Por Víctor Cofré
El último misterio de la compra de Azul Azul en 2021
Sartor pagó US$ 15,5 millones en mayo de 2021 por Azul Azul. ¿Cómo la financió? Una parte provino del uso de sus fondos públicos. El saldo, de recursos propios, declaró Pedro Pablo Larraín. En abril de 2021, Marinvest, una sociedad del CEO de Nexus, Eduardo Sánchez, entregó US$ 13 millones a Sartor para inversiones discrecionales. Un ex Sartor dijo que aquello financió la compra. En Marinvest niegan haber sabido el destino de fondos y reclaman en tribunales la devolución de US$ 6 millones.

“Sartor compró Azul Azul sin poner un solo peso”, dice un abogado que está en el medio del escándalo financiero. La operación fue hace cinco años. A comienzos de marzo de 2021, el grupo Sartor anunció un acuerdo con Carlos Heller para comprar el 63,07% de Azul Azul: un mes después, a fines de abril, lanzó una Oferta Pública de Adquisición de Acciones (OPA) para materializar la operación y a fines de mayo se declaró exitosa. Carlos Heller recibió US$ 15,5 millones. En pesos, según las cifras oficiales, fueron $ 11.243 millones.
El comprador fue el fondo de inversión Tactical Sport, que entonces distribuía así sus cuotas: 90% para la sociedad Asesorías e Inversiones Sartor, cuyos accionistas entonces eran los hermanos Pedro Pablo y Carlos Larraín Mery, Óscar Ebel y Alfredo Harz -ambos hoy colaboran con la Fiscalía-, Rodrigo Bustamante y Miguel León. El otro 10% era de Michael Clark, quien a través de su sociedad Inversiones Antumalal.
Sartor, que creó Tactical Sport el 21 de marzo de 2021, trabajó en esa OPA con la corredora Nevasa. El 26 de abril de 2021 la lanzó y en el prospecto afirmó cómo financiaba la compra. “La oferta es financiada íntegramente con recursos propios del oferente, por lo que no se encuentra sujeta a la obtención de financiamiento adicional alguno”, indicó. Sartor dejó constancia en su prospecto que el dinero para la compra de las acciones estaba entonces, ese 26 de abril, depositado, bajo custodia del BCI. Pero nunca Sartor aclaró de dónde provinieron los “recursos propios” que sirvieron para comprar Azul Azul.
Aquel misterio se comenzó a desenredar a fines de 2024, cuando la Comisión para el Mercado Financiero, CMF, intervino Sartor AGF y designó a Ricardo Budinich como interventor. Budinich reveló más tarde que tres fondos públicos de Sartor habían prestado en 2021 dineros a una sociedad ligada, Inversiones Cerro El Plomo SpA, la que, a su vez, trianguló esos dineros con Tactical Sport. La minuta de formalización del Ministerio Público por el caso Sartor reveló que el 19 de abril de 2021 Cerro El Plomo financió a Tactical Sport, mediante la suscripción de pagarés, por unos $4.297 millones.
Faltaba conocer de dónde provinieron los dineros restantes para financiar la adquisición de Azul Azul. Pedro Pablo Larraín declaró en julio que la diferencia fue pagada con recursos propios de Sartor. Pero su socio, Alfredo Harz dijo antes, en junio, que en diciembre de 2024 escuchó que esa operación la financió otra sociedad: Marinvest SpA, la que ligó a Victoriano Cerda, ex dueño de Huachipato junto a su socio Marcelo Pesce.
Quien es Marinvest SpA
Eduardo Sánchez Wrighton (63) es un ex ejecutivo de Aetna e ING que desde 2017 es el CEO de Nexus Chile SpA., la matriz de Nexus Health Chile SpA, controladora a su vez de la Isapre Nueva Masvida. Sánchez es el creador de Marinvest. La formó el 3 de diciembre de 2015 y año después, Marinvest se asoció a Victoriano Cerda y Marcelo Pesce en la sociedad Santa Ema de Huechuraba, para desarrollar un proyecto de beneficios farmacéuticos que no prosperó, declararon estos dos últimos en la Fiscalía.
Ingeniero de sistemas de la Universidad de Santiago, según su Linkedin, entre 1993 y 1999 trabajó en Aetna y luego por 11 años, hasta 2010, para el grupo ING, donde llegó a ser CEO para Chile, Argentina y Uruguay y transitó por muchos países, entre ellos, Estados Unidos, donde conoció al ex Bank ok America Jacques Gliksberg. Según contó Sánchez a la Fiscalía Nacional Económica, que analizó en 2020 la frustrada fusión entre Nueva Masvida y Colmena, en 2016 lo contactó Gliksberg, “el fundador y gestor de Nexus Partner, un fondo de inversión privado norteamericano para hacer inversiones en el sector salud en Chile y el área aseguradora”. Entonces la Isapre Más Vida estaba en reorganización judicial y Nexus presentó una oferta para comprar “ciertos activos de ese grupo, dentro de los cuales estaba la cartera de afiliados”, relató Sánchez. Y así nació Nueva Masvida. Tras esa operación conocieron a Michael Clark, quien ayudó a estructurar un crédito sindicado por $ 20 mil millones en el que participó Sartor, con cerca de 10%.
