Por Cristina Cifuentes
Sea Lion, el proyecto petrolero en medio de la reivindicación de Milei sobre las Malvinas
El presidente argentino dijo que sancionaría a las empresas que trabajan frente a las costas de las islas. Esto, en una clara referencia a un proyecto de petróleo y gas en alta mar ubicado en la cuenca norte de las islas, que está siendo desarrollado por la empresa británica Rockhopper Exploration junto con la israelí Navitas Petroleum.

Al igual que otros mandatarios argentinos en el pasado, Javier Milei ocupó durante la semana la carta de las Malvinas (Falkland para los británicos) al señalar que sancionaría a las empresas que trabajan frente a las costas del territorio.
En un discurso televisado, el presidente lanzó la amenaza haciendo referencia directa al yacimiento Sea Lion, un proyecto de petróleo y gas en alta mar ubicado al norte del archipiélago, que está siendo desarrollado por la empresa británica Rockhopper Exploration junto con la israelí Navitas Petroleum.
Milei dijo que el proyecto violaba una resolución de Naciones Unidas que instaba a Argentina y a Reino Unido a desistir de las acciones unilaterales en la zona mientras continuara su disputa. “No lo permitiremos. Si lo permitimos, estaremos incentivando al gobierno británico a intensificar la ocupación de las islas y la explotación de nuestros recursos”, indicó en su alocución el jueves en la noche.

El mandatario libertario también afirmó que el gobierno emitiría un decreto de emergencia para ampliar los recursos de defensa y construir una base naval en la cercana provincia de Tierra del Fuego. Argentina, que invadió las Malvinas en 1982, sigue reivindicando su soberanía sobre las islas.
Acompañado por su gabinete, Milei dijo públicamente que los vientos de cambio favorecerían la reivindicación argentina sobre las islas. Esto, en una clara referencia a los comentarios realizados por Donald Trump, insinuaría que Washington podría revisar su arraigada neutralidad respecto de las Malvinas.
Al preguntársele en una entrevista con GB News el jueves si Estados Unidos acudiría en ayuda de Reino Unido en caso de que Argentina intentara apoderarse de las islas, Trump evitó una respuesta directa y, en cambio, enfatizó que Reino Unido “no ha estado ahí para ayudarme” con la guerra en Irán.
La respuesta de Downing Street fue simplemente reiterar que las Falkland seguirían siendo un territorio británico de ultramar “mientras los isleños lo deseen”. “Las islas son británicas y seguirán siéndolo, porque esa es la postura de la abrumadora mayoría de los isleños”, declaró en X el ministro Ed Miliband.
Pero la senadora y exministra de Seguridad del gobierno de Milei, Patricia Bullrich, aseguró que el gobierno argentino “no está dispuesto” a aceptar la salida de petróleo de las islas Malvinas.
Bullrich planteó que el hecho de que pueda haber una exploración petrolera o la salida de la primera tanda de petróleo en los próximos meses “es un desafío que Argentina no está dispuesta a aceptar”. “No somos antiempresarios, pero queremos que el recurso argentino sirva para el crecimiento argentino”, recalcó.
Las acciones de Rockhopper, que cotiza en el mercado secundario AIM de Londres, bajaron un 5,6% en la sesión de la tarde del jueves, indicó el diario The Times. Los analistas de Stifel afirmaron al periódico que la agitación “probablemente se calmará si Reino Unido envía una fragata averiada a Ormuz”.

¿A qué proyecto se refiere Milei? Se trata de la perforación en el yacimiento Sea Lion que se prevé que comience a principios del próximo año, y se espera que la primera producción se inicie en marzo de 2028. Se estima que la primera fase del proyecto costará alrededor de US$ 2.100 millones.
The Times indicó que el mes pasado, Rockhopper recaudó US$ 180 millones para ayudar a financiar la compra de un segundo buque de producción que podría bombear 125.000 barriles de petróleo al día a partir de 2030, además de los 55.000 barriles diarios que se esperan de su primer buque de producción a partir de 2028.
El yacimiento Sea Lion, descubierto por Rockhopper en 2010, se encuentra 219 kilómetros al norte de las islas Malvinas, en el Atlántico Sur, y se estima que contiene el equivalente a unos 900 millones de barriles de petróleo.
Un portavoz de Navitas afirmó a The Times que no preveía que los recientes acontecimientos tuvieran un “efecto significativo” en el desarrollo de Sea Lion, incluido el calendario de finalización.
“La asociación opera en virtud de licencias petroleras válidas que le ha otorgado legalmente el gobierno de Malvinas, un territorio británico de ultramar con autogobierno, y con el apoyo pleno y continuo del gobierno de Reino Unido”, añadió el portavoz.
El gobierno de las islas Malvinas percibirá un canon del 9% sobre los ingresos procedentes del yacimiento y, posteriormente, un impuesto de sociedades del 26% sobre los beneficios.
Expertos consultados por distintos medios señalaron que una de las razones por las que Milei lanzó esta advertencia es la caída de su popularidad, por lo que la carta nacionalista es una táctica efectiva.
El mandatario se enfrenta a un posible desafío electoral en 2027 por parte de su vicepresidenta, Victoria Villarruel, con quien está distanciado y que es una activista promilitar para quien las Malvinas constituyen un tema prioritario.
El ministro de Relaciones Exteriores argentino, Pablo Quirno, insistió el lunes pasado en que su enfoque “diplomático” hacia las islas era más eficaz que el de los gobiernos peronistas, que, según él, era “protesta por la protesta misma”.
“Necesitamos acciones diplomáticas más concretas... para defendernos de las acciones unilaterales de Reino Unido para explotar nuestros recursos naturales”, dijo.

Wes Streeting, el secretario de Defensa británico, recalcó el compromiso “absoluto e inquebrantable” de Gran Bretaña con las Falkland, y añadió con énfasis que “la declaración de Milei (del jueves) nos dice más sobre la política interna de Argentina”.
El diario Financial Times señaló que el creciente diálogo de Milei con Londres ha dado hasta ahora pocos resultados concretos. El acuerdo previsto para 2024 para restablecer los vuelos directos de Argentina a las islas aún no se ha implementado.
Las conversaciones informales entre funcionarios de Defensa, a través de las cuales Buenos Aires esperaba levantar las restricciones impuestas por Londres a la venta de armas británicas a Argentina, se han estancado debido a los repetidos cambios de liderazgo en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Milei, que debía dar su aprobación para las conversaciones.
Milei aún no ha programado la visita a Londres que sus funcionarios comenzaron a discutir este año.
“Milei siente una gran urgencia, porque Trump no estará en el cargo para siempre; Argentina celebrará elecciones presidenciales el próximo año (su índice de aprobación es de tan solo el 34%) y, lo que es más importante, las islas Malvinas comenzarán a perforar en busca de petróleo en apenas dos años. El yacimiento Sea Lion cuenta con 1.700 millones de barriles de reservas probadas”, escribió el columnista de The Telegraph, David Blair.
“Es cierto que Trump está enfadado con Gran Bretaña por no respaldar su guerra desacertada y fallida contra Irán. Pero está permanentemente furioso con la mayor parte del mundo. Está revisando la postura de Washington sobre las Malvinas, del mismo modo que revisa constantemente la postura de Estados Unidos sobre prácticamente todo. Bajo el mandato de Trump, ninguna política está a más de una publicación en redes sociales de ser revocada. Así que Milei está probando suerte. Lo más probable es que fracase y que nada cambie, salvo que las Malvinas prosperarán gracias a la venta de petróleo”, concluyó.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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