Por Víctor Cofré
Los planes de la empresa de Raúl Alcaíno y Álvaro Fischer incluyen la opción de un socio estratégico
Resiter es el mayor actor local de residuos industriales, con ventas anuales por US$ 340 millones y un Ebitda de US$ 65 millones. Su ambicioso plan estratégico al 2030 incluye la inversión en plantas de reconversión en Antofagasta y Los Lagos y financiamiento con deuda y recursos propios, pero podría sumar un socio estratégico que aporte capital y conocimiento. Y aunque para ello fichó hace un año a LarrainVial, puso en pausa la búsqueda hasta 2027. De todo ello habla aquí su CEO, Julio Bertrand, ex gerente general de Enap, Gasco y CAP.

Resiter tiene más de 40 años. Nació en 1983 como una empresa de recolección de basura domiciliaria, pero ahora es el mayor actor local de la industria que gestiona los residuos que generan las grandes empresas. Su primer cliente industrial lo sumó en 1991. Tiene presencia en seis países, pero 9 de cada 10 pesos de Ebitda se generan en Chile. Sus ventas en 2025 sumaron $ 314.991 millones (unos US$ 347 millones), su Ebitda llegó a $ 63.991 millones y sus ganancias unos saludables $ 23.260 millones. Pero Resiter está embarcada en un plan estratégico de proporciones, que considera grandes inversiones y que incluye la posible incorporación de un socio, algo que se trabajará el próximo año, cuando sus nuevos negocios estén más maduros.
A inicios de 2025, Resiter buscó un nuevo gerente general para reemplazar a Ricardo Macari, quien sumaba 22 años al mando y pasó entonces a integrar un directorio que se amplió de cinco a seis integrantes. La búsqueda la hizo la empresa de head hunting Egon Zendher, que tentó a un ingeniero civil con experiencia en industrias: había sido gerente general de Enap, Empresas Gasco y la acerera CAP, donde terminó como presidente de Huachipato. Julio Bertrand Planella (54 años) se entrevistó con los dos controladores de la empresa, Raúl Alcaíno Lama y Álvaro Fischer Abeliuk, quienes tienen el 86,69% de la propiedad, a través de RST S.A., y asumió como CEO de Resiter en marzo de 2025.
Ya compenetrado con su nuevo cargo, Bertrand define así a Resiter. “Es una empresa que los últimos 20 años ha estado abocada al ejercicio de la gestión de residuos en diferentes sectores industriales de la economía, con alternativas de valorización de esos residuos, haciendo modelos de economía circular, para que sean reutilizados”. La compañía es líder local en un negocio donde compita con grandes multinacionales como Veolia o Séché Group.
Presente en muchas industrias - acuicultura, alimentos, agroindustria, celulosa- su principal cliente hoy es el sector minero, que aporta el 68% del Ebitda de Resiter. La compañía dice tener un 45% de participación de mercado en gestión de residuos de las mineras, con contratos en más del 95% de las faenas locales. En los otros sectores industriales, Resiter tiene cerca de 25% de cuota de mercado, calcula Bertrand, quien añade que la gestora ahí es capaz de valorizar cerca del 70% de los residuos. ¿Qué significa aquello? Que siete de cada diez partes son reconvertidas en productos que se pueden volver a vender. “El problema más importante del sector industrial es que hay muchos residuos orgánicos: la alternativa básica de un gestionador de residuos es recolectar esos residuos y disponerlos en un vertedero o relleno sanitario. Resiter no hace eso, Reciter recolecta esos residuos y los transforma en un centro de valorización y por eso tenemos tantas filiales”, fundamenta. El grupo, así, no opera rellenos sanitarios, para privilegiar su estrategia de valorización. “Percibimos que el vertedero está destinado a desaparecer”, zanja.
Los centros de valorización, precisamente, constituyen parte central del plan estratégico que diseñó la compañía, un programa con inversiones por US$ 230 millones a 2030 y donde la mitad de los recursos se destinará a la reposición y modernización de sus activos actuales. La otra mitad irá a construir activos que hoy Resiter no tiene y que su presidente, Raúl Alcaíno, enumeró en el reporte de sustentabilidad 2025: dos centros de valorización, en el norte y el sur del país, cuatro plantas de compostaje, plantas de valorización de residuos de celulosa en Chile, Uruguay y España, plantas de combustibles derivados de residuos en Perú y Colombia, plantas de secado de residuos de plantas cerveceras y de agua en México, plantas de tratamientos de aguas empetroladas y limpieza de tanques de combustible en Uruguay y Perú.
El primer y más inmediato proyecto es la construcción del centro de valorización Norte, que abastecerá a la minería. Sobre un terreno de seis hectáreas, en Antofagasta, invertirán US$ 20 millones en un centro de valorización. La economía circular operará así en ese caso: Resiter retirará los residuos metálicos de las mineras, los llevará a su nuevo complejo donde separará y segregará de forma más tecnificada la chatarra ferrosa que, luego, será vendida a terceros. Para ello, ya tienen un acuerdo de entendimiento con Aza, su posible comprador, para definir un potencial pacto futuro. En esa planta habrá, además, una unidad para separar el plástico que se emplea en la minería.
