Por Cristina Cifuentes
La guerra híbrida de Rusia se incrementa en Europa
Mientras Ucrania vive oleadas de bombardeos cada día, en Europa se ha observado un repunte de actividades sospechosas, como lo que ocurrió en Alemania con el descubrimiento de un dron armado cerca de un avión ucraniano, así como acusaciones de intentos de asesinato y ataques incendiarios.

La guerra híbrida de Rusia en Europa ya comenzó. Así de claro fue el presidente de Letonia, Edgars Rinkevics, durante una conferencia de prensa en la semana, haciéndose eco de las advertencias sobre los intentos de Moscú de intimidar a los países que apoyan a Ucrania.
“No es algo que vaya a empezar en el futuro”, dijo Rinkevics en el encuentro cerca de la frontera del país con Bielorrusia. “Está ocurriendo ahora mismo”, sentenció.
Sus palabras hacían referencia a una serie de actos perpetrados por Rusia que se vienen sucediendo en Europa y recientemente se han intensificado, los que van desde cables cortados, pasando por la interrupción del tráfico aéreo por la presencia de drones, misiles caídos, incendios provocados, sabotajes, entre otros.
Las amenazas híbridas, según la definición clásica del académico Frank Hoffmann, “incorporan una amplia gama de modalidades de guerra, incluyendo capacidades convencionales, tácticas y formaciones irregulares, actos terroristas que incluyen violencia y coerción indiscriminadas, y desorden criminal”.

“Se trata de ataques diseñados para distraer, confundir y desmoralizar al adversario, pero no para provocar una respuesta. Esto es la guerra encubierta, que causa daños y cuesta vidas, pero opera por debajo del umbral tradicional de la guerra”, escribió el centro de estudios CEPA en un análisis sobre el tema.
Según declaró un funcionario de inteligencia europeo a Bloomberg a mediados de mes, existen indicios de que los servicios de inteligencia y seguridad rusos están considerando operaciones de guerra híbrida que podrían incluir el sabotaje de infraestructuras o ataques de falsa bandera contra los Estados bálticos y Polonia.
Por ejemplo, Letonia está investigando un incendio que se produjo el mes pasado en una bodega de una organización benéfica que prestaba ayuda a Ucrania. También ha experimentado un aumento en el número de inmigrantes indocumentados que intentan entrar al país desde Bielorrusia. En respuesta, el gobierno de Riga ha desplegado drones, helicópteros, más sensores y personal en la frontera.
“También hay toda una serie de otros casos que se están investigando activamente, como sabotajes, diversos tipos de provocación y espionaje”, dijo Rinkevics sin dar más detalles.
Porque mientras Ucrania vive una oleada de bombardeos cada día, en Europa se ha observado un repunte de actividades sospechosas, como lo que ocurrió en Alemania con el descubrimiento de un dron armado cerca de un avión ucraniano, así como acusaciones de intentos de asesinato y ataques incendiarios.

Por ejemplo, la primera ministra de Estonia, Kristen Michal, dijo el martes que las autoridades del país están investigando la posible implicación rusa en un incendio que se produjo en un edificio utilizado por la empresa de defensa Milrem Robotics.
La fiscalía declaró el martes que sospechaba de un ataque incendiario contra las instalaciones del fabricante de vehículos de combate autónomos, respaldado por inversores de Emiratos Árabes Unidos y con estrechos vínculos con Ucrania.
“Una de las hipótesis que se están barajando es que pudo tratarse de un acto de sabotaje y que Rusia estuvo detrás del incendio provocado”, declaró Michal en una publicación de Facebook. “Si el objetivo de este acto era intimidar a Estonia, sembrar la discordia entre nuestros pueblos o impedir que apoyemos a Ucrania, no lo conseguirán”, añadió.
A todo lo anterior se suma lo ocurrido el jueves, cuando Rumania destruyó un dron naval cargado de explosivos cerca de su plataforma Neptun Deep, en el Mar Negro. “Se está desarrollando una creciente campaña de amenazas que inquieta a nuestros ciudadanos y busca dividir nuestra Unión. Esto es guerra híbrida”, dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
“La misión fundacional de nuestra Unión es preservar la paz. Hoy, eso también significa tener la capacidad de disuadir la provocación y la agresión. Nuestra agenda Preparación 2030 está movilizando hasta 800 mil millones de euros. Con la Iniciativa Europea de Defensa contra Drones y el programa Eastern Flank Watch estamos aumentando la producción en Europa para proporcionar a los Estados miembros las capacidades que necesitan. Así, podremos responder a las amenazas emergentes con rapidez, unidad y determinación”, indicó.

