Por Carlos Alonso
Vicepresidente del CFA: “Tenemos que entregar noticias que no son buenas para Hacienda, pero es nuestro mandato”
Sebastián Izquierdo afirma que cumplir con las actuales metas fiscales pasa a ser un elemento muy relevante no solo para iniciar un proceso de convergencia fiscal, sino que también por la propia credibilidad de la regla fiscal. No obstante, plantea que existe una serie de riesgos.
Más de una discrepancia ha tenido el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) con las autoridades del Ministerio de Hacienda en los últimos años. La tensión ha estado presente tanto en la anterior administración como en la actual. “Tenemos una mirada técnica, transversal de las finanzas públicas”, dice el vicepresidente de ese organismo, Sebastián Izquierdo, quien analiza el escenario de probabilidad que tiene el gobierno del presidente Kast de cumplir con su meta fiscal.
¿Cómo ha sido la relación con esta administración en comparación con la del expresidente Boric?
-Nosotros como ente colegiado tenemos una vinculación con el gobierno a través del Ministerio de Hacienda y de la Dirección de Presupuestos de manera formal. En lo personal veo que es una relación bastante positiva, de mucho diálogo, pero eso no obsta que muchas veces tengamos diferencias.
En ese sentido, ¿que Hacienda se incomode con lo que recomienda el CFA releva su trabajo y los planteamientos que hacen?
-Nuestro rol muchas veces puede parecer no comprendido. Tenemos una mirada técnica, transversal de las finanzas públicas, pero nunca nos perdemos que las decisiones de gastos y de prioridades están en Hacienda. Nosotros debemos levantar los riesgos que observamos y muchas veces tenemos que entregar noticias que no son buenas para Hacienda, pero es nuestro mandato.
En su último Informe de Balance Estructural y nivel prudente de deuda advierten que existe una serie de riesgos para que el gobierno cumpla su meta fiscal. ¿Qué tan importante es que se cumpla?
-Hay que recordar que venimos de tres incumplimientos de la meta de balance estructural, de los cuales los dos últimos han sido de gran magnitud, sobre todo en periodos sin crisis, y en consecuencia, el cumplir estas nuevas metas pasa a ser un elemento muy relevante no solo para iniciar un proceso de convergencia fiscal, sino que también por la credibilidad propia de la regla fiscal.
Pero en el informe se interpretó como que existen varios riesgos de que no se cumpla la meta fiscal.
-Como consejo hemos valorado los esfuerzos del Ejecutivo este año, como también lo que se ha propuesto para cumplir la meta del -2,6% del PIB de balance estructural. Cabe mencionar que en el informe previo se tenía una proyección de 2,8% de déficit, es decir, no se estaría cumpliendo, y hoy, con el nuevo Informe de Finanzas Públicas del segundo trimestre, uno observa que se estaría proponiendo llegar al -2,6%, es decir, al cumplimiento de la meta. Pero eso está condicionado justamente a que los esfuerzos fiscales continúen.
¿Y esos esfuerzos fiscales son factible de que se materialicen o hay dudas?
-Se han hecho esfuerzos en el primer semestre relevantes, pero aún falta alrededor de US$674 millones para 2026 y adicionalmente unos US$200 millones para los ingresos. Si se logra eso que el propio gobierno tiene proyectado, estaríamos cumpliendo la meta. Sin embargo, en este segundo semestre también hay variables que muchas veces no se pueden predecir con tanta exactitud, por ejemplo, al contexto internacional. Hemos visto lo que está pasando en Medio Oriente, o los temas arancelarios con Estados Unidos. También hemos visto otras presiones de gasto que podrían venir este segundo semestre, por ejemplo, las inundaciones, y eso al final de cuentas se podría traducir en que se necesite ir monitoreando y a la vez ajustando el gasto público para cumplir con la meta.
Entonces, ¿hay riesgos?
-Sí, los hay. Existe un plan que se ha ido ejecutando para ir ajustando el gasto y así cumplir las metas. Todavía queda un camino para llegar a la meta, pero valoramos estos esfuerzos de consolidación, sobre todo en el contexto que venimos de tres incumplimientos ya.
Ya estamos a fines de agosto, ¿cuándo se debieran materializar esas contenciones de gasto?
-Uno de los puntos a mejorar y que entregamos recomendaciones, es que estos millones de dólares que faltan de ajuste para cumplir la meta debieran estar con un mayor detalle. Hoy los conocemos de manera agregada y eso dificulta el monitoreo por parte del CFA.
¿Qué porcentaje falta para que se cumpla la meta fiscal de este año?
-Nosotros no hablamos de porcentaje. Pero lo que sí podemos decir es que de los US$2.000 millones de ajustes previstos actualmente, a la fecha se han materializado cerca de dos tercios. Falta un tercio y contener eventuales presiones de gasto en el segundo semestre. Los esfuerzos de consolidación en el corto plazo deben venir acompañados también con esfuerzos adicionales en el mediano plazo.
¿Es creíble la trayectoria fiscal fijada para los cuatro años?
-Vamos a emitir un informe para pronunciarnos sobre la idoneidad de esas metas, pero lo que estamos observando este año de esfuerzos de consolidación fiscal lo valoramos. Falta todavía seguir realizando otros esfuerzos adicionales para el mediano plazo, porque los gastos comprometidos son mayores que los gastos compatibles con las propias metas del Ejecutivo.
¿El Presupuesto 2027 es clave para el cumplimiento de la ruta fiscal del gobierno?
-El gran desafío fiscal se viene en la ley de Presupuestos 2027. El grueso de la consolidación de las metas de balance estructural se concentra en un solo escalón: 0,8 puntos del PIB entre 2026 y 2027, frente a 0,1 punto anual después. Ese esfuerzo se juega en la próxima ley de Presupuestos, y con tres años consecutivos de incumplimiento —2023, 2024 y 2025—, ahí se juega también la credibilidad de la regla.
¿De cuánto es el ajuste que se debe hacer para cumplir con la meta prevista para los cuatro años?
-En promedio, en los próximos cuatro años, hay una diferencia del orden de US$1.700 millones anuales —en torno a 0,37% del PIB— entre lo comprometido y lo que permiten las metas, con las proyecciones más actualizadas. El desafío está en abordarla con medidas de ingresos, de gastos, o una combinación de ambas, y en sostenerlas durante todo el período. Y hay que considerar que estas proyecciones son previas al proyecto de reconstrucción, que agrega más de US$600 millones anuales en el mismo horizonte.
El CFA alertó también por los ingresos fiscales, ¿a qué responde esa preocupación?
-Nuestra preocupación es que esos ingresos efectivos que estamos teniendo hoy podrían tener un componente transitorio. Y ahí el llamado que hemos hecho al poder Ejecutivo es que no se comprometan gastos permanentes de estos nuevos ingresos, porque al menos en una proporción estos son transitorios, Por lo tanto. hay que ir monitoreándolo.
¿Y eso el gobierno lo tiene asimilado?
-Esto es un proceso que se está ejecutando, que está en curso. Cuando tengamos los resultados de los comités de expertos, en particular del precio del cobre, vamos a tener más información para ver el nivel de esta brecha. Y en consecuencia, para los próximos años tener una regla de balance cíclicamente ajustado, descomponiendo los efectos transitorios en los futuros gastos.
¿La denuncia que hizo el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, de que hubo un error del gobierno anterior sobre la proyección de deuda, es un tema cerrado para el CFA?
-Nosotros ya emitimos nuestra opinión al respecto y descartamos que haya habido un error. No obstante, eso no quita que los mecanismos de proyección y de la metodología no sean perfectibles.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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