Por Gonzalo Valdivia
Cecilia Roth: “Yo me sentí Moria Casán durante mucho tiempo”
En Moria, la serie que continúa entre los títulos más vistos de Netflix, la actriz encarna a la diva argentina durante los episodios más turbulentos de su adultez. Aquí detalla a Culto un proceso “muy interno y de percepciones casi intuitivas” y relata el accidente que sufrió en su casa durante las filmaciones. “Para mí Moria tiene 40 años”, opina.

Cecilia Roth (Buenos Aires, 1956) ya conocía personalmente a Moria Casán. En una oportunidad, mientras ambas estaban ocupadas con temporadas teatrales en Mar del Plata, la actriz visitó su casa. La observó mientras se desplazaba en su hogar y concluyó que en ese espacio, lejos de los flashes y la atención mediática, estaba “relajada, tranquila”. Todo eso distaba de la imagen que se ha esmerado en cultivar durante décadas como la gran diva del espectáculo de Argentina, una figura sinónimo de glamour y lengua afilada a la que no le entran balas ni en los momentos más intrincados.
Roth ocupó ese recuerdo íntimo como parte de un proceso que describe como “muy interno y de percepciones casi intuitivas”. Un trabajo lleno de dificultades que ha empezado a desmenuzar durante las últimas semanas, a propósito del estreno en Netflix de Moria, la serie biográfica de ocho episodios sobre “La One”.

Mientras la ficción supera más de dos semanas encumbrada entre los títulos más vistos del streaming, la actriz atiende a Culto. Al teléfono se declara “muy contenta. Lo dimos todo, la verdad. Para mí no fue fácil encontrar a Moria y encontrar su espíritu, su vibra, su alma”.
La producción supuso un desafío que nunca había aceptado en sus más de cinco décadas de exitosa trayectoria: encarnar a un personaje real. Y no sólo real, aclara a este medio, sino que “existente, icónico, como es Moria. Era meterme en una camisa de once varas, no era fácil. La decisión la tomé rápido, pero después dije: ¿en qué me metí?”.
Encabezada creativamente por Javier Van de Couter, la serie tiene a Sofía Gala Castiglione (hija de Casán y el fallecido Mario Castiglione), Griselda Siciliani y Cecilia Roth compartiendo la tarea de dar vida a la protagonista en distintas etapas. En un juego que le otorga descaro y franqueza a la propuesta, la propia Moria –que acaba de celebrar su cumpleaños número 80– actúa como narradora y aparece interpretándose a sí misma. Es ella la que al inicio pronuncia una frase tajante: “Soy el Obelisco con tetas”.

-Moria Casán es productora y estuvo muy implicada en la serie. ¿Mantuvo contacto permanente con ella mientras armaba el personaje? ¿O al menos consideró esa posibilidad?
Sí, existía esa posibilidad, pero nunca se me ocurrió. Yo no quería ponerle el compromiso de tener que trabajar para mí.
-¿Debido a que concluyó que era un reto que tenía que resolver de manera más solitaria?
Acompañada, pero de manera más solitaria, y buscándola, como se hace con un personaje que inventas, que no existe. A pesar de tener un texto, una narrativa y un cuento que vas a contar a lo largo de un guión, es un personaje que vas armando con arcilla, en base a todo lo que está escrito y en base a todo lo que el director quiere de ese personaje. El de Moria tenía que ir dirigido hacia un lugar muy claro. Es esa Moria que casi no se conoce. La primera escena que vemos es ella en la cama absolutamente entregada, llorando, mostrándose, y había que llegar a esa escena después. Así que ese fue el trabajo. Hay otras cosas, pero es difícil contar todo, porque es tan interno.
-¿Junto a Sofía Gala Castiglione y Griselda Siciliani adoptaron algún tipo de sistema de trabajo en equipo?
Para nada. No nos vimos trabajar ninguna de las tres y yo tampoco me miro en el monitor, así que tampoco me vi trabajar a mí.

