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EE.UU. anuncia medidas del “día D económico” contra Teherán mientras surgen signos de crecientes diferencias en régimen iraní

Según The New York Times, Estados Unidos podría considerar la imposición de sanciones secundarias a los países que sigan haciendo negocios con Irán, incluyendo la compra de su petróleo. Sin embargo, no está claro cómo planea la administración Trump abordar la situación con China.

Imagen del 6 de enero de 2026 de personas conduciendo junto a una valla publicitaria que muestra a Qassem Soleimani, excomandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, en el centro de Teherán, Irán. Foto: Xinhua Sha Dati

El gobierno de Donald Trump anunciará este lunes lo que ha sido descrito como su ataque más integral hasta la fecha contra la economía iraní, y que consiste en un paquete de medidas destinadas a aislar a Irán del resto del mundo.

Así lo adelantó el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, en un artículo de opinión publicado en el Financial Times antes de su conferencia de prensa de este lunes, donde se espera que revele detalles sobre la campaña de presión de Estados Unidos sobre Teherán en momentos en que las negociaciones para poner fin al conflicto militar entre Estados Unidos e Irán siguen estancadas.

“El mundo debe comprender que nuestro objetivo es cortar todo el sustento económico que mantiene al régimen tiránico hasta que Teherán quede solo”, dijo Bessent.

Aunque el gobierno de Trump ha presentado esta iniciativa como el inicio de un apocalipsis económico para Irán, en la práctica -indicó el diario The New York Times- no está claro qué más puede hacer Estados Unidos para desestabilizar aún más la economía iraní. El presidente republicano ya llevó a cabo una campaña de “máxima presión” contra Irán durante su primer mandato y, a principios de este año, promulgó un paquete de medidas denominado Operación Furia Económica.

Y a medida que aumenta la presión económica, Estados Unidos también debe sopesar el potencial de represalias en forma de precios energéticos más altos o el riesgo de exacerbar la tensión con China, el mayor comprador mundial de petróleo iraní, añadió el periódico.

Según la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad entre Estados Unidos y China, el gigante asiático registró un comercio bilateral con Irán de 9.960 millones de dólares en 2025, cifra que no incluye los aproximadamente 31.200 millones de dólares en envíos de petróleo iraní.

Personas participan en una procesión para despedir al fallecido líder supremo de Irán, Alí Jamenei, en Teherán, Irán, el 6 de julio de 2026. Foto: Xinhua Mehr News Agency

Según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, las compras de petróleo iraní por parte de China han sido un salvavidas crucial para Teherán, representando alrededor del 90% de sus ventas de crudo.

“Quienes apoyan a Irán compran y transportan su petróleo”, escribió Bessent en el Financial Times, y añadió: “Hacen la vista gorda ante las transferencias de combustible por vía marítima y el uso ilícito de sus bancos, todo ello mientras ocultan el alcance de su complicidad”.

Bessent, junto con el presidente Trump, ha dado a entender que la nueva iniciativa incluirá una mayor coordinación entre Estados Unidos y sus aliados para debilitar la economía iraní. Podría incluir las llamadas sanciones secundarias contra quienes sigan haciendo negocios con Irán.

“Al amanecer comienza un día D económico: la mayor ofensiva financiera jamás orquestada contra un adversario”, escribió Bessent en una publicación en redes sociales el domingo por la noche. “El Presidente ha creado las condiciones para utilizar todas las agencias, todas las autoridades y todas las acciones a las que muchos suponían que jamás recurriríamos”.

Una mujer camina en la calle en Teherán, Irán. Foto: Xinhua Sha Dati

Según The New York Times, Estados Unidos podría considerar la imposición de sanciones secundarias a los países que sigan haciendo negocios con Irán, incluyendo la compra de su petróleo. Sin embargo, no está claro cómo planea la administración Trump abordar la situación con China. El Departamento del Tesoro ha impuesto sanciones a refinerías chinas independientes que compran petróleo iraní, pero se ha abstenido de imponer sanciones a gran escala a las instituciones financieras chinas que facilitan dichas transacciones.

En medio de este contexto, la moneda iraní alcanzó el lunes un nuevo mínimo histórico. El rial cayó a 2,02 millones por dólar estadounidense al abrir las operaciones en el mercado libre no oficial. La tasa oficial del Banco Central de Irán se situaba en torno a los 1,5 millones de riales por dólar, pero la mayoría de los iraníes paga la tasa del mercado.

La moneda ya enfrentaba presiones incluso antes de que Estados Unidos e Israel atacaran Irán el 28 de febrero, con una inflación en doble dígito y un crecimiento negativo, pero ha ido marcando nuevos mínimos históricos a lo largo de casi seis meses de guerra.

