Por Felipe Retamal
De Ángel Parra a Inti-Illimani: renacen 23 álbumes de Dicap, el sello emblema de la Nueva Canción Chilena
Álbumes fundamentales del movimiento, publicados por el sello creado en 1967, fueron digitalizados para su preservación y consulta en la Biblioteca Nacional Digital. La colección incluye títulos como Autores Chilenos, Canto para una semilla y Canciones funcionales, y se financió con el aporte de Unesco.

Entre varios nombres claves de la música popular chilena, la Biblioteca Nacional Digital suma el rescate de parte del catálogo de la discográfica Discoteca del Cantar Popular (DICAP).
Fundado en 1967 por las Juventudes del Partido Comunista de Chile, la discográfica impulsó la publicación de varias de las figuras de la Nueva Canción Chilena. Hoy, 23 de sus discos se incorporan al acervo digital de la institución, siguiendo un proceso que ha permitido digitalizar diapositivas del fotógrafo Michael Mauney, unos registros audiovisuales del Fondo de Vicente Ruiz y otros documentales del Archivo Audiovisual.
Se trata del resultado del proyecto Rescate de la memoria fotográfica y audiovisual de la Biblioteca Nacional, impulsado por la Biblioteca con apoyo internacional. “El año 2024 presentamos un proyecto colaborativo con la Subsecretaría del Patrimonio Cultural y la Oficina de Asuntos Internacionales del Serpat a un fondo de ayuda internacional de la Unesco basado en la Convención de La Haya de 1954″, explica a Culto, Roberto Aguirre Bello, Jefe del Departamento Colecciones Especiales y Digitales.

Fue este proyecto, desarrollado entre 2025 y 2026, el que permitió avanzar hacia la digitalización. “Nos permitió conservar y digitalizar colecciones fotográficas, sonoras y audiovisuales de la Biblioteca Nacional, preparar un plan de riesgos de las colecciones, concientizar sobre la relevancia para las colecciones de estar preparados ante eventuales desastres y preparar un expediente para inscribir a la Biblioteca Nacional en una lista de ‘bienes culturales bajo protección reforzada’ ante la Unesco”, detalla Aguirre.
La colección se armó a partir de dos fuentes. “Los primeros 12 discos pertenecían al Archivo de Música de la Biblioteca Nacional y habían sido donados por el Sello Alerce hace algunos años”, comenta Aguirre. “Los otros 11 fueron facilitados como complemento por un investigador y coleccionista de música chilena Luis Briceño que tiene una gran colección, en este caso los originales fueron digitalizados y devueltos, quedando la Biblioteca Nacional con copias digitales para su resguardo y preservación”.
Todo el proceso de digitalización se realizó con el equipamiento adquirido gracias a la gestión de los fondos obtenidos por el proyecto Unesco y fue desarrollado por el equipo del Laboratorio Fotográfico y Audiovisual de la Biblioteca. “Es un equipo muy especializado, trabaja en base a estándares internacionales de digitalización con el objetivo de obtener copias de preservación para mantener a largo plazo y copias de acceso para consulta. Se realizan previamente labores de estabilización de los materiales análogos, de manera de salvaguardar los originales y asegurar la calidad de los procesos”, detalla Aguirre.
Eso sí, quienes deseen acceder a los 23 discos deberán asistir al recinto de la Biblioteca, en la Alameda. “Por restricciones de la ley de propiedad intelectual, solo pueden ser consultados en la Biblioteca Nacional y en los puntos de acceso remoto, sin que puedan ser reproducidos sin la autorización de los titulares de derechos”, explica el Jefe del Departamento Colecciones Especiales y Digitales. Sin embargo, al menos el catálogo de Alerce, sello fundado por Ricardo García en 1976, está completamente disponible en las plataformas digitales.

Entre los discos resguardados están piezas de Inti-Illimani (Autores Chilenos, 1971), Violeta Parra (Canciones reencontadas en Paris, 1971), Payo Grondona (El Payo, 1970), Los Curacas (Instrumental Andino, 1972), Isabel Parra (Canto para una semilla, 1972), Tiemponuevo (Tiemponuevo, 1970), Ángel Parra (Canciones Funcionales, 1969), Quilapayún (La Fragua, X Vietnam), Luis Advis (Canto al Programa, 1970), entre otros.
-¿Hay planes de nuevas incorporaciones de discos al catálogo?
La Biblioteca Nacional va incorporando en sus plataformas el material que se digitaliza de manera constante. En el caso de registros sonoros, hay una continuidad en la digitalización, se hacen alrededor de 120 horas anuales, pero existen variados tipos de soportes, mecánicos, magnéticos, etc. entre ellos discos que se van a seguir digitalizando dependiendo las prioridades establecidas por la institución que suele ser el valor patrimonial, el estado de conservación y la demanda de uso para la investigación.
-¿Se verán afectadas futuras incorporaciones a causa de los anunciados recortes en el presupuesto de Cultura?
Esperemos que no se vean afectadas. La digitalización es una tarea constante en las bibliotecas nacionales y muy especialmente en este tipo de soportes (fotográficos, sonoros y audiovisuales) que tienen una fragilidad intrínseca importante en base a sus materiales constitutivos, además de la obsolescencia tecnológica de los formatos y máquinas reproductoras las que cada vez son más difíciles conseguir y mantener.
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