-¿Y ha podido ver la serie completa? ¿Qué piensa del resultado?
Sí, por supuesto. Después de terminada la serie, cuando ya tuvimos los ocho capítulos, ahí me vi. Pienso que fue un trabajo tan difícil para las tres y para todos, porque fue un equipo tan unido. Fue muy particular este rodaje. Muy hermoso, muy difícil, con una enorme concentración, teníamos que estar en una y no salir de esa. Nosotras no nos vimos trabajar, y a mí me parecía que eso era bárbaro. A mí me fascina el trabajo de las dos, tanto el de Sofi como el de Gri, son trabajos dificilísimos. Estábamos las tres inmersas en nuestras Morias, sin querer mezclarnos con las anteriores, respetando mucho el trabajo de la otra. Y no mirarlo me parece una forma de respeto. Tampoco Moria venía al rodaje. Cuando rodábamos con ella la fiesta y todo eso, sí, pero en general no venía. Todo hubiera sido como poner todavía más intensa la historia, porque sabíamos que era muy difícil para cada una de nosotras. Si de pronto nos cruzábamos, nos abrazábamos y decíamos: ¡Qué difícil, la puta madre!
-Estuvo invitada al matinal de Moria meses antes del estreno de la serie. ¿Cómo fue esa experiencia?
En ese momento estábamos con Moria a los abrazos, ya era otra la relación, era otro el vínculo. Una vez terminada la serie fue una felicidad enorme para todas, porque tuvimos la sensación de que había algo, que pasaba algo. Porque durante el rodaje la energía de Moria estaba presente. Y una vez terminado, yo me sentí Moria durante mucho tiempo.
Paraguay y un accidente doméstico
De acuerdo con la estructura impuesta por Moria, Cecilia Roth recoge la posta de su colega Griselda Siciliani y se pone en la piel de Moria Casán en los dos últimos capítulos de la serie de Netflix. Ese tramo coincide con varias de sus vivencias más turbulentas.
“Son momentos oscuros en su vida, difíciles, en los que ella no está tan para afuera. Había que encontrar a esa Moria de la cual no tenemos un registro. De todo lo demás hay registro, pero no tenemos un registro de Moria en la cárcel, de Moria charlando a solas con Sofía (Gala Castiglione)”, explica.

La actriz de Todo sobre mi madre (1999) alude a los nueve días que la modelo permaneció en prisión en Paraguay en diciembre de 2015. Casán enfrentó una causa vinculada al supuesto robo de unas joyas –las que le habría prestado un joyero paraguayo para que asistiera a un evento en Luque en 2012– y la justicia le otorgó prisión preventiva. Resignada, a su ingreso al penal de mujeres El Buen Pastor fue recibida con vítores por las reclusas, tal como recrea la producción.
“Lo que cuenta Moria es que lo pasó muy bien. En la cárcel era una santa, la amaban, le daban ofrendas, le daban regalos. Hizo mucho por las chicas de la cárcel y se sigue comunicando con ellas”, apunta la intérprete, quien destaca que Casán posee una “cualidad muy maravillosa: pensar que lo que sucede, conviene; es decir, si te pasa esto, es para aprender”.
Roth también posee sus convicciones como artista: cree firmemente que hay ciertos personajes que dejan un aprendizaje. En el caso de Moria Casán, ella admira su capacidad “de quererse, de priorizarse”. “A mí me cuesta priorizarme”, reconoce. Pero eso empezó a cambiar después de realizar esta serie, advierte. De hecho, ilustra ese punto a través de una metáfora ligada al mundo de la aeronáutica.
“Cuando te subes a un avión hay un momento en que te dicen: si hay problemas de presión, va a bajar la mascarilla, póngasela primero usted y después póngasela a su hijo o a quien tenga al lado. Es así de claro. Si uno no se quiere a uno mismo, no sabe qué es querer. Porque quererse a uno mismo es admitir muchas cosas de uno mismo: lo que sirve, lo que no sirve; lo tóxico, lo no tóxico; lo que te hace bien, lo que no; lo que te nutre, lo que no te nutre”.

La lecciones que extrajo de Moria también provienen de una experiencia inesperada que causó preocupación en el equipo de la ficción y entre sus familiares y cercanos. Agotada tras una larga jornada de filmación, optó por irse a la cama sin comer. Luego, cuando despertó a eso de las 3 o 4 de la madrugada, lo hizo con “un hambre voraz”, recuerda. Atinó a calentarse algo de comida, pero mientras esperaba a que el plato estuviera listo, se apoyó y se quedó dormida en la misma mesa en la que estaba el microondas que estaba utilizando y su cabeza impactó contra un adorno de metal.
¿El resultado? “Tengo nueve puntos en la nariz entre ceja y ceja, pero no se ven en absoluto, porque me lo hicieron muy bien, me cuidaron un montón”, indica.
-¿En el momento se preocupó?
Yo soy muy fría para esas situaciones, sumamente fría. Me desperté inmediatamente con el golpe, me vi sangre en las manos, no sabía de dónde venía, me acerqué a un espejo y vi todo, me lavé, me puse desinfectante, me apreté mucho la herida para que no siguiera saliendo más sangre, me senté a esperar que se hiciera un poquitito más tarde para llamar a la producción, me quedé dormida en 90 grados y los llamé. Ellos fueron maravillosos, a los 15 minutos estaban en casa con un médico. Fue malo, pero tuve suerte: me podría haber sacado un ojo. Estas cosas también son aprendizajes. No hay que sufrir un accidente para aprender algo, por favor, no, pero cuando lamentablemente sucede...
-A partir del éxito de Moria, se ha especulado sobre la posibilidad de una segunda temporada. ¿Es una opción que consideraría viable?
Yo no tengo idea. A mí no me han dicho nada.

-Pero si uno empieza a imaginar esa posibilidad, lo más lógico sería que Ud. regresara a la cabeza del elenco.
Me encanta la película que te estás haciendo. Pero no, la verdad es que no tengo idea de nada.
-Si a futuro alguien le propusiera hacer una serie biográfica sobre su vida, ¿estaría interesada?
¡No, para nada! Para nada. Porque yo no tengo esa exposición, nunca la tuve. Mi vida privada es mi vida privada y no tengo exposición. O sea, una cosa es mi trabajo, estas entrevistas que hacemos, en las que por supuesto aparece quién soy, pero no la haría ni loca.
-¿Piensa que tal vez hay otros personajes que son más aptos para este tipo de proyectos?
No sé, no tengo idea, pero en relación a mí, de ninguna manera la haría. Ni por mi ni por mi gente. No, no lo haría. Y si hay otros personajes más aptos... Los productores en ese sentido lo tienen más claro.
La actriz de Martín (Hache) (1997) relata un intercambio que tuvo hace poco con Moria Casán. “Gracias por habitarme”, le comentó la conductora de La mañana con Moria. “Yo le dije: gracias por habitarme vos a mí. Porque realmente yo la sentía habitándome”.

Eso se traduce en que a su vida incorporó un concepto clave de la también empresaria argentina. “Moria habla mucho de lo cuántico. Ella dice: esta es una serie cuántica. Y hay algo cuántico en todo esto, tanto en Moria como en nosotras tres (actrices que la interpretan). Hay una sensación de que el tiempo es uno mismo. Uno decide cómo ejercer ese tiempo que tiene, cuál es la actitud frente al tiempo”, sostiene.
Roth elabora una teoría: Casán en verdad tiene 18 años, no 80, aunque luego se corrige al instante: “¡No, es mucho más sabia! Para mí Moria tiene 40 años y tiene una capacidad increíble de absorber todo lo que aparece delante de sus ojos y retrasar lo que no quiere. Es muy maravilloso eso, muy maravilloso”.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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