Doug Ford, el premier de Ontario que intercambia insultos con Trump por los aranceles a Canadá
El líder de la provincia canadiense más poblada instó al primer ministro Mark Carney a endurecer la postura frente a Washington. Ha llamado al presidente estadounidense "dictador", "rey de las bancarrotas" y, en medio de una disputa comercial entre los países norteamericanos, dijo que el líder MAGA podría "besarle el trasero" e "irse al infierno".

“Tengo muchos bienes raíces en mi trasero. Entonces, Donald Trump tiene mucho espacio para besármelo”, dijo el primer ministro de Ontario, Doug Ford, a una pregunta hecha en un punto de prensa en torno al conflicto arancelario que enfrenta a Ottawa y Washington.
No es el primer insulto que el premier de la provincia canadiense lanza directamente contra el líder MAGA. De hecho, esa misma mañana, el líder del Partido Conservador Progresista de Ontario ya había arremetido contra Trump señalando que podría “besarle los glúteos” durante una entrevista con una radioemisora.
Tras el fracaso de las negociaciones comerciales y la imposición de nuevos aranceles estadounidenses a Canadá -y su consecuente respuesta- el fin de semana pasado, el primer ministro de la provincia más poblada de Canadá instó a su país a adoptar una postura firme frente a Estados Unidos.
Así, Trump es, según Ford, un “dictador”, un “perdedor”, el “rey de las bancarrotas”, y podía “irse al infierno”.
Consultado por The Wall Street Journal sobre qué tan enojado estaba en una escala del uno al 100, Ford respondió “110”. Un día después adoptó un tono más conciliador tras las burlas de Trump en redes sociales, donde el presidente lo llamó el “hermano menos carismático, inteligente y, en general, poco impresionante del difunto y gran Rob Ford”, el exalcalde de Toronto cuyo mandato se vio empañado por un escándalo de abuso de sustancias. También lo llamó “lacayo” del primer ministro de Canadá, Mark Carney.
Además -en un evento que recordó a las declaraciones del estadounidense sobre el Golfo de México-, Trump amenazó con cambiar el nombre del lago Ontario a lago América. Este es el cuerpo de agua que separa a Estados Unidos y Canadá en el este, entre el estado de Nueva York, hacia el sur, y Ontario hacia el norte.
Sin embargo, la postura del premier provincial no es inamovible. O, al menos, él mismo así lo dio a entender recientemente. “Las cosas se pusieron un poco tensas, se volvieron un poco personales entre el presidente y yo”, declaró Ford en CNN, y agregó que quiere “llegar a un acuerdo”.
Ford, uno de los primeros ministros provinciales con más años en el cargo, volvió a inyectar su volatilidad política en la disputa comercial. Su imprevisibilidad complica la postura negociadora del primer ministro canadiense, Mark Carney. Pero también le serviría de contrapunto, una suerte de “policía malo” frente al que el primer ministro federal ofrece un enfoque más mesurado de “policía bueno”.
“Es impensable que Mark Carney le diga a Donald Trump: ‘Bésame el trasero’”, afirmó el director del Instituto McGill para el Estudio de Canadá, Daniel Béland, consultado por el Journal. “Pero (Ford) puede decirlo, y creo que a muchos canadienses les agrada, aunque a otros les preocupa que esto pueda ir demasiado lejos”.

Eric Miller, presidente de la consultora Rideau Potomac Strategy Group y exfuncionario canadiense, coincidió con lo anterior. “No creo que la administración esté tan acostumbrada a ser criticada o atacada directamente, como lo ha hecho Doug Ford”, dijo.
Las conversaciones entre ambos países concluyeron sin acuerdo. Con esto, Washington impuso aranceles del 50% a productos canadienses por unos 20.000 millones de dólares. Carney prometió represalias “dólar por dólar” desde el 8 de septiembre.
Ford, al respecto, dijo a CBS News que Washington “cambiaba constantemente las reglas del juego” y resumió el trato de la Casa Blanca hacia su país en una frase: “Nos trata como si fuéramos la China comunista”.
‘Capitán Canadá’
Un alto funcionario de la Casa Blanca, citado por el Wall Street Journal, declaró que Trump publicó sobre Ford en Truth Social porque le molestaba que el político de Ontario lo atacara en entrevistas.
Los primeros ministros provinciales no tienen un papel formal en las negociaciones, pero sí influencia política, y Ford tiene mucho en juego. Ontario es la provincia más poblada de Canadá y el centro de su industria manufacturera, golpeada por los aranceles al acero y los automóviles, con cientos de miles de empleos en riesgo.
Ford ha desempeñado un papel disruptivo desde que Trump asumió la presidencia. El año pasado anunció un impuesto a la exportación de electricidad hacia Estados Unidos. Sin embargo, dio marcha atrás cuando Trump amenazó con duplicar los aranceles a los metales canadienses.
En octubre del año pasado, durante las negociaciones arancelarias, el gobierno de Ford pagó un anuncio que se emitió durante la Serie Mundial de Béisbol en emisoras estadounidenses en el que se mostraba un discurso radiofónico de Ronald Reagan criticando los aranceles como medidas que, a largo plazo, perjudican a todos los trabajadores y consumidores estadounidenses.
Trump canceló las negociaciones, Ford retiró la campaña y Carney se disculpó.

Con el fin de las conversaciones arancelarias la semana pasada, Ford guardó un silencio inusual. En privado habría llamado a ejecutivos de la industria automotriz y habría concluido que el trato era “terrible”, según le dijo a Carney.
Ford afirmó que no levantaría la prohibición de venta sobre el alcohol estadounidense. “No puedo ir a Dofasco -una siderúrgica canadiense- y mirar a un trabajador a los ojos, sabiendo que si aceptamos este acuerdo, se quedaría sin trabajo en un par de años”, declaró, en referencia a la planta de ArcelorMittal Dofasco en Hamilton.
La ministra de Industria, Mélanie Joly, dijo: “Todos sabemos que el primer ministro Ford es una persona muy peculiar”.
Ford llegó al poder en 2018. En 2025 obtuvo su tercer gobierno mayoritario consecutivo, tras capitalizar el descontento por los aranceles y las amenazas de convertir a Canadá en el estado 51 de EE.UU.
Su aprobación cayó desde entonces, en parte por la compra de un jet privado de 20 millones de dólares a la que renunció, y llegó a 21% en junio, la más baja entre los primeros ministros provinciales. “Cuando Ford se envuelve en el manto del ‘Capitán Canadá’, suele ver cómo sus índices repuntan, porque en ocasiones ha sido el político que puede decir en voz alta lo que la gente piensa”, afirmó Shachi Kurl, presidenta del Instituto Angus Reid.
Las cartas de Canadá contra Trump
Las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá son sólidas. Alrededor del 70% de las exportaciones canadienses se dirigen a Estados Unidos. Pero, a la vez, Canadá es el principal cliente de 26 estados del EE.UU., y figura entre los tres primeros socios comerciales de 45 de los 50.
Los aranceles de represalia que planea Ottawa apuntan -por ahora- al acero, los lácteos, los electrodomésticos, la maquinaria agrícola, la electrónica, la pulpa y el papel.
Una de las palancas es la energía. Carney señaló que Canadá suministra la gran mayoría de las importaciones estadounidenses de gas natural y electricidad, y cerca del 60% de las de petróleo crudo. “No creo que quieran que dejemos de enviarles esa energía”, señaló el primer ministro.
Ford dijo que “un recargo energético está sobre la mesa”, en alusión al gravamen del 25% que propuso en 2025 para la electricidad hacia Michigan, Minnesota y Nueva York. Canadá es, también, el principal proveedor mundial de potasa, insumo clave para fertilizantes.

“Me encantaría ver a (Trump) conducir autos sin petróleo. Me encantaría verlo cultivar frutas y verduras sin potasa”, dijo Ford.
El poder de compra canadiense es otra herramienta. La prohibición de venta de alcohol estadounidense en licorerías, adoptada por la mayoría de las provincias, hundió las exportaciones de vino de Estados Unidos a su país vecino en un 78% interanual, una pérdida de 357 millones de dólares, según el Instituto del Vino estadounidense.
El boicot turístico, con 800.000 viajes menos en abril respecto de 2024, costó unos 3.300 millones de dólares el año pasado.
Además, el calendario político favorece a Canadá. Los aranceles del 50% podrían recortar el PIB canadiense entre 0,3% y 0,6%, pero cerca del 76% de los canadienses respalda la mano dura de Ottawa. Las elecciones legislativas estadounidenses de mitad de mandato se acercan con la economía como uno de los temas centrales, y dos de las contiendas senatoriales más disputadas ocurren en Michigan y Maine, estados que dependen del comercio con Canadá.
Carney advirtió que esos trabajadores “dependen absolutamente de Canadá, su mayor consumidor”. Ford, por su parte, no descartó represalias contra estados republicanos para “asegurarse de que la economía estadounidense sufra las consecuencias”.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
2.
3.
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE

















