Por Julio Nahuelhual
La última milla de Milei en Argentina marcada por nuevas reformas y una economía que no despega
En medio de una inflación que sigue disminuyendo, pero con una actividad que no logra despegar y un cúmulo de encuestas sobre las elecciones presidenciales de octubre de 2027, Javier Milei ha iniciado un nuevo proceso de reformas para dar más sustentabilidad fiscal a la economía, lo que incluye mayor autonomía para el Banco Central. De todas ellas, los expertos creen que la reforma de pensiones será la más compleja y la menos viable en el corto plazo.

Faltan 14 meses y un día para las elecciones presidenciales en Argentina. Pese a que ese lapso suele ser denominado una “eternidad” en lenguaje político, el ambiente electoral en Buenos Aires comienza a sentirse. Marcado por la publicación de numerosas encuestas que pronostican un apretado duelo entre la coalición oficialista Libertad Avanza y la oposición kirchnerista, el gobierno de Javier Milei ya empieza a construir un relato que le permita al mandatario seguir en la Casa Rosada por cuatro años más.
Pero este escenario preelectoral, avivado por el fin de la efervescencia popular por la participación de Argentina en la Copa del Mundo, estará marcado por el desafío oficialista de mejorar las complicadas condiciones económicas de la población con miras a 2027 y también por avanzar en una serie de reformas económicas que aparecen como claves para Milei en su afán de construir y solidificar la credibilidad fiscal.

“El escenario electoral del año que viene no está definido. Si bien el gobierno ha logrado reducir significativamente la inflación por los cambios en la política macroeconómica, la actividad económica está deprimida y esto afecta sus posibilidades. Por otro lado, los recientes casos de corrupción también afectan las posibilidades de reelección de un gobierno que había hecho campaña para terminar con la corrupción. Este escenario de incertidumbre electoral afecta los proyectos de inversión, dificultando la recuperación económica. La sostenibilidad del gobierno dependerá de equilibrar la disciplina macroeconómica con el mantenimiento del respaldo social, una situación que no se visualiza fácil de lograr”, resume Alejandro Vicondoa, académico argentino del Instituto de Economía de la Universidad Católica (UC).
En un primer semestre marcado por un crecimiento “serrucho”, de altos y bajos, la actividad económica del país trasandino creció 2,7% en junio pasado -en 12 meses-, lo que confirma una economía más débil de lo esperado para el primer semestre de este año, con una expansión de 1,9%, lo que ha deteriorado las expectativas de la población, especialmente de los más jóvenes, donde Javier Milei tiene un fuerte soporte electoral.
De hecho, el último índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella para este último segmento de la población está en su menor nivel desde que Milei llegó a la Casa Rosada y, por primera vez, la confianza entre los menores de 30 años está por debajo del índice general. Las encuestas de las últimas semanas también dan cuenta de un aumento de la desaprobación al mandatario.
El presidente argentino ha centrado el accionar de su gobierno en profundos cambios estructurales de tipo fiscal, de manejo del Estado y de apertura al exterior, luego de recibir una economía paralizada, con una inflación disparada, un déficit fiscal del 15% del PIB y con altas tasas de pobreza.
“Cuando llegamos al poder, la demanda más apremiante que tenía la población era la tasa de inflación. Nosotros la recibimos en 211% y está en 31,5%, es decir, bajamos un 85%”, destacó esta semana Milei ante el Council of The Americas, en un intento por atenuar las preocupaciones del empresariado local frente al escenario económico.
“Sacamos a más de 14 millones de personas de la pobreza, la indigencia pasó del 20% al 6% y la pobreza infantil, del 70% al 42%. ¿Falta? Sí, claro que falta un montón. La foto sigue siendo horrible, pero la película sigue siendo la mejor película de la historia argentina”, sentenció el libertario en el mismo evento empresarial.
Los cambios que vienen
En su afán por perpetuar la salud de las finanzas públicas, el mandatario anunció el mes pasado un paquete de reformas que incluyen darle más autonomía al Banco Central (BCRA) de ese país y la medida denominada “grillete fiscal”, que habilitaría la posibilidad de cerrar actividades no esenciales del Estado si hay un déficit fiscal más allá de lo prudente, tal como ocurre en Estados Unidos cuando se produce el “shutdown” del gobierno.
“Las reformas que planteó el presidente Milei apuntan en la dirección correcta de asegurar que el Banco Central vaya avanzando, sea más autónomo. Sin embargo, lo más importante es eliminar el financiamiento monetario del déficit fiscal”, afirma el economista jefe para Latam de Itaú, Andrés Pérez, quien destaca el objetivo del gobierno de Milei de haber logrado sucesivos superávits fiscales durante su administración.
El proyecto de Milei prohíbe al BCRA emitir dinero para financiar al Estado, como se hizo durante la era kirchnerista, y cambia la carta orgánica del organismo monetario para que se restablezca el mandato único de preservar el valor de la moneda argentina, lo que significa centrar sus esfuerzos en el combate de la inflación.
En un intento por darle una independencia que se acerque a la que tiene el Banco Central de Chile, la iniciativa también hace más exigente la remoción de las autoridades del organismo, ya que establece que se requerirán dos tercios de los votos de ambas cámaras parlamentarias para sacarlas.

