El nuevo dilema de Vichuquén

SEÑOR DIRECTOR:
La semana pasada se conoció un dictamen de la Contraloría del Maule que establece que el sistema lacustre Vichuquén se ha visto afectado por una insuficiente gobernanza ambiental para gestionar de forma preventiva el sistema hídrico.
Por demasiado tiempo, la discusión se centró en un único factor: el cierre o apertura de la barra del estero Llico. Y, aunque quisiéramos simplificarlo, lo cierto es que la situación es mucho más compleja y requiere entender que se trata de un sistema dinámico que reacciona a los diferentes estímulos de forma todavía desconocida.
En la misma dirección, informes científicos han advertido que las floraciones de cianobacterias que afectan al sistema responden a múltiples fuentes contaminantes que se encuentran aguas arriba en la cuenca, pudiendo el cierre y apertura de la barra tanto mejorar como empeorar la condición del lago.
Por eso, frente a problemas dinámicos, respuestas dinámicas. Incluso antes de este informe de Contraloría, las autoridades de Vichuquén ya se habían puesto a trabajar para dar una respuesta multidimensional: no es sólo (ni acaso) la barra de arena, también la vegetación de las riberas, el uso de agua dulce, las fosas sépticas y los motores. Lo que nos recuerda este informe, sin embargo, es que el apego a la legalidad exige la incorporación de criterios ambientales. Esto ineludiblemente se traduce en la importancia de someter a evaluación ambiental esta intervención, para no repetir los errores del pasado.
Antonia Berríos
Coordinadora general ONG FIMA
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