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El Poder de la Red: las claves de la continuación de Red Social

Mikey Madison y Jeremy Allen White protagonizan la película dirigida y escrita por Aaron Sorkin. Ya disponible en la cartelera de los cines chilenos, el filme se interna en la confección de los reportajes que sacudieron la reputación de Facebook en 2021. Mark Zuckerberg, ahora interpretado por Jeremy Strong, ocupa un lugar secundario en la trama. Estos son sus principales ejes.

El Poder de la Red: las claves de la continuación de Red Social Leah Gallo

Red social (2010) narró la turbulenta historia de origen de Mark Zuckerberg. Estudiante de Harvard, dinamitó muchas de sus relaciones personales y anuló a sus enemigos mientras le dio forma a Facebook y se convirtió en lo que siempre anheló ser, asumiendo un costo incalculable en el camino a su ascenso.

El poder de la red es una película diferente. De partida, su protagonista no es el actual CEO de Meta, sino que Frances Haugen (Mikey Madison), una joven ingeniera de Facebook, y Jeff Horwitz (Jeremy Allen White), un periodista de The Wall Street Journal. Ambos comandan un trepidante relato que abarca entre los años 2019 y 2021.

Leah Gallo

Si Red social se situó a medio camino entre el drama legal, el thriller y el estudio de personaje, El poder de la red es una cinta de corte más clásico sobre periodistas intentando exponer la verdad a pesar de los obstáculos que supone adentrarse tras las paredes de un gigante tecnológico. Las diferencias se acentúan debido a que Aaron Sorkin se hace cargo de la escritura del guión y también de la dirección, tomando el lugar que originalmente ocupó David Fincher.

Aquí, punto por punto, revisamos los principales ejes del filme que acaba de llegar a los cines chilenos:

*¿Una secuela?

Aaron Sorkin ha enfatizado que El poder de la red no es una secuela de Red social. Para ilustrar su punto, ha recurrido a un personaje y a dos clásicos de Martin Scorsese. “Es como si Henry Hill, de Buenos muchachos, apareciera como personaje en Casino”, explicó recientemente.

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En su defensa, efectivamente son películas diferentes cuyo único personaje en común es Zuckerberg y en la segunda ocupa una función de soporte. Sin embargo, la línea puede resultar fina, sobre todo porque el título y la campaña promocional alimentan la idea de que se trata de una continuación directa del largometraje de 2010.

*Un dilema ético

¿Facebook debería advertir a sus usuarios cuáles avisos políticos son verdaderos y cuáles falsos? ¿Hasta qué punto la libertad de expresión sirve para justificar la decisión de no moderar ningún tipo de debate online?

Esas son algunas de las preguntas que atraviesan el relato de El poder de la red. La historia arranca con Jeff Horwitz (Jeremy Allen White) buscando a una fuente entre el equipo de integridad cívica de Facebook. Su búsqueda da frutos y llega hasta a Frances Haugen (Mikey Madison), una ingeniera que posee una brújula moral que la impulsa a visibilizar los problemas de la plataforma pese a que se le alienta a que haga justamente lo contrario.

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Las alertas se encienden cuando Frances le comparte información precisa sobre el cambio de algoritmo de Facebook. Implementada en 2018, la modificación buscaba otorgarle inusitada visibilidad a los compartidos. ¿El problema? La plataforma estaba al tanto de que el contenido que suele ser más compartido está asociado a posturas extremistas.

*El nuevo Mark Zuckerberg

La intención de Aaron Sorkin era que Jesse Eisenberg volviera a interpretar al CEO de Facebook; sin embargo, el actor rechazó cortésmente la invitación del realizador. Descartada esa opción, optó por una alternativa y fue por Jeremy Strong, el actor que ganó fama y premios por interpretar a Kendall Roy en Succession, y con quien ya había trabajado en dos ocasiones anteriores.

Es una evolución del Zuckerberg que conocimos en la anterior película, expresando nulos niveles de empatía y justificando cualquier daño colateral como parte de la búsqueda del crecimiento de las métricas. Bajo ese enfoque, es difícil conectar con el personaje, algo que, a veces con mayores o menos dificultades, sí ocurría en Red social. El alivio reside en que aquí los protagonistas son otros.

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*Sorkin en la silla de Fincher

Red social fue una impecable conjunción de dirección, guión y actuaciones, todos trabajando a un nivel soberbio. Fincher, tal vez en el mejor trabajo de su carrera, se internó en la psiquis de personajes complejos y contradictorios, probablemente elevando el sólido material que había en la página.

Sorkin intentó traerlo de vuelta, pero el director prefirió dar un paso al costado. El guionista, quien se consideraba a sí mismo la segunda mejor opción para desempeñar la función, tomó las riendas del proyecto. Menos prodigioso que su colega, se limita a dirigir con aplomo una historia contenida y centrada en un par de personajes. Quizás su mayor defecto es su tendencia a edulcorar y simplificar, como ya ha demostrado en varios de sus trabajos previos. No obstante, para sus incondicionales seguramente las dos horas de metraje resultarán un deleite.

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