Para Vicondoa las reformas impulsadas por Javier Milei buscan enviar una señal. Destaca que la iniciativa que modifica la carta orgánica del BCRA propone la erradicación definitiva del financiamiento monetario al Tesoro y de la emisión para cubrir el gasto público, y dice que el “grillete fiscal” impone un mecanismo estricto que paraliza automáticamente el gasto no esencial si el Ejecutivo incurre en déficit.
“Dotar de independencia al Banco Central y focalizarlo en preservar el valor de la moneda es una decisión trascendental para consolidar la baja de la inflación. Sin embargo, la autonomía monetaria requiere de una situación fiscal sólida, lo cual no está bajo el control directo del Banco Central ni garantizado a futuro. En este sentido, es clave que la reforma consiga consenso amplio y que también exista un consenso importante sobre la importancia de una política fiscal responsable a futuro”, afirma el académico de la UC, quien dice que la reforma al BCRA es diferente al blindaje que tiene el BC chileno.
“Si bien la reforma apunta en la dirección correcta de dotar de mayor autonomía y objetivos claros al Banco Central de Argentina, persisten diferencias importantes con el Banco Central de Chile. El Banco Central de Chile cuenta con un blindaje constitucional, donde los consejeros permanecen diez años en sus cargos y son designados mediante un proceso de alto consenso bipartidista que requiere la ratificación del Senado”, destaca Vicondoa.
El politólogo Ignacio Labaqui, profesor de Política Latinoamericana y Teoría de las Relaciones Internacionales en la Universidad Católica Argentina (UCA), quita dramatismo político a los cambios al Banco Central y cree que la gran reforma que tiene pendiente el gobierno de Milei es a las pensiones. También estima que el “grillete fiscal” apunta a dar más una señal a los mercados y cree que tiene poca viabilidad de aprobarse en el Congreso.
“La reforma al Banco Central es políticamente menos controversial que otras reformas que ha enviado Milei y tiene muchas chances de ser aprobado, aunque algunas provincias le han pedido que el director del BCRA tenga carácter federal, es decir, que las provincias puedan nombrar alguno de sus directores. Todo esto se va a resolver en las negociaciones por el Presupuesto 2027, el que se presenta el 15 de septiembre”, explica Labaqui.

De todas formas, el politólogo insiste en que la reforma más incierta prometida por Milei va a ser la previsional y que, a su juicio, no será presentada antes de las elecciones presidenciales del próximo año, dada su complejidad política y dificultad para ser consensuada.
“El sistema previsional en Argentina tiene una cobertura muy amplia y la población activa que aporta es muy baja. Hay gente que se jubila a una edad muy temprana y que cobra una pensión muy superior a la mínima. Entonces, hay un desfinanciamiento estructural del sistema. Todas las reformas previsionales suelen ser impopulares, porque a veces involucran extender la edad de jubilación y quitar beneficios; tocar sectores muy sensibles”, estima el académico de la UCA de Buenos Aires.
El tramo final
Para el politólogo trasandino el último año de Milei está lleno de incertidumbre, ya que su coalición está perdiendo apoyo de la mano de una economía lenta, aunque cree que sus contendores peronistas/kirchneristas, como el gobernador bonaerense Axel Kicillof, tampoco tienen una oferta programática que sea tentadora para la población.
“Es una elección que es bastante incierta, y me parece que eso es lo que está reflejando el desempeño de los activos argentinos últimamente”, manifiesta Labaqui.
Sin embargo, el académico profundiza en las razones de la pérdida de respaldo del libertario. “La pérdida de popularidad de este año de Milei se debe a la economía. Al hecho de que, aunque la inflación esté viajando a una velocidad menor, el salario sigue corriendo atrás, y también debido a que el año pasado el gobierno hizo un apretón en materia monetaria, lo que tuvo un impacto bastante fuerte sobre la economía real de lo cual todavía no nos estamos recuperando”, añade el académico.
Pero Andres Pérez de Itaú recuerda que la economía argentina viene de un proceso de estabilización y que las medidas que se están implementando apuntan a un crecimiento más sostenido y estable a futuro. También dice que hay una carpeta amplia de inversiones en Argentina, especialmente en el sector de ‘oil and gas’, la que debiera dar sus frutos en la economía. El economista proyecta un crecimiento de la actividad económica transandina de 2,5% para 2027. La inflación, a su vez, estaría en 25% anual hacia fines del próximo año, estima.
“La última milla del proceso desinflacionario toma más tiempo, pero el gobierno argentino está en ello. Ha habido un proceso de baja bien importante desde el inicio. Deberíamos ver tasas de inflación mes a mes bastante más bajas de aquí a fines de año”, concluye, optimista, el experto del Itaú.
Al respecto, el economista chileno y actual viceministro de Economía de Argentina, José Luis Daza, salió a defender la ruta económica que vive el país vecino. “La economía está creciendo al ritmo más alto desde 2011, en medio de shocks importantes que permitirán acelerar mucho más el crecimiento futuro”, aseguró Daza en su cuenta de X esta semana, acusando que se ha instalado una narrativa falsa de que la economía está “estancada”.
De paso, recordó que el escenario de crecimiento se genera en un contexto de tres fenómenos: ajuste fiscal y monetario que restaura equilibrios macro, apertura de la economía que reintegra a Argentina a la economía mundial y shocks tecnológicos que cambian patrones de consumo y producción en todo el mundo.
“En los cuatro años de gobierno, este va a ser el único con crecimiento per cápita desde el 2011. El único”, concluyó Daza en su cuenta de X.
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