Por Nicolás Quiñones
Resistencia transversal a sesionar en Santiago obliga a senadora Núñez a abrir canales de diálogos en la Cámara de Diputados
Más de 70 diputados están en contra del proyecto que está impulsando la presidenta del Senado junto a su par de la otra rama del Congreso, Jorge Alessandri (UDI). Este panorama forzó a la parlamentaria a que agendara para el martes subsiguiente una reunión con el PDG, quienes han liderado la resistencia.

El martes 3 de noviembre, en el comedor de la presidencia del Senado, la presidenta de la corporación, Paulina Núñez (RN), almorzará con la bancada de diputados del Partido de la Gente.
¿El objetivo? Convencer a los parlamentarios de la colectividad a que aprueben el proyecto que habilita al Congreso a tener sesiones especiales en la sede de Santiago.
Luego de la aprobación de esta iniciativa en la Comisión mixta, en la Cámara de Diputados fueron los diputados del PDG, particularmente Pamela Jiles y el jefe de bancada, Juan Marcelo Valenzuela, quienes se desplegaron para articular una red transversal y dejar sin piso a los impulsores de la iniciativa: la senadora Núñez y el presidente de la Cámara, Jorge Alessandri (UDI).
Alertada por la resistencia que despertó en la Cámara, rápidamente la senadora comenzó a desplegarse. Primero, con la diputada Jiles, con quien conversó el martes vía WhatsApp para empezar a acercar posiciones.
Lo propio hizo con Valenzuela, con quienes acordaron el almuerzo que sostendrá con los 14 diputados del PDG el martes subsiguiente.
A pesar de que el rechazo es transversal, han sido los diputados del PDG los más duros y activos en mostrar los dientes frente a la eventual habilitación de sesiones extraordinarias en la capital, incluso amenazando con llevar el proyecto al Tribunal Constitucional.
El transversal rechazo
El problema para los impulsores del proyecto es que el PDG ha logrado permear en el resto de las bancadas para intentar bloquear la iniciativa.
El martes, por ejemplo, Valenzuela conversó con la diputada Chiara Barchiesi (republicano) -ambos representantes de la Región de Valparaíso- para definir alguna estrategia de resistencia. Ella, a su vez, conversó con otra representante de esa región: Sofía González (PC), para que sondeara la postura en la bancada de su partido, a pesar de que Bernardo Salinas (ind. -PC) ya había votado a favor en la comisión mixta.
En la bancada del Partido Republicano, en tanto, confidencian que la mayoría de los diputados están en contra, por lo que el proyecto ya no contaría con, al menos, 16 o 17 votos de ese bloque.
En la UDI, según transmiten desde el gremialismo, hay 15 diputados en contra, de los 18 en total.
De hecho, desde esta bancada aseguran que “están en campaña” para hacer caer el proyecto. En ese sentido, en la UDI prepararon un video en el que se ve a los diputados Hotuiti Teao, Sergio Bobadilla y Macarena Santelices argumentando distintas razones para oponerse a la iniciativa.
Desde esta bancada, al igual que como anunció el diputado Valenzuela, también están evaluando la posibilidad de llevar la iniciativa al TC.
El diputado Teao, por su parte, activó su propio canales de diálogo, principalmente con los diputados de zonas extremas.
En Renovación Nacional el tema fue conversado en el almuerzo de bancada de este miércoles. La resolución fue que 14 de los 16 representantes estuvieron en contra.
En la bancada del Partido Nacional Libertario, fue la subjefa, la diputada Paulina Muñoz, quien reconoció que no hay consenso entre los diputados.
“No lo hemos conversado, pero estamos divididos respecto de sesionar en Santiago”, aseguró.
Y añadió: “Las condiciones en Santiago no están para todos los diputados, para sus equipos ni para la prensa; tenemos que tener infraestructura parecida a la que tenemos aquí, independiente de que el Congreso tenga su antigüedad”.
Este escenario al interior del PNL le resta otro puñado de votos -de los ocho que tiene la colectividad- al piso que debe tener en la Cámara.
Si bien en la oposición no existe un rechazo activo a la iniciativa, sí genera reparos en ciertos sectores.
Por ejemplo, en el PPD aseguran que podría ser beneficioso sesionar en la sede de Santiago, puesto que se los diputados de regiones alejadas ahorrarían el viaje desde el aeropuerto de la capital a Valparaíso.
Sin embargo, agregan que el exCongreso no tiene las condiciones necesarias para tener sesiones de sala y hasta que ese escenario no cambie, la bancada estará en contra.
Desde el PS, en tanto, si bien no existe una conversación al respecto, prevén que habrá diferencias entre los diputados.
Por de pronto, ha sido el diputado Nelson Venegas quien públicamente se ha mostrado en contra.
“A mí no me parece bien, el Congreso Nacional está en Valparaíso y es simbólicamente muy importante para nuestra región porque aquí existe un poder del Estado”, aseguró el diputado.
Y añadió: “Mientras los otros os poderes del Estado funciona en Santiago, que el Poder Legislativo funcione en nuestra región es una señal clara de descentralización política”.
Consciente de esta resistencia, la senadora Núñez aseguró que “voy a poner el informe de la mixta en tabla solo si tenemos los votos en la Cámara; si no tenemos los votos, con realismo político, este proyecto tiene que seguir siendo conversado”.
A pesar de que para la aprobación del proyecto se requiere mayoría simple -50 + 1- con todas estas resistencias, la iniciativa tiene el rechazo más de 70 diputados, prácticamente la mitad de los miembros de la corporación.
La tramitación del proyecto
La iniciativa, que fue presentada en septiembre de 2022 por la bancada de senadores del Partido Socialista y fue aprobada en menos de tres meses en esta corporación y pasó a la Cámara de Diputados.
En esta última rama del Congreso estuvo un año y fue rechazado en marzo de 2024.
Por lo mismo, se conformó la comisión mixta para que resolviera las divergencias entre ambas corporaciones.
Sin embargo, durante dos años y medio que esta instancia ni siquiera se constituyó, y este lunes, se conformó, sesionó de forma express y aprobó de forma unánime -desde el Frente Amplio al Partido Republicano- la única norma que debían resolver.
“Sin perjuicio de lo establecido en el artículo anterior, excepcionalmente, el Senado y la Cámara de Diputados podrán celebrar determinadas sesiones extraordinarias o especiales en la ciudad de Santiago, previo acuerdo de los comités que representen, a lo menos, las tres cuartas partes de los integrantes de la respectiva Cámara”, decía la norma que debían votar los parlamentarios.
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