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Repetto por efecto de los subsidios para bajar la pobreza por ingresos: “La única transferencia relevante es la PGU”

Andrea Repetto descartó la idea de que los subsidios monetarios generen un incentivo a dejar de trabajar.

Foto: Juan Farias / La Tercera

Andrea Repetto analizó los efectos de los subsidios del Estado en la pobreza por ingresos, donde la Pensión Garantizada Universal (PGU) fue apuntada como la más eficaz. Además, la economista apuntó que los subsidios directos no alcanzan para generar un incentivo a trabajar.

Según los datos de la última encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen), la pobreza por ingresos —la que mide si una familia puede satisfacer la canasta básica de alimentos y otros bienes y servicios necesarios para vivir— bajó del 20,5% al 17,3%.

“La única transferencia monetaria relevante para la vida de las familias en Chile es la PGU, y efectivamente la gente que recibe la PGU, en su mayoría, no está trabajando, no tiene otros ingresos, o tiene muy pocos, y ese era su objeto justamente, que la PGU era para aliviar la pobreza”, dijo en radio Duna.

En esa línea, la directora de la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica no vio como un problema que las personas en edad de jubilar hayan dejado de trabajar por la PGU.

“Yo creo que es algo de bueno, porque son personas que dejaron jubilarse y en realidad están en júbilo, y que antes tenían que seguir esforzándose”, comentó.

Sobre el resto de los hogares, donde no hay adultos mayores, y los subsidios, la economista apuntó que los efectos de los aportes directos del Estado “casi no hacen nada”, ya sea por el monto o por el número de beneficiarios de las transferencias directas que existan.

“Un hogar en que tiene adultos mayores y no hay niños, puede haber otros adultos (...) la tasa de pobreza es 40% antes de la transferencia, y 15% después. O sea, baja un 63%. La PGU es la única que de verdad tiene una acción importante sobre los hogares en términos de transferencias monetarias para reducir lo que llamamos la pobreza por ingresos”, ejemplificó.

Repetto también comentó que “la asignación familiar la reciben 200.000 personas, así hasta $22.000. El bono marzo, que ya no se llama así ahora, $80,000 una vez al año. El subsidio del empleo joven y el bono de trabajo de la mujer que van a desaparecer ahora, lo reciben en suma 600.000 personas que reciben $40.000 al mes”.

“Ninguno de estos subsidios es suficientemente grande, ni en monto ni en masividad. Y tampoco para cambiar; esto no está bien estudiado acá en Chile, pero para cambiar la intención de salir a trabajar”, comentó.

La economista comentó que existen subsidios “grandes” como a la compra de viviendas, a la gratuidad universitaria y las becas Chile para estudiar en el extranjero, pero “entrega monetaria, en que las personas tengan estos ingresos, estos recursos adicionales y que puedan decidir en qué lo gastan, son muy pocas; es una cantidad muy pequeña, como para hacerle una diferencia a la vida de las personas”.

“Hay un poquito esta preocupación de que se nos pasaron la mano con los subsidios, y creo que hay que mirarlo con un poquitito más de lupa”, agregó.

En esa línea, la también directora de empresas comentó que “los subsidios monetarios que reciben las familias típicas chilenas, sobre todo las que tienen niños, que es donde está concentrada la pobreza son muy pequeños”.

“El apoyo estatal en términos de recursos monetarios es muy chico, y los apoyos son de otro modo: servicio, atención en salud, el subsidio al agua potable (...) O sea, las familias tienen que esforzarse para poder salir adelante en buena parte”, comentó.

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