Por Maximiliano Villena
Excontroladores de Falabella venden en 2026 el mayor porcentaje de la empresa en una década
En lo que va del ejercicio los exmiembros del pacto controlador se han desprendido de casi el 3% de la compañía en una serie de operaciones por $464 mil millones. Los expertos señalan que al incrementarse el número de acciones disponibles, podría incrementar su ponderación en índices globales.

Los movimientos en la propiedad accionaria de Falabella se han ido acelerando en los últimos años. Los antiguos miembros del pacto controlador, que por décadas gobernó al retailer, se han ido desprendiendo de grandes cantidades de acciones, dejando entrar a nuevos accionistas, y elevando también el free float de la empresa.
Las últimas ventas ocurrieron durante agosto. El día 13 Inversiones Maui - sociedad en la que participan los tres hijos de Bárbara del Río Goudie y Eduardo Díaz Herrera: Francisca, Eduardo y Pablo, junto a su madre- se desprendió del 0,39% de la firma por $63.200 millones.
Dos días antes las hermanas Paola y Giorgiana Cuneo vendieron el 1% del retailer. En concreto, Paola Cuneo se desprendió del 0,5%, una operación por la que recaudó $78.752 millones, mientras que su hermana Giorgiana concretó una venta, también por el 0,5%, por la que recaudó $78.752 millones.
Durante todo 2026, los exmiembros del pacto controlador se han desprendido del 2,88% de la compañía, en operaciones que totalizan $464.749 millones y que han involucrado sociedades de Sebastián Del Río Goudie, Juan Pablo del Rio y los Heller Solari.
Sin embargo, el porcentaje vendido en lo que va del ejercicio no es el mayor del que se hayan desprendido los excontroladores.
Según datos de la Comisión para el Mercado Financiero, en 2025 Bethia vendió 0,97% de Falabella, pero un 0,37% fue adquirido por otros miembros del pacto. Sin embargo, en base a las memorias de cada año, es posible ver que las mayores ventas se concretaron en 2016 cuando los miembros del pacto controlador redujeron su participación hasta un 76,59%, lo que implica que se desprendieron del 3,57%, considerando que en 2015 reportaron poseer un 80,18%.
La segunda mayor venta ocurrió en 2018 cuando su participación cayó a 70,98%, lo que implica que se desprendieron del 3,39% (en 2017 poseían un 74,37%).
Las enajenaciones se han visto impulsadas luego de que terminara el pacto controlador el 1 de julio de 2025, dando libertad a los exmiembros para desprender de títulos de la compañía sin restricciones.
Originalmente el pacto fue firmado en 2003, cuando se produjo la fusión entre Falabella y Sodimac y congregaban el 88,72% de las acciones, para luego ser renovado en 2013, cuando tenían el 81,74%. Al cierre del 2024 el porcentaje había caído a 66,63%, es decir que los controladores se habían desprendido del 15,11% entre 2013 y 2024.
Actualmente, Falabella es la tercera mayor compañía del país con una capitalización bursátil de US$17,16 mil millones.
Mayor free float
Las constantes ventas de grandes paquetes de acciones tienen como consecuencia el incremento del free float de las acciones de la compañía, lo que redundaría a largo plazo en una mayor ponderación en los índices.
Así lo cree Cristián Araya, gerente de Inversiones de CASA Wealth Management, quien sostiene que “al diluirse el bloque de control, el capital flotante aumenta significativamente, y el atractivo externo también, lo que en consecuencia tendría un efecto en la valorización de la compañía. También desde la teoría, en el largo plazo se intercambiaría el riesgo de controlador (decisiones discrecionales del grupo dominante) por el riesgo de agencia gerencial (administración sin dueño directo), lo cual bajo el esquema de MSCI, podría verse favorecida”.
Por su parte, Guillermo Araya, gerente de estudios de Renta4, detalla que, “una compañía con un controlador claro es un factor positivo, porque se mantiene un mejor control que en empresas sin controlador claro (véase caso La Polar, en que no había un controlador claro)”. Por otro lado, comenta que también hay que considerar que “la mayoría de los índices ponderan de mejor forma o premian a aquellas empresas que tienen un mayor porcentaje de free float o accionistas minoritarios, aumentando la ponderación de la acción dentro del índice.”
“Lo negativo de este criterio es que no considera que hay niveles óptimos de porcentajes de control. Desde mi perspectiva, de acuerdo a lo que he visto y estudiado, lo más sano es que el controlador mantenga al menos un 25% de la propiedad de una compañía o un porcentaje tal, que le permita influir y controlar efectivamente una empresa”, señala.
José Ignacio Villarroel, socio de Abