Por Fernando Vega
La inmobiliaria emblema de Nueva Costanera
La firma controlada por Gerardo Valdés y un grupo de ejecutivos es una de las protagonistas del eje Nueva Costanera-Alonso de Córdova, en Vitacura, donde en tres décadas han construido 112.000 metros cuadrados y tienen otros 78.000 por construir. Compraron en US$ 17,5 millones a Patio un terreno que los consolida como los “dueños” del barrio y anuncian el inicio de cuatro proyectos en la primera mitad de 2027. “Somos una inmobiliaria de nicho”, define Felipe Saavedra, su gerente general.

“Vemos 2027 como un año de mayor actividad para Nueva Costanera y creemos que, si se mantienen mejores condiciones de financiamiento y avanzan las medidas que hoy están en discusión, también podría ser un año de recuperación más amplia para la industria”, anticipa Felipe Saavedra, gerente general de Inmobiliaria Nueva Costanera, la firma controlada por Gerardo Valdés y un grupo de ejecutivos que terminó hace dos semanas de consolidar su posición de “dueños” del eje Nueva Costanera-Alonso de Córdova, tras comprar en US$ 17,5 millones un paño al grupo Patio, que ha estado en embarcado en una venta de activos para bajar deudas y liberar capital. La Inmobiliaria Nueva Costanera también fue una de las protagonistas en la puja por la Casa Viña Manquehue, la llamada casa más cara de Chile: US$ 23 millones (ver recuadro).
Con la compra al grupo Patio del terreno de 3.531 metros cuadrados, ubicado entre Alonso de Córdova, Francisco de Aguirre y Alonso de Monroy, un polígono de alta demanda en Vitacura, la firma profundizó su apuesta por la zona, que continúa consolidándose como un sector de alta demanda. En ese punto estará la futura estación Alonso de Córdova (nombre tentativo) de la Línea 7 del Metro de Santiago, prevista para diciembre de 2028. “Este proyecto estará en la línea de los anteriores que hemos construido en el barrio, en términos de diseño, estándar en sus instalaciones y calidad”, avisa Saavedra.
En esa misma arteria, la compañía ya comercializó (en blanco) el edificio Monroy 2775, operación que junto a la venta del saldo del edificio NC 3445 les generó US$ 15 millones. En paralelo, en el área residencial, la compañía escrituró alrededor de US$ 12 millones para sus proyectos en la Región de Valparaíso y logró promesar el 100% de la primera etapa del proyecto de casas en La Dehesa, Barrio Santa Sofía. En total, solo en el eje Nueva Costanera-Alonso de Córdova tienen 112.000 construidos y 78.000 por construir. “Es un barrio que tiene una combinación difícil de replicar: una escala muy amable, buena conectividad, áreas verdes y una oferta cada vez más completa de comercio, gastronomía y servicios”, explica Saavedra. Partieron con sus oficinas hace 30 años allí.
Proyectos
La cartera de la firma para 2027 considera un nuevo edificio corporativo de 34 mil metros cuadrados en el terreno adquirido en Nueva Costanera; un proyecto de formato mixto (oficinas y viviendas de metraje acotado) en calle Isabel Montt -“con arquitectura de fuerte inspiración clásica parisina”, adelanta el ejecutivo-; el conjunto residencial Casas Olivia, en San Damián, en Las Condes, y una nueva etapa de Barrio Santa Sofía, en La Dehesa. “Estos cuatro proyectos nos entusiasman mucho y esperamos comenzar su construcción durante el primer semestre de 2027. A esto se suma que seguimos permanentemente evaluando nuevos terrenos y oportunidades. No nos interesa crecer por crecer, sino desarrollar proyectos en ubicaciones donde sintamos que realmente podemos hacer algo distinto y aportar valor”, avisa el ejecutivo.
El gerente reconoce que si bien ningún segmento está completamente ajeno al ciclo económico, el mercado de alto estándar en el que participan ha mostrado una mayor resiliencia, tanto en vivienda como en oficinas.
