Por Carlos Alonso
Presupuesto 2027 en tierra derecha: seguridad, salud, niñez y empleo serán sus ejes
El gobierno está afinando los detalles del primer Presupuesto de José Antonio Kast. El escenario fiscal es estrecho y por lo mismo se plantea que el ajuste se tiene que hacer en este erario fiscal. Las prioridades se dividen en dos: por un lado, habrá énfasis en seguridad y salud, mientras que por el otro se destinarán recursos para áreas que apunten a la niñez y al crecimiento y el empleo.

Veintiséis días restan para que el gobierno ingrese el proyecto de ley de Presupuestos 2027. El primero de la administración Kast. Y este hito lo quieren identificar con una característica clara: pasar de la señal de austeridad fiscal que han dado desde que asumieron, a hechos concretos.
Así lo transmite desde el Ministerio de Hacienda una fuente que conoce de cerca la elaboración del erario fiscal que debe ser ingresado al Congreso a más tardar el próximo 30 de septiembre. “Si queremos hacer un buen gobierno y terminar bien los dos últimos años, el ajuste se debe hacer ahora”, expresa.
El marco general ya lo entregó el propio ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, al señalar que el gasto público crecerá entre 0% y 1% en 2027, pero para algunos expertos ese margen es demasiado acotado considerando el gasto público fijado por ley.
Al respecto, según un reciente estudio del Centro de Políticas Públicas (CEP) la mayor rigidez del gasto se observa en la proporción del Presupuesto comprometida en leyes permanentes, la que se elevó desde un promedio de 66,6% entre 2013 y 2018, hasta 83% en la Ley de Presupuestos aprobada para 2026.
De acuerdo a ese mismo análisis, esta rigidez, además, está en línea con la concentración institucional del gasto. Cinco ministerios: Salud, Educación, Trabajo y Previsión Social, Vivienda y Obras Públicas, representan cerca del 80% del gasto total, y en dos de ellos, Trabajo y Educación, más del 90% de su presupuesto está determinado por leyes permanentes.
En cuanto a la ejecución presupuestaria, ella muestra un patrón persistente: el gasto corriente se sobreejecuta (104% promedio respecto del presupuesto inicial), mientras que el gasto de capital se subejecuta (95% en promedio). A su vez, solo entre 47% y 50% del gasto es sometido al monitoreo de programas de la Dirección de Presupuestos (Dipres).

Las prioridades
En medio de este ajustado panorama fiscal el gobierno ya eligió sus prioridades: seguridad y salud serán los ámbitos principales. Una alta fuente del gobierno complementa señalando que en este Presupuesto se deben reflejar los objetivos que ha transmitido el Ejecutivo, y por ello, los mayores recursos extra se destinarían a estos dos ministerios.
Si bien, una fuente de Hacienda señala que todavía no están cerrados los porcentajes de aumento, sí hay una definición de que en ambas áreas se inyectarán recursos. Además, se apuntará a favorecer la niñez. En ese caso, el énfasis se englobará por varias vías. Una de ellas es por el proyecto de sala cuna, a través de protección social y también del Ministerio de Educación, concentrado en educación prebásica, básica y media.
Crecimiento y empleo
Otro eje importante de este erario fiscal serán las medidas para impulsar el crecimiento y el empleo, pero desde el Ejecutivo resaltan que no será necesariamente de la manera “clásica” de potenciar los ministerios que son más intensivos en contratación como Obras Públicas, sino que se buscarán fórmulas para darle un mayor espacio a la inversión privada y vía una preponderancia mayor del Ministerio de Vivienda.
Para cuadrar la caja fiscas, habrá ministerios que necesariamente tendrán que ver caer sus presupuestos. Entre ellos, los candidatos naturales que se mencionan son Deportes, Cultura, Bienes Nacionales, Economía, pero también otros grandes como el propio Obras Públicas. Si bien aparece como contraintuitivo que pudiese bajar Obras Públicas, desde el Ejecutivo explican que en julio el gasto de capital, que en su mayoría es inversión, cayó 16% real anual en el mes, por la reducción de la inversión y de las transferencias de capital.
De hecho, Obras Públicas registró un retroceso en la ejecución de 24,5% real respecto al mismo período del año anterior, con un avance de 43,5%, explicado principalmente por la caída en la ejecución de inversión debido a un menor nivel de presupuesto vigente comparado con el del año anterior. Por esta razón, es probable que exista una subejecución del gasto de capital y, por ende, el presupuesto para esta repartición podría caer en el próximo año.
“La experiencia muestra que existen límites en la capacidad efectiva de ejecución del Estado. Por eso, tan importante como los recursos que se asignen será priorizar proyectos con capacidad real de ejecución y evitar que la inversión vuelva a transformarse en la principal variable de ajuste”, afirma la exdirectora de Presupuestos y académica de la U. San Sebastián, Cristina Torres.
Macarena García, economista de LyD plantea que “la ley de Presupuestos debe orientarse al crecimiento, que es lo que más afecta a las personas actualmente por la vía de las dificultades para encontrar trabajo o para que aumenten los salarios. Para eso, el foco debiera estar en planes de empleo y, principalmente, en inversión pública ya que es intensiva en trabajo y potencia el crecimiento de largo plazo. Sin duda que los recursos para los más vulnerables en momentos de estancamiento económico también son importantes”.
Y Franco Nieri investigador de Horizontal, asevera que “el presupuesto debe apuntar a recuperar el empleo. Las reformas estructurales que se realizaron en la megarreforma eran indispensables, pero sus resultados toman tiempo. Ahora urgen medidas de corto plazo que ayuden a reactivar el mercado laboral. La Ley de Presupuestos es una gran oportunidad para reorientar recursos de manera coordinada y previsible hacia actividades que movilicen inversión y generen empleo”.
Una de las dudas que aparecen entre los expertos es si el crecimiento del gasto que plantea Quiroz de entre 0% y 1% se comparará con la ley aprobada o con lo que se terminará ejecutando este año. Para los especialistas, esa es una discusión abierta y se genera en todos los presupuestos. No obstante, para evaluar el impacto macro se debe comparar con el Presupuesto ejecutado, ya que, si se hace con respecto a la ley, ese porcentaje de crecimiento será mayor.
Dada esa expectativa, el economista del OCEC-UDP, Juan Ortiz, calcula que “el nivel de gasto público en dólares sería aproximadamente de US$ 97.300 millones”.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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