Así, los iraníes encuentran cada vez más inasequibles los productos básicos. Desde el inicio de la guerra, el arroz ha subido alrededor del 60% y los precios de la carne de res son más de 150% más altos. El Fondo Monetario Internacional pronostica que el PIB se contraerá más del 5%.

Estrecho de Ormuz

Hasta ahora la presión económica aún no se ha traducido en presión política. Por ejemplo, Irán aún conserva una ventaja estratégica con sus ataques y amenazas contra barcos en el estrecho de Ormuz que han llevado el tráfico en la vía marítima a un estancamiento casi por completo, perjudicando la economía mundial y acumulando presión sobre el presidente estadounidense Donald Trump de cara a las elecciones legislativas de noviembre próximo.

Como resultado, la guerra se ha convertido en una lucha por el control del estrecho, por el que en tiempos de paz transitaba una quinta parte del petróleo comercializado a nivel mundial. Irán ahora se niega a su reapertura total a menos que pueda cobrar a los barcos.

De hecho, Teherán advirtió el domingo que los buques acusados ​​de violar sus normas de tránsito en el estrecho de Ormuz podrían enfrentarse a sanciones que incluyen la detención o la confiscación, lo que indica riesgos potenciales para el transporte marítimo a través de una de las vías navegables más estratégicamente importantes del mundo.

En una serie de publicaciones en X, la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA), controlada por el Estado iraní, afirmó que los buques que infrinjan lo que describió como los acuerdos iraníes que rigen el tránsito por el Estrecho de Ormuz podrían enfrentarse a “multas, incautación o confiscación” durante futuros viajes.

La autoridad instó a los propietarios de carga que realizan envíos desde o hacia el Golfo Pérsico a que revisen lo que denominó una lista de “buques que no cumplen con la normativa” antes de fletar buques para evitar posibles problemas.

Y en respuesta a las amenazas de Estados Unidos, el máximo responsable de seguridad de Irán amenazó con detener todo el tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz. Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, advirtió que bloquearía aún más el estrecho si los países vecinos ayudan a Estados Unidos a debilitar la economía de Teherán.

Trump y Bessent.

Pese a lo anterior, ya han comenzado a aparecer grietas al interior del régimen iraní. El presidente Masoud Pezeshkian dijo que Irán “no puede continuar con la guerra para siempre”.

Durante dos comparecencias en Teherán el domingo, Pezeshkian defendió el memorando de entendimiento que Irán alcanzó con Estados Unidos en junio, a pesar de las supuestas reservas del líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei.

“Algún día habrá que tomar una decisión para salvar al país del estado de ‘ni guerra ni paz’”, afirmó Pezeshkian.

Pezeshkian afirmó que todos los que participaron directamente en las negociaciones creían que el memorando era la mejor manera de avanzar. “Al poner en práctica este memorando, podremos resolver los problemas con lógica y dignidad”, afirmó, según declaraciones recogidas por la agencia estatal de noticias IRNA.

El presidente iraní ha advertido con frecuencia sobre las consecuencias económicas y sociales del conflicto con Estados Unidos, lo que en ocasiones lo ha enfrentado a figuras más intransigentes dentro del liderazgo.

“Debemos estar del lado del pueblo. Si no podemos servirles y convencerles de que todos pertenecemos a la misma tierra y al mismo país, entonces, aunque poseamos el mayor poder militar, seremos derrotados”, declaró el domingo.

Agregó que el gobierno estaba haciendo todo lo posible por “orientar la inflación, los problemas públicos, el sustento de la gente, los empleos, el futuro y la vida de las personas hacia la dignidad y el orgullo”.

En una de sus apariciones, Pezeshkian estuvo acompañado por el ayatola Seyyed Hassan Jomeini, nieto de Ruhollah Jomeini, el fundador de la República Islámica.

“A veces, un compromiso sensato puede lograr más que cientos de guerras”, dijo Jomeini.

Según la cadena CNN, los analistas observan un creciente debate entre los líderes sobre cómo abordar el conflicto con Estados Unidos, y algunos insinúan que Irán debería negociar ahora desde una posición de fuerza antes de que su crisis económica empeore aún más, mientras que los sectores más intransigentes del aparato de seguridad siguen rechazando el diálogo.

Por otro lado, el jefe del Estado Mayor del Ejército y jefe de las Fuerzas de Defensa de Pakistán, el mariscal de campo Asim Munir, tenía programado viajar a Teherán este lunes para mantener conversaciones con altos funcionarios iraníes, según anunció el domingo el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán.

Se trata de la tercera visita de Munir a Irán este año, mientras Islamabad continúa sus esfuerzos por mediar para poner fin a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.

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