“Nosotros vemos con optimismo lo que viene para los nichos en los que participamos y seguimos avanzando con nuevos proyectos. Pero también creemos que, como país, tenemos que generar las condiciones para volver a impulsar la inversión con una mirada de largo plazo. La inversión inmobiliaria necesita certezas y tiempos razonables; cuando esas condiciones existen, se traduce en actividad, empleo y mejores ciudades”, agrega Saavedra.
Cosas bonitas
Nueva Costanera construyó parte de su marca con desarrollos que, cuando se anunciaron, generaron en el mercado varias dudas -por lo raro o por lo nuevo-, algo que Saavedra reconoce: “Hubo quienes pensaron que esos productos no iban a funcionar porque prácticamente no existían referentes similares en el sector. Nosotros vimos una oportunidad y nos atrevimos a hacer algo distinto”, explicita y lo ejemplifica en los casos del mall Casa Costanera y de los edificios de oficinas NC 3300 y NC 3445 -certificación LEED Gold y 40% menos de consumo de agua interior respecto del estándar base-, o de Monroy 2775, un edificio boutique de oficinas con estructura de madera que, según cuenta, “ya se encuentra completamente colocado, incluso, antes de iniciar las obras”. Y lo resumen así: “Para nosotros ya no basta con hacer edificios con ‘cosas’ bonitas; buscamos que vivirlos o trabajar en ellos sea una experiencia realmente buena. Nos importan mucho las sensaciones que tienen nuestros clientes en el día a día: la luz, las alturas, las vistas, las terrazas, los materiales, el paisajismo y cómo funcionan finalmente los espacios”, detalla. En su sitio web, la compañía enumera más de 700 mil metros cuadrados construidos, 19 proyectos terminados y 9 en desarrollo.
-¿Tienen pensado entrar a otros segmentos?
-Por ahora no está dentro de nuestros planes incursionar en otros segmentos. Vemos todavía mucho espacio para crecer y desarrollar buenos proyectos en los mercados que conocemos profundamente, particularmente en oficinas boutique y vivienda de alto estándar. Pero sin olvidar que deben estar en las mejores ubicaciones. Hoy el cliente es mucho más exigente y está buscando productos que realmente tengan una propuesta distinta, no solamente buenos metros cuadrados.
Tampoco están mirando fuera de Chile: “preferimos crecer desde el conocimiento y no simplemente desde la expansión geográfica”. Hoy, en todo caso, la compañía está enfocada en oportunidades tanto de vivienda como oficinas. Saavedra explica que en Nueva Costanera no parten definiendo si quieren hacer residencial, oficinas o comercio. “Somos una inmobiliaria de nicho y no tenemos una estrategia de crecer por volumen: buscamos terrenos y proyectos donde sintamos que existe una demanda concreta y donde podamos desarrollar una propuesta de valor con atributos realmente diferenciadores”, declara.
La banca
Respecto del mercado inmobiliario, Saavedra advierte una mejor disposición de la banca a financiar nuevos proyectos. “Siguen siendo cautelosos y mucho más selectivos respecto de dónde asignan capital, pero al mismo tiempo hemos percibido una mayor apertura hacia proyectos sólidos, bien estructurados y con una demanda demostrable”, destaca.
Explica que en el caso de Nueva Costanera, han visto “un mejor ánimo entre los inversionistas privados, que están nuevamente mirando con interés oportunidades inmobiliarias cuando detrás hay un buen proyecto, una ubicación sólida y una estructura financiera razonable. Creo que hoy el financiamiento existe, pero es más exigente. Y eso no necesariamente es negativo: obliga a desarrollar mejores proyectos, con estructuras más sanas, buenos niveles de preventas y una mirada mucho más cuidadosa del riesgo”, precisa.
En Nueva Costanera combinan financiamiento bancario con capital propio y de un grupo de inversionistas históricos.
Sobre de las medidas que el gobierno está tramitando para revitalizar el mercado inmobiliario en general, como el nuevo Fogaes y la eliminación del IVA a las viviendas ya terminadas, por un plazo de 12 meses, Saavedra asegura que serán un incentivo directo al inicio de nuevos proyectos.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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