En febrero de este año, el Parlamento Europeo adoptó una resolución sobre las asociaciones estratégicas de defensa y seguridad de la Unión Europea que enfatizaba “las preocupaciones particulares de seguridad de los Estados miembros de la UE en su flanco oriental, que enfrentan amenazas directas de la agresión rusa y la guerra híbrida”. Para julio, el bloque había sancionado a 26 entidades y a más de 100 personas por apoyar las actividades desestabilizadoras de Rusia, incluidos los ciberataques.
Zona gris
Los actos en la zona gris no implican ningún elemento militar convencional, en términos técnicos, no son cinéticos. Según explicó la revista Foreign Policy, en la reciente serie de actos de este tipo en Alemania, el culpable más probable es Rusia, que tiene un historial de uso de estas técnicas contra Estados europeos. Los gobiernos europeos han vinculado al Kremlin, entre otras cosas, con el incendio de un gran centro comercial en Varsovia, un ataque a una propiedad vinculada al entonces primer ministro británico Keir Starmer y la facilitación de la llegada de migrantes a las fronteras de Noruega y Finlandia.
Varios analistas han planteado que Rusia tiene diversas motivaciones para llevar a cabo actividades de guerra híbrida en Europa, incluyendo probar las respuestas de los objetivos e imponer costos o sobrecargar los recursos de los países objetivo.
Un reporte sobre la Guerra Híbrida en Europa, que fue entregado al Congreso de Estados Unidos, señaló que “funcionarios de la OTAN, la UE y EE.UU. han señalado que el mayor uso de actividades de guerra híbrida por parte de Rusia es, al menos, en parte una respuesta al apoyo occidental a Ucrania y está diseñado para socavar la unidad transatlántica, mientras que otros observadores suponen que Rusia está adoptando tácticas de guerra híbrida como una forma de conflicto asimétrico dada su inferioridad militar convencional en relación con Estados Unidos y la OTAN”, indicó.

Según la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos, “Moscú utiliza acciones indirectas para competir con Occidente y sobrepasar la superioridad militar explotando la asimetría para promover los intereses rusos sin incurrir en los costos de una guerra a gran escala. Moscú también emplea acciones encubiertas, operaciones de información, actividades cibernéticas, violaciones del espacio aéreo y agentes interpuestos para socavar el esfuerzo bélico de Ucrania, competir contra Occidente y poner a prueba las capacidades y la determinación de la OTAN, manteniéndose por debajo del umbral de un conflicto armado directo”.
En este contexto, las preocupaciones han ido creciendo. “Lo que hace que esta oleada de ataques sea destacable es que va dirigida a Alemania, un país que promueve la cooperación y el entendimiento como ningún otro. Para los políticos alemanes, en las últimas décadas no ha habido conflicto que no pudiera resolverse mediante un pacto, ni disputa demasiado espinosa para las negociaciones multilaterales. Alemania fue cofundadora de lo que hoy es la Unión Europea. Participó activamente en las negociaciones del acuerdo nuclear con Irán. Intentó resolver los ataques rusos contra Ucrania en 2014 mediante conversaciones diplomáticas. Cuando el país se reunificó en 1990, lo hizo tras negociaciones ordenadas con los cuatro vencedores de la Segunda Guerra Mundial. En general, este enfoque constructivo funcionó”, indicó Foreign Policy.
“A medida que aumentan las tensiones en el flanco oriental de la OTAN, aquí hay algunas cosas que vale la pena recordar. Si Vladimir Putin traspasa la frontera de la OTAN y la Alianza no responde de inmediato, con firmeza y unidad, conforme al Artículo 5, la Alianza estará acabada. Ninguna maniobra política podrá compensarlo”, escribió en X el cientista político estadounidense Andrew Michta.
“La Alianza está teniendo dificultades para unirse no solo porque la política errática de la administración Trump ha puesto en tela de juicio las premisas establecidas sobre cómo se supone que debe funcionar, sino también debido al cinismo y el egoísmo de un gran grupo de líderes europeos. Aparte de las capitales fronterizas de los países de la OTAN que dan a Rusia, no percibí ninguna urgencia por prepararse ni una verdadera sensación de peligro. Lo que oí con demasiada frecuencia fue hablar de apaciguar a Rusia o de congraciarse con China, a pesar de toda la retórica beligerante de ‘Europa’. Así que esta es la realidad”, cuestionó.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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