Liquidador de matriz de Sartor traza plan de seis a ocho meses para vender el control de Azul Azul y contacta 12 bancos de inversión
En su exposición, Eduardo Godoy -que fue ratificado en su cargo por los acreedores- detalló las reuniones que ha sostenido con la Universidad de Chile y con el directorio de Azul Azul. A través del fondo Tactical Sport, fichó al estudio de abogados Garrigues para asesorar en la operación.

El proceso de liquidación concursal de Asesorías e Inversiones Sartor S.A., sociedad matriz de la administradora general de fondos (AGF) del grupo, comienza a delinear el futuro de su activo más atractivo y mediático: el control de Azul Azul, la concesionaria que opera el Club Universidad de Chile.
Durante la junta constitutiva de los acreedores, el liquidador Eduardo Godoy entregó su primera cuenta detallada sobre la situación patrimonial del holding, golpeado tras la intervención de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF). En la instancia, el síndico precisó que el Fondo de Inversión Privado (FIP) Tactical Sport “es propietario del 63,07% de la sociedad anónima abierta Azul Azul”, un paquete accionario que hoy es el centro de una estrategia de enajenación.
“Nosotros hemos pensado que el proceso debería demorar entre seis a ocho meses de venta de las acciones”, acotó.
Para concretar esta desinversión, Godoy detalló los pasos que ya se están dando. En el frente financiero, reveló que, en conjunto con la administración del fondo, se enviaron solicitudes a doce entidades del mercado, entre bancos de inversión y corredoras de bolsa, para que presenten propuestas de trabajo. El objetivo es que estos actores estructuren “una forma de venta del paquete de acciones de Azul Azul” que permita “maximizar el resultado de la operación”, fórmula que será evaluada en la próxima junta.
En paralelo, en el ámbito legal, el FIP Tactical Sport ya cerró la contratación del estudio de abogados internacional Garrigues. La elección de la firma de origen español, explicó Godoy, responde estratégicamente a su amplia red global, un factor clave para atraer capitales que trasciendan la frontera local y lograr “concentrar interesados no solamente de Chile, sino que de Europa y de toda América”.
Durante la junta participó un grupo de abogados en representación de los acreedores. Si bien el pasivo total verificado de la sociedad asciende a $37.965 millones, compuesto por 21 acreedores, en la audiencia estuvieron presentes 16 de ellos con derecho a voto, quienes en conjunto representaron créditos por más de $33.732 millones.
Eduardo Godoy Hales fue reelecto como liquidador con el 76% de las acreencias.
Los acreedores habían realizado una lista de seis bancos de inversión para llevar adelante la venta de Azul Azul, entre los que estaban LarrainVial, BTG Pactual, Banchile, Link Capital, Altis y Landmark. Sin embargo, sólo ésta última entidad envió una cotización.
El precio sería competitivo, sin embargo el hecho de no contar con una corredora de bolsa que permita poner el paquete en el mercado llevó a los acreedores a buscar nuevas alternativas y contactar a gran parte de la industria.
Actores consultados señalan que, por una parte, el monto involucrado en la operación es bajo -en torno a US$15 millones-, y por otro, la exposición mediática es alta, hechos que restan interés.
A la espera de que lleguen las nuevas cotizaciones, los acreedores apuntan, por ahora, a decidir por el banco asesor en una próxima asamblea de acreedores, programada para el próximo 8 de septiembre.
Contactos con Azul Azul
Uno de los aspectos más delicados de la operación es la relación con la Universidad de Chile. En su exposición, Godoy reveló que el 19 de agosto se reunió con la prorrectora de la casa de estudios, Dorotea López, para notificarle formalmente el inicio del proceso de venta. No obstante, el liquidador advirtió sobre la urgencia de destrabar los recientes cuestionamientos públicos que ha hecho la universidad al convenio de concesión.
“A nosotros nos parece muy relevante que ese convenio sea atendido por parte de Azul Azul y sea solucionado, porque comprenderán que las acciones pueden ser bastante castigadas en su valor si es que existe un conflicto”, explicó Godoy, agregando que el contrato podría estar “desactualizado en algunos puntos”, lo que afecta a ambas partes y hace conveniente su revisión.
Para alinear posiciones, el liquidador detalló que ha sostenido dos encuentros con la presidenta y el vicepresidente de Azul Azul. En dichas reuniones, les recordó los “deberes de autonomía y deber fiduciario” que exige la administración de la sociedad y les solicitó que atiendan los requerimientos de la prorrectoría.
Aldo Marín, director de Azul Azul, comentó que el liquidador Godoy “vino a presentarse, a conocer el directorio y nos informó algunas cosas, como el procedimiento que va a llevar a cabo y nosotros le reiteramos la voluntad de seguir trabajando para el club”.
“El liquidador destacó lo que se ha hecho con el club en materia económica, lo que es muy relevante, durante cuatro años seguidos hemos tenido números azules y eso en el fútbol no se ve muy seguido. Fue muy productiva la reunión”, señaló.
Además, estas citas sirvieron para delinear cómo operará la entrega de información a los inversionistas. Godoy enfatizó la necesidad de que el directorio permita el acceso a datos altamente sensibles -como acuerdos comerciales y contratos de jugadores- para la elaboración de un vendor due diligence. Este reporte será preparado por expertos legales y contables, y se entregará a los potenciales compradores bajo estrictos acuerdos de confidencialidad.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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