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Los Heller Solari sellan la división de su fortuna familiar

Andrea Heller se queda con la mayor parte de las acciones de Falabella. Carlos preserva el control de Sotraser, Mega y Ancali, pero sale de Colmena. La madre de ambos queda con el negocio aeronáutico y dos tercios de la isapre. Bethia S.A seguirá existiendo, pero con menos activos y una porción de acciones de Falabella.

Liliana Solari y sus hijos Carlos Heller y Andrea Heller.

Los tres socios de Bethia S.A., Liliana Solari Falabella (86) y sus hijos Andrea (62) y Carlos Heller Solari (64), siguen siendo los tres accionistas en partes iguales, pero la sociedad ya no es la misma.

Tras años de negociaciones, los dos herederos y su madre sellaron a inicios de agosto la separación de sus negocios, los que fundaron a partir de la participación accionaria en el hoy gigante chileno del retail Falabella que la matriarca del clan había heredado como hija de Eliana Falabella (nieta del fundador, Salvatore Falabella) y Alberto Solari.

La idea de la separación de activos era una distribución equitativa entre las tres partes de los activos que la familia posee en negocios tan distintos como el retail, los medios de comunicación, la salud privada, el transporte de carga, la industria láctea y la hípica.

Tal y como era la participación accionaria que los tres concordaron tener en Bethia en diciembre de 2025, el primer gran paso de la división. Según ese último registro público, Liliana Solari poseía el 33,33% del family office a través de la sociedad Inversiones Kennedy SpA, Carlos Heller controlaba otro tercio mediante Inversiones Alpes Limitada (20,5%) e Inversiones Alpina Limitada (12,83%) y Andrea Heller, la otra tercera parte a través de Inversiones Romy SpA (18,73%) e Inversiones Romyna Limitada (14,59%).

Ahora, la parte más relevante de la fortuna sigue siendo la participación en Falabella. Según la información oficial tras la última venta de un paquete accionario que realizó en enero, Bethia poseía en total cerca del 3,88% del retailer, que al cierre del viernes equivalía a US$667 millones. Sin embargo, según la CMF, la familia contaba además con otros paquetes menores al 1% mediante las sociedades Inversiones Alpes Limitada, Inversiones Alpina Limitada e Inversiones Cousins SpA.

Aunque no se ha detallado públicamente, la mayor parte de las acciones de Falabella quedó en manos de Andrea Heller y otros porcentajes menores fueron destinadas a su madre y su hermano, y en Bethia quedaron algunas, coincidieron varias fuentes consultadas.

La madre

Fruto del aprecio que Liliana Solari le tiene al rubro de la crianza de caballos de carrera, en la repartición siempre quedó claro que ella se quedaría con parte o todo de ese negocio.

Por ello, la matriarca se quedó con la compañía norteamericana Don Alberto Corporation, que posee el predio Vinery Farm de 169 hectáreas en el estado de Kentucky, con el cual participan en la industria de los finasangre de Estados Unidos.

La madre también conservará la propiedad de Aero Andina S.A., la sociedad que la familia creó para aglutinar sus activos aéreos, los que, de acuerdo a los registros de la Dirección General de Aeronáutica Civil, incluyen a un avión privado Citation C-750 X Plus inscrito en 2016, otro avión Gulfstream G 550, registrado en 2018, y un helicóptero Eurocopter EC-155 B1, inscrito en 2014.

El hijo

Carlos Heller se quedó con las tres empresas operativas que él mismo creó o en las que decidió invertir a través de Bethia.

Así, retuvo el control de Mega, Ancali y Sotraser.

Mega es hoy en día el canal de televisión abierta más visto del país, con un promedio de 429.452 personas por minuto y un alcance total de más de 15,5 millones de espectadores.

La empresa láctea Ancali, con una plantilla de más de 9 mil vacas y una producción anual del orden de los 70 millones de litros de leche -55% lo vende a Soprole y 45% a Nestlé-, cuenta con una hacienda de cría bovina en Los Ángeles, región de Ñuble, donde además posee las instalaciones de ordeña robotizada más avanzadas de Latinoamérica, que la convierten en una de las más productivas del mundo, según su propia presentación.

Sotraser es la compañía de transporte de carga más grande de Chile, con más de 600 camiones y más de 1.400 trabajadores.

A cambio de estas tres empresas, Carlos cedió la mayor parte de la posición que Bethia mantenía en Falabella en favor de su hermana.

Y como heredero de la tradición hípica, mantuvo el control del Haras Don Alberto, el negocio y el campo de cría de caballos finasangre en Chile, que también está en Los Ángeles.

La hija

Además de la mayoría de las acciones de Falabella, Andrea retuvo los pisos 50 y 53 de la torre Titanium, donde hasta octubre del año pasado estaban las oficinas de Bethia.

Su hermano Carlos trasladó a fines del año pasado la sede oficial del family office al edificio de Mega, en Avenida Vicuña Mackenna 1370.

Bethia había participado como inversionista en la construcción de Titanium, junto a su creador, Abraham Senerman, pero el edificio fue más tarde traspasado al fondo de inversión alemán GLL Real Estate.

Tanto el piso 50 como el 53 están arrendados a la minera BHP, que acaba de terminar una remodelación para instalar oficinas.

El caso de la isapre

El otro cambio que se produjo involucró a la Isapre Colmena Golden Cross, controlada primero por un fondo de inversión privado administrado por LarrainVial, en el que Bethia tenía el 52% de participación.

Diversas fuentes afirman que en torno a dos tercios de esa propiedad quedó en manos de la matriarca del grupo y otro tercio fue destinado a Andrea Heller. Con ello, Carlos Heller salió de la estructura accionaria.

El cambio de propiedad, sin embargo, no implicó grandes modificaciones en el gobierno corporativo, los que se produjeron hace cerca de un mes.

El directorio de siete miembros es presidido por Pablo Trucco e integrado ahora por tres personas ligadas a Bethia -el histórico asesor de la familia Gonzalo Rojas, el abogado Rodrigo Veloso y la contadora Ana Bull-, además de los abogados Bernardo Simián, socio de Barros Errázuriz, y Luis Fernando Mackenna Dörr. A ellos se sumó hace un mes como director titular José Miguel Barros, presidente de LarrainVial Activos, quien asesoró a Andrea Heller en el proceso de división de activos. Al directorio de Colmena entró, además, como suplente, Felipe Rossi, hijo de Andrea Heller.

Hasta entonces el directorio era presidido por Ramiro Sánchez, ex CEO de Bethia. Sánchez dejó formalmente el directorio, pero sigue a cargo de la gestión del negocio de la aseguradora como presidente ejecutivo.

José Miguel Barros también reemplazó a Sánchez en el directorio de Colmena Seguros, donde este último asumió como presidente ejecutivo formalmente el 22 de julio.

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