Burocracia en educación

SEÑOR DIRECTOR:
La columna de Soledad Arellano “Menos reporteología, más educación”, describe con exactitud algo que quienes dirigimos un establecimiento vivimos todos los días: la sensación de que buena parte de nuestro tiempo se va en una burocracia excesiva de formularios, reportes y plazos, en lugar de estar en las salas de clases, acompañando a los profesores o cómo van aprendiendo nuestros estudiantes.
Por eso, como directora de un Liceo Bicentenario valoro profundamente el cambio de enfoque que ha impulsado el Ministerio de Educación en el último tiempo y que va exactamente en la dirección que Arellano plantea.
Agradecemos un ministerio dispuesto a revisar sus prácticas para no llegar a exigir más papeles, sino que se propone ser un facilitador, que respalda el criterio profesional de los equipos directivos y docentes, y que pone a disposición de las escuelas herramientas concretas, evaluaciones, acompañamiento, formación, en lugar de solo controles y fiscalizaciones.
Esa diferencia ya hemos comenzado a notarla en la gestión cotidiana y esperamos que se siga profundizando. Cuando un ministerio confía, facilita y apoya, uno puede concentrar la energía en lo pedagógico: observar clases, retroalimentar a los profesores, mirar la progresión de cada estudiante y trabajar con las familias, sin desviar esa energía a justificar y reportar.
Alejandra Cabrera Flores
Directora, Liceo Bicentenario Patricio Mekis de Padre Hurtado
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