Por Patricia Morales
Valientes con Maleta: una red para mujeres migrantes en Chile
Cuando una persona migra, lo hace con sus estudios y experiencia, pero deja atrás los contactos y las redes que construyó durante años. Jarka Paprnáková lo sabe bien. Hace casi dos décadas llegó a Chile desde Eslovaquia sin hablar español. Hoy, a través de Valientes con Maleta, busca que otras mujeres puedan construir los vínculos que ella tuvo que armar desde cero.

A los veintitantos, Jarka Paprnáková (44) llegó a Chile desde Eslovaquia sin hablar español y con 500 dólares en el bolsillo. Había terminado la universidad, había pasado por Estados Unidos y venía a un país del que sabía muy poco y al que llegó por amor. Pero al tiempo esa relación terminó y entonces tuvo que pensar qué hacer. No tomó un avión de vuelta, sino que prefirió probar suerte.
Con parte de esos 500 dólares pagó dos semanas en una escuela de español. Cuando se dio cuenta de que el dinero no iba a durar demasiado, habló con el dueño. Le contó que había estudiado administración y finanzas, que hablaba inglés y le propuso trabajar en la oficina a cambio de clases. Una semana después él la llamó. Durante el siguiente año y medio trabajó por las mañanas y estudió español por las tardes.

Después vendrían los emprendimientos, la formación empresarial, la capacitación digital y una carrera construida en Chile. Cofundó BCN School of Business, empresa que llegó a trabajar con grandes compañías y que lideró hasta 2019; actualmente es fundadora de LATAM School y socia de RSM Chile. También comenzó a participar activamente en distintas redes de mujeres y emprendimiento.
Cerca de los 40, sin embargo, varias cosas cambiaron. Había vendido su empresa y a los 39 se convirtió en madre, una experiencia que ella describe como “el mayor desafío de la vida de una mujer”. Al mismo tiempo, empezó a preguntarse cuál sería su siguiente paso profesional y a buscar nuevos espacios y redes donde desarrollarse. Y en medio de esa búsqueda apareció una pregunta que la llevó de vuelta a su propia historia: ¿dónde encajaba ella?
Llevaba casi dos décadas en Chile, conocía gente, tenía una carrera y había creado empresas, pero seguía sintiendo una barrera. Y es que, quien nace en un país, va armando casi sin darse cuenta una red hecha de compañeros de colegio y universidad, familia, amigos, antiguos trabajos y conocidos. Ella había tenido que construirla desde cero. De ahí nació Valientes con Maleta, una comunidad que acompaña a mujeres migrantes que quieren reinsertarse laboralmente o emprender en Chile, y que busca ayudarlas a construir esas redes y contactos que dejaron atrás al cambiar de país.
—En una de las convocatorias de Valientes con Maleta hay una frase que dice: “Migrar no es empezar desde cero, es reconstruirte con todo lo que ya eres”. ¿Qué significa eso para ti?
Es que muchas de las mujeres ya han trabajado en sus países, tienen experiencia, tienen estudios. Entonces la pregunta es: ¿cómo parto desde ahí en Chile? Y ahí aparecen dos temas que para mí son muy importantes. Uno es el sentido de pertenencia. Yo llevo casi 20 años acá y todavía siento que tengo una pata allá. Mi familia está allá, es como tener el corazón dividido. Al principio es difícil porque no sabes si hiciste bien o mal, dónde perteneces. Incluso llega un momento en que no sabes muy bien quién eres tú.
Y además estás lejos de tu familia y de tus redes. Hay mujeres que llevan dos o tres años acá y escuchas historias como: “Vine con mi pareja, duramos medio año, nos separamos y me quedé sola”. Estás en un país diferente y, dependiendo de dónde vengas, quizás tampoco hablas el idioma. Entonces tienes todas esas barreras adicionales.
Y el segundo tema son los contactos. ¿Cómo hago para conocer gente y para que me conozcan en este país? Porque yo también tuve que aprender que acá el mundo funciona mucho con contactos y recomendaciones. Es diferente a Europa, donde miras un currículum y listo. Entonces, para mí, esos son los dos grandes temas: el sentido de pertenencia y los contactos.
—¿En qué momento te das cuenta de que esa experiencia que habías vivido tú también la estaban viviendo otras mujeres migrantes?
Empecé a pensar cómo podía aportar desde lo que yo sabía, desde mi experiencia emprendiendo, trabajando con empresas y creando redes. Y dije: me gustaría mirar más el mundo migrante. Empecé a mencionarlo en algunas charlas, como tanteando un poco el terreno, y se me acercaban mujeres que me decían: “Yo soy de Venezuela”, “yo soy de Colombia”, “yo soy de Argentina”. Todas profesionales. Y ahí dije: wow, mi dolor es el dolor de varias. Ahí empezó a nacer la idea de enfocarnos en mujeres migrantes que ya habían trabajado en sus países, que tenían estudios y experiencia, y que necesitaban saber cómo partir desde ahí en Chile.
—¿Cómo ves la manera en que hoy se habla de migración en Chile?
A veces, cuando se habla de extranjeros o migrantes, me siento identificada y otras veces me da rabia cómo se usa la palabra. Yo podría decir que soy expatriada, pero ¿por qué? Porque muchas veces la migración se conecta inmediatamente con delincuencia.
A mí, por ejemplo, me han estafado en Chile desde que llegué: un taxista cuando no hablaba español, maestros... Pero eso no tiene que ver con de dónde vienes, sino con quién eres. Entonces, una de las preguntas que estuvo desde el inicio de la comunidad fue cómo mostramos también lo bueno de la migración. Porque los extranjeros también vienen a aportar a Chile, cultural y laboralmente, crean empresas, dan empleo. Y si miras muchas empresas grandes, fueron creadas por alguien cuyo papá o abuelo migró. Solo que eso se olvida.
—¿Qué tipo de apoyo encuentran las mujeres que llegan a Valientes con Maleta?
Tenemos programas de tres meses que están enfocados en dos áreas: emprendimiento y reinserción laboral. Y cuando hablamos de reinserción laboral puede ser, por ejemplo, una mujer que ya está trabajando, pero quiere trabajar en algo que realmente le gusta o quiere saber cómo posicionarse para determinado puesto. También trabajamos temas de inteligencia artificial y tenemos una abogada experta en migración que puede ayudar, por ejemplo, si alguien necesita revalidar su título.
Pero una parte muy importante del programa es el networking y las mentorías. Porque una cosa es hacer una capacitación y otra es empezar a generar vínculos. A mí me pasa que hago mentorías, pero también tengo mentores y, hasta hoy, cuando tengo algún tema de negocios o una reunión importante, los llamo. Se genera un vínculo distinto, más de piel.
Y conseguimos muchísimas mentoras chilenas. A muchas les hizo sentido porque tienen una hermana, un hermano o alguien cercano que se fue a vivir a otro país y saben lo que significa. Entonces dicen: “¿Cómo puedo ayudar yo a alguien que está acá?”. Porque si bien esta es una comunidad para migrantes y que nace desde migrantes, la idea siempre fue mezclarla con las redes de mujeres que ya existen y están bien desarrolladas en Chile.
— Participas hace años en distintas redes de mujeres. ¿Qué has aprendido de esos espacios?
Yo siento que las mujeres somos bacanes, pero durante mucho tiempo nos tuvieron como en una burbujita, como “ustedes ahí”. Y ahora siento que, además de hacer bien las cosas, tenemos que dar un paso extra y promocionarnos. Porque todavía hay que mostrarse para que te tomen en cuenta.
Pero también siento que hemos evolucionado mucho en apoyarnos. Yo no veo esa competencia de “no te voy a ayudar porque quiero tu mismo puesto”. He encontrado mucho apoyo genuino entre mujeres. Y soy bien realista: creo que también tiene que haber algo que nos conecte para avanzar juntas. Yo te puedo ayudar hoy y probablemente tú no me vas a devolver esa ayuda a mí, pero el día de mañana va a volver por otro lado, a través de otra persona.
También me ha pasado que mientras más altos son los cargos o más experiencia tienen las mujeres con las que me encuentro, el trato es mucho más amable. Quizás tiene que ver con la autoconfianza. Cuando ya has trabajado esa parte, también puedes apoyar de una manera más genuina a las que todavía no están en ese punto.
—¿Qué ves que pasa con las mujeres después de que entran a Valientes con Maleta?
Creo que este es el inicio de un camino. No es “hice el taller, listo, chao, tengo mi diploma”. Empieza desde ahí. Y se generan dos cosas. Una es más confianza en ellas mismas. No tenemos una fórmula mágica, pero empezamos a trabajar con ellas para que vean que pueden avanzar y les entregamos herramientas concretas.
Y lo otro son los lazos. Ya están conectadas con mentoras chilenas que, a su vez, están insertas en muchas otras redes. Entonces pueden hablar con personas que viven y trabajan en Chile, tomarse un café con ellas y preguntarles: “¿Cómo lo hiciste tú? ¿Qué me recomiendas?”. Es una experiencia que no te contaron, sino que tú la viste y pudiste hablar con esa persona.
Después la idea es que ellas también puedan volver y dar la mano como mentoras, que se vaya generando una especie de bola de nieve. Entonces, por un lado está ese “confío en mí misma” y, por otro, los vínculos que construyeron. Creo que con esas dos cosas salen mucho más fortalecidas.
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- Actualmente hay una convocatoria abierta para ser parte de esta comunidad en www.valientesconmaleta.com.
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