La trampa de más iluminación

SEÑOR DIRECTOR:
La semana pasada se inició del proceso de revisión de la norma lumínica, a raíz de voces que han instalado la idea que una iluminación más cálida significaría calles menos seguras. Esa afirmación cae en una trampa conocida: asumir que más luz equivale a más seguridad.
La norma lumínica es uno de los mejores ejemplos en Chile de una política pública transversal informada por ciencia. Comenzó con el DS 686 durante el gobierno de Frei, avanzó con el DS 43 bajo el primer gobierno de Piñera I y llegó al DS 1 durante el gobierno de Boric, cuya revisión comenzó en 2019, durante el segundo gobierno de Piñera. A través de su norma lumínica, el país se ha posicionado como referente mundial en regulación de la contaminación lumínica.
No existe evidencia que la luz cálida reduzca la seguridad. Esta depende del diseño, la uniformidad, el contraste, la orientación y el control del deslumbramiento, no de usar luz más blanca.
Revisarla puede ser necesario para mejorar su implementación. Lo que no debiera ocurrir es retroceder en sus estándares. El desafío no es iluminar más, sino iluminar mejor.
Daniela González
Directora ejecutiva, Fundación Cielos de Chile
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