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Arrau reconoce que resolver el hacinamiento penitenciario “va a tomar tiempo” y afirma que se está avanzando en ampliaciones

El ministro de Seguridad señaló que en 2027 comenzará la construcción del penal El Arenal en Copiapó y afirmó que ya se está avanzando en licitaciones para otros centros penitenciarios del norte del país.

Dedvi Missene

El hacinamiento penitenciario es una realidad con la que el Estado ha lidiado los últimos años. De acuerdo al último balance de Gendarmería, la población penitenciaria está compuesta por 64.024 internos en régimen cerrado.

En diálogo con radio Duna, el ministro de Seguridad, Martín Arrau, agregó que en las cárceles existe una “cifra récord” de reclusos extranjeros. “Pasamos de 2.000 a 10.000 en 10 años, pero además tenemos otras 60.000 personas en régimen abierto, en arrestos domiciliarios, con tobilleras. Tenemos cerca de un 150% de hacinamiento”, sostuvo.

En ese sentido, reconoció que "resolver esto va a tomar tiempo". En ese sentido, destacó que “el Presidente anunció un plan de construcción de cárceles por más de 3.000 millones de dólares, para 20.000 plazas nuevas”.

Con ello, aseguró que la construcción del penal El Arenal en Copiapó debería comenzar su construcción en 2027. Mientras que el centro penitenciario de Calama se encuentra en licitación. Asimismo, planteó que el gobierno busca ampliar el penal de Antofagasta, el de Alto Hospicio en Tarapacá y varias cárceles más".

En ese sentido, destacó que “el gobierno anterior dejó aprobada una ley bastante positiva en términos del fast track para poder ampliar recintos penitenciarios que esperamos utilizarlo bastante, ahí necesitamos ayuda y estamos trabajando”.

El objetivo también es aumentar las cárceles de máxima seguridad. Según expuso el ministro, “cuando hablamos de que tenemos un nivel de población extranjera y nivel ligado a crímenes organizados muy alto, tenemos que tener estos regímenes mucho más duros en los cuales queremos seguir avanzando con el tiempo, ir restringiendo las cosas que se ingresan a la cárcel y que tengamos una cárcel más dura de lo que hay hoy día”.

“Estamos avanzando, llegamos a tres cárceles con máxima seguridad implementado, esperamos a fin de año llegar con cuatro", indicó.

Sobre las nuevas construcciones, planteó que “lo ideal es que las cárceles estén lejos de los centros urbanos”.

En ese sentido, abordó la polémica construcción de la ampliación de Santiago 1. El ministro planteó que el centro penitenciario ubicado al lado de los Centros de Justicia “es irreemplazable porque está el Centro de Justicia ahí, es un búfer de todas las personas que tienen que ir a control o que tienen que ir a su juicio".

Santiago está dentro de la planificación, pero tiene sus bemoles. Hoy día hay algunos recursos interpuestos y yo lo que creo que eso se va a ir demorando y por mientras habrá que avanzar más rápidamente con ampliación, porque la ampliación tiene su fast track de recintos penitenciarios que ojalá estén fuera de los centros urbanos", sostuvo.

En esa línea, planteó que “es viable un plan B no solo Rancagua sino que el mismo Copiapó que parte ahora a hacer una segunda fase, en la quinta región nos urge un centro penitenciario de gran volumen no en la zona costera porque la salinidad efectivamente es un gran enemigo que deteriora las cárceles".

Sobre ese último punto, expuso que en Valparaíso “hay muchos recintos penitenciarios muy deteriorados (…) y esos recintos en el mediano y largo plazo hay que cerrarlos y reemplazarlos por centros más modernos y más grandes".

“Cambio cultural” en seguridad

En el espacio radial, el ministro aseguró ha “habido un cambio cultural importante en el país” en torno a la seguridad, el que contrastaría las visiones actuales respecto a la materia, en comparación a las percepciones que -según planteó- mantenían algunos sectores durante el estallido social.

En ese sentido, señaló que “en el 2018-2019 se quería refundar todo, algunos decían ‘hay que quemarlo todo’, otros decían ‘hay que meterle inestabilidad al sistema’, algunos planteaban refundar Carabineros y la Policías, eso está en el borrador constitucional número uno”, sostuvo.

El ministro señaló que durante ese periodo “esas eran las propuestas que estaban arriba de la mesa, que había que desmilitarizar, hoy día muchos de los alcaldes que eran de esas corrientes piden más carabineros y militares, incluso en la calle, piden más orden, piden más firmeza y algunos con un epíteto bastante más duro“.

Para el ministro algunos actores políticos y “la gran mayoría de la población”, habrían caído en la ingenuidad, “en estos eslóganes que se implantaron o se empujaron en esos años”.

“Hoy día lo único que piden es más fuerza, más presencia del Estado, más control, incluso se plantea esa falsa dicotomía de que están dispuestos a ceder libertad por seguridad, siendo que la seguridad es un camino hacia la libertad, entonces la gran mayoría de los parlamentarios yo veo que están dispuestos con sus matices y las diferencias que podemos tener a avanzar en muchas de estas cosas", sostuvo a propósito de los cuestionamientos a la Ley Nain Retamal.

En esa línea, señaló que “hay un grupo un poco más radical que insiste en esta agenda refundacional”.

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