¿Qué ganan las mineras? Pagan menos por el retiro de los residuos y mejoran su “licencia social”. “La variable económica es superimportante. La economía circular no es filantropía. Esto lleva consigo un acuerdo entre las partes, entre cliente y realizador, en que uno de los dos hace la inversión. Transformar el residuo en un recurso tiene valor para los dos”, explica en palabras sencillas.
En el terreno de seis hectáreas, Resiter usará la mitad de la superficie en ese proyecto. Pero tiene otros planes posibles. “Tenemos un espacio para estudiar proyectos de reciclaje de neumáticos de la minería”, ejemplifica. Para ello también tienen conversaciones con grandes proveedores, como Bridgestone y Michelin, forzados por ley a futuro a financiar la recolección y reciclaje de neumáticos, que se estima, en la minería, asciende a cerca de 50 mil toneladas al año.
El complejo Norte comenzará a construirse en noviembre y estará operativo en marzo de 2028. “Tenemos todos los permisos”, se congratula Bertrand.
El otro gran proyecto es otro centro de valorización, pero en la zona sur, en la región de Los Lagos, el que exigirá una inversión de US$ 25 millones. A principios del próximo año Resiter presentará un Estudio de Impacto Ambiental para crear un centro de valorización que incluirá la disposición de residuos sólidos. Bertrand resalta su carácter estratégico: la región de Los Lagos, dice, no tiene rellenos sanitarios para el sector industrial, que debe transportar casi la mitad de los desechos que genera a la Región del Bio Bio. La industria láctea, la salmonicultura y la agroindustria producen cerca de 200 mil toneladas de residuos sólidos en esa región. “De todos los residuos sólidos que nos lleguen ahí, vamos a ser capaces de valorizar, estimamos, en un principio, un 20%”, estima.
Otro conjunto de inversiones será realizado a través de su filial Verdecorp, que ya tiene una planta de compostaje en El Romeral, capaz de procesar 18 mil toneladas al año de residuos orgánicos provenientes principalmente de la agroindustria. El grupo destinará US$ 19 millones a otras tres plantas: dos en Chile y una en Uruguay. A fines de año ya estará en operaciones la próxima unidad, en Puerto Varas, con una capacidad de hasta 30 mil toneladas de residuos orgánicos.
Y, por último, el grupo evalúa un sinnúmero de proyectos fuera de Chile. Resiter tiene presencia en Perú, México, Colombia, Uruguay y España, países que aportan cerca del 10% del Ebitda. En Perú están posicionados en la industria minera y de los hidrocarburos y este año firmaron un contrato con una gran empresa minera para una planta de tratamiento de lodos ácidos. Y en México evalúan una planta de secado de levadura húmeda con Constellation Brands, con la que ya tienen una carta de intención.
Un socio para el futuro
El grupo contrató hace un año a LarrainVial para buscar opciones de financiamiento para su expansión. ¿Por qué? “Porque Resiter tenía crecimiento vertiginoso y rápido en su actividad de gestión de residuos en el sector minero y se pensó que podía ser interesante sumar un socio que tuviese capacidades complementarias, para darle un poco de tracción a la implementación de esta estrategia”, explica Bertrand.
Los propietarios, sin embargo, decidieron poner en pausa el proceso encomendado a LarrainVial, porque, por ahora, no es indispensable. “Resiter, con su modelo de negocio basal y los flujos de caja que genera y nueva deuda, es capaz de financiar todos estos proyectos”, dice Bertrand. Al cierre de 2025, la relación deuda financiera neta equivalía a 0,93 veces su Ebitda, un poco más alto que el 0,73 de 2024. Pero ahora subirá.
“Calculamos que, si yo financiara toda la estrategia solo, llegaría a indicadores de 1,5, que es súper sano, pero estamos abiertos a conversar con potenciales socios, estratégicos, llamémosle, por los factores complementarios que esto nos puede contribuir, no puramente el aporte de capital, sino que hay capacidades técnicas, conocimientos específicos de industrias, capacidad de management”, enumera el CEO de Resiter.
El grupo pretende implementar su estrategia y cuando esté un poco más asentada, retomar el proceso con LarrainVial. “Creemos que el momento exacto para abrirnos a escuchar a estos potenciales interesados es más adelante: hoy día podría ser un poquito prematuro”, define. Por ejemplo, cuando el centro de valorización norte esté en construcción y se hayan pactado las nuevas condiciones de gestión de residuos con las mineras y con un potencial comprador, aguas abajo, de la chatarra ferrosa. Entonces, cree Bertrand, será “el momento óptimo para que estos socios estratégicos vean que esta cosa tiene sustancia de verdad”.
Sobre todo, en un negocio que crece a tasas de dos dígitos y que tiene condiciones favorables estructurales. “Esta es una industria en crecimiento porque la sociedad está demandándole a las industrias en todo el mundo que se hagan cargo de sus residuos porque generan una externalidad negativa”, dice.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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