Por Valeria Vega
Las brechas de crecimiento entre productos agrícolas en 2026: frutos secos brillan
El cultivo de frutos secos empuja los resultados de la última temporada de producción frutícola, pero frutas frescas, vinos y cultivos tradicionales ajustaron el resultado, según un análisis de la consultora Valor Raíz.

La temporada frutícola 2025-2026 estuvo fuertemente impulsada por cultivos de frutos secos, en cambio la fruta fresca mostró mayores pérdidas. Así lo indica el levantamiento sectorial de la tasadora Valor Raíz, que proyecta una continuidad en la expansión del mercado.
Las exportaciones acumuladas durante este periodo alcanzarían los US$8.540 millones, un 4% más que en el ciclo anterior. La canasta exportadora se compone en un 71% por productos de fruta fresca, donde destacan cerezas, uvas, arándanos y manzanas. En contra parte, el sector de frutos secos representa el 15% del total, y se compone principalmente de nueves, avellanas y almendras.
Con esto, Valor Raíz proyecta una expansión de 2,0% para el PIB silvoagropecuario durante este año. Eso sí, con una brecha importante entre sectores.
Los principales cultivos
El resultado positivo estuvo en gran medida determinado por el sector de frutos secos, que si bien antes representaban un cultivo de nicho, actualmente se consolidan como uno de los rubros con mejores resultados. Esto gracias a que su valor exportado aumentó en un 85,5% durante el último año, hasta los US$1.285 millones.
Se destacó especialmente el cultivo de avellana europea, con exportaciones por hasta US$563 millones. Además, se proyecta que la industria continúe en expansión, hasta los US$1.200 millones durante la próxima década, ya que de las 49.264 hectáreas catastradas a 2024 solo 11,1 mil están en plena producción y 33,5 mil en producción creciente.
En contraste, el sector de fruta fresca retrocedió 1,7% durante la misma temporada, y las exportaciones frutícolas del 1S26 cayeron 9,7%, aunque junio subió 1,1% tras cinco meses de bajas.
En este mercado destaca por volumen el cultivo de cerezas, que representan el 47% de la fruta fresca en la canasta exportadora. Durante la temporada analizada, Chile exportó un récord de 113,8 millones de cajas, pero el pago al productor cayó a US$1,9 por kilo producto de la sobreoferta, un retroceso de 52,5% frente a los US$4 que se pagaba en la temporada 2023/24.
A esto se le suma una alta concentración de mercado, con el 87% de los envíos dirigidos a China, lo que magnifica los efectos de cualquier cambio en la demanda.

De los cultivos tradicionales, la remolacha se ha visto especialmente afectada tras a decisión de Iansa de dejar de comprar producción local. La Encuesta Nacional de Agricultura (ENA) 2025/26 registró 6.973 hectáreas sembradas, y se calcula en más de 7.700 las hectáreas afectadas.
La Región del Ñuble concentra alrededor del 70% de la superficie afectada. En el Maule, aproximadamente 2.500 hectáreas de riego de alto rendimiento entre Linares y San Javier estaban ligadas a este cultivo.
Otro sector que se ha visto perjudicado es el vinícola. Durante el primer semestre la exportación de vinos embotellados acumularon US$567 millones, un 8,9% menos que en 2025. La Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei) lo atribuye a la baja mundial en el consumo, que según la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) está en su nivel más bajo en seis décadas.

Alza en los costos, crédito y mano de obra
Para la próxima temporada el desafío estará en aumentar los márgenes de ganancia, que actualmente se ven determinados por tres factores estructurales. El primero es el alza en el precio de los fertilizantes producto las tensiones geopolíticas. El precio de la urea ha aumentado un 70%, mientras que el fósforo y el potasio entre un 20% y un 50%.
Actualmente Chile importa el 85% de los fertilizantes utilizados, y han aumentado un 123% entre enero y marzo de este año.
El segundo factor es la necesidad de mano de obra, con un déficit aproximado de 100 mil a 150 mil trabajadores por temporada. Según han declarado representantes gremiales, esta demanda es imposible de cubrir sin mano de obra extranjera.
Finalmente, el tercer factor corresponde a las colocaciones bancarias al sector silvoagropecuario, que muestran una caída de 30,6% respecto a su máximo alcanzado en octubre de 2021.
También relacionado a la banca, los créditos asignados al sector alcanzaron montos del nivel de agosto den 2012, lo que representa un retroceso de 14 años. La Región de La Araucanía, por ejemplo, suma 6,4 millones de UF en créditos, un tercio menos que en 2012.
Adicionalmente, el agua se ha consolidado como factor decisivo para la inversión. Un predio con derechos de agua puede valer hasta 60% sobre el promedio regional en Biobío y hasta un 41% en La Araucanía.
Desde los gremios exportadores han hecho ver que, tras 16 años de sequía, el déficit actual de infraestructura hídrica para almacenamiento y conducción. Entre 2022 y 2026 se invirtieron más de $487 mil millones en riego, con cifras récord en tecnificación y almacenamiento.
Los sistemas frontales de julio y agosto permitieron que los embalses alcanzaran 5.214 millones de m³ al 28 de julio, un 11% más que en 2025.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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