El grupo Nexus y sus relacionadas tuvo inversiones con Sartor a través de tres vías. La Isapre invirtió una parte de su cartera de inversiones mensual -que suma $ 100 mil millones- en fondos de Sartor AGF desde fines de 2022. En junio de este año se querelló por un perjuicio superior a $ 8 mil millones. Nexus Chile, a su vez, reclama casi $ 3.000 millones. Y está Marinvest, ligada al CEO. Nexus y Marinvest acudieron al 13 Juzgado Civil donde se tramita la quiebra de Asesorías e Inversiones Sartor S.A. a verificar sus créditos.
Ahí, Sánchez presentó documentos para acreditar un crédito por US$ 6 millones, a nombre de su sociedad Marinvest. Las fechas aquí son importantes. El 18 de abril de 2021, la sociedad Marinvest firmó un contrato de administración de recursos financieros con Sartor por US$ 6 millones “para ser destinados exclusivamente al financiamiento de las operaciones de inversiones y financiamiento que efectúe Sartor a partir de esta fecha”. Según comunicó al 13 Juzgado Civil, el 19 de abril de 2021, el mismo día en Tactical recibió los fondos de Cerro El Plomo, Eduardo Sánchez ordenó al banco Security transferir desde la cuenta corriente US$ 8 millones a Asesorías e Inversiones Sartor. Dos días después, el 21 de abril, instruyó traspasar otros US$ 4.999.920 a Sartor. En total, US$ 13 millones. El liquidador de Sartor S.A., Eduardo Godoy, quien impugnó ese crédito, constató una incongruencia. “No resulta razonable la justificación del crédito cuando se suscribe un documento por un monto y, días después, se aportan fondos por más del doble de dicho monto”, escribió Godoy. Para Marinvest no hay inconsistencia: en realidad firmó dos contratos, uno por US$ 6 millones y otro por US$ 7 millones. Pero reclama un impago por el primer monto: el saldo fue restituido. Marinvest presentó una cartola bancaria que lista transferencias desde Sartor a la sociedad de Sánchez por $ 5.503 millones. Todas ellas fueron realizadas en julio de 2021.
Los abogados ligados a la causa reparan en la coincidencia de fechas y suponen que los recursos de Marinvest permitieron financiar la compra de Azul Azul en 2021, como sostuvo al fiscal Juan Pablo Araya el socio de Sartor, Alfredo Harz. La pregunta es si Marinvest y Sánchez lo sabían. Marinvest podría ampararse en que su contrato era discrecional y que la gestora, entonces, podía disponer de los recursos a su pleno arbitrio. Pero en ese abril de 2021 ya era público el negocio más vistoso que Sartor debía financiar: la compra de Azul Azul en US$ 15,5 millones.
Abogados ligados a la causa y especialistas financieros consideran poco razonable que un inversor encomiende esa cantidad de dinero a ciegas, sin conocer al menos el tipo de inversión que pretende realizar su mandatario. Algo similar escribió el liquidador Godoy: “No resulta razonable que una operación de la envergadura que se pretende acreditar se haya materializado bajo un nivel de informalidad como el que se desprende de los antecedentes acompañados. En efecto, el supuesto desembolso se sustenta en un contrato que contiene cláusulas de carácter más bien estándar, sin contemplar covenants o garantías respecto de los fondos ni resguardos sobre el tipo de negocios que serían los destinatarios de los mismos, ni restricciones para ciertos tipos de negocios”.
Cercanos a Marinvest rebaten esas suspicacias: la relación de negocios del grupo con Sartor era antigua y de confianza, las inversiones previas fueron pagadas a tiempo y con las rentabilidades comprometidas. Que no saben ni supieron si esos dineros sirvieron para financiar la compra de Azul Azul porque Sartor no se los comunicó y que, igual que el resto, Marinvest es una víctima que invirtió recursos recaudados, en este caso, entre inversionistas extranjeros, dadas las buenas condiciones que ofrecía Sartor: prometió a Marinvest una “rentabilidad garantizada” de 14,4% anual por contrato.
Eduardo Sánchez no ha sido citado a declarar por el fiscal Araya, pero sí ha ido ya dos veces a la CMF, que mantiene abierta una investigación por Azul Azul. Y su sociedad Marinvest pudo participar esta semana en la junta de acreedores: pese a la impugnación de su crédito, algo aún pendiente de resolver, el tribunal aceptó su presencia, a diferencia de los acreedores relacionados a los socios de Sartor. Y Marinvest votó a favor de ratificar al liquidador que impugna su crédito.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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