Por Sebastián Escobar F.
NASA lanza “Roman”: el telescopio que estudiará la materia, energía oscura y exoplanetas
El observatorio fue desarrollado durante más de una década y requirió una inversión superior a los USD 4.000 millones. La misión permitirá estudiar exoplanetas, supernovas y fenómenos vinculados con la materia y la energía oscuras.

El telescopio espacial Roman despegó este domingo desde Florida a bordo de un cohete Falcon Heavy, en el inicio de una misión destinada a explorar los misterios del cosmos y ampliar el conocimiento astronómico.
El artefacto, de más de 12 metros de altura, fue desarrollado durante más de una década y requirió una inversión superior a los USD 4.000 millones.
El Roman fue diseñado para capturar imágenes de extensas zonas del espacio y aportar datos que permitan estudiar enigmas fundamentales de la física moderna. Cuenta con un campo de visión más de 100 veces mayor que el del telescopio espacial Hubble, lanzado el 24 de abril de 1990.

Desde su posición a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, podrá observar regiones del espacio inalcanzables para otros observatorios y ofrecer un registro de exoplanetas y supernovas. Se espera que observe miles de exoplanetas y decenas de miles de supernovas.
La NASA bautizó el telescopio en honor a Nancy Grace Roman, pionera de la astronomía estadounidense y conocida como la “madre del Hubble”. La misión tiene entre sus objetivos ampliar el atlas del universo y profundizar en el estudio de la materia y la energía oscuras.
Un artefacto sin precedentes
Dave Content, responsable técnico del telescopio, señaló que “será el mayor catálogo de objetos astronómicos jamás elaborado y nos ayudará a comprender cuán comunes son sistemas solares como el nuestro”.
El artefacto está equipado para detectar la luz de objetos celestes emitida hace miles de millones de años, lo que permitirá a los científicos observar el pasado remoto del universo y analizar distintos fenómenos.
La materia oscura y la energía oscura, que constituyen el 95% del universo, estarán en el centro de la investigación. Según los antecedentes entregados, se cree que la primera actúa como un “pegamento gravitacional” y la segunda como una fuerza que impulsa la expansión del cosmos.

La investigadora principal del proyecto, Julie McEnery, afirmó que “observaciones recientes apuntan a que nuestro modelo estándar del universo es incorrecto”. De acuerdo con lo señalado, el telescopio podrá ayudar a determinar si los modelos actuales son precisos o si se requiere una revisión en la concepción de la expansión cósmica.
Otro de los desafíos será procesar el volumen de información generado por el observatorio. “El telescopio generará alrededor de 1,3 terabytes de datos al día, lo que significa que básicamente no se pueden descargar los datos en el portátil de nadie”, indicó Content.
El acceso a los datos será abierto tanto para la comunidad científica como para el público general. Además, el Roman operará en conjunto con otros observatorios como el Webb y la sonda Euclid.
Content sostuvo que los descubrimientos más relevantes podrían ser inesperados: “Espero mucho, y de hecho doy por hecho, que los descubrimientos científicos más emocionantes del Roman serán una sorpresa, algo que no podemos prever y que sentará las bases para el siguiente conjunto, más profundo, de preguntas que deberán abordar futuras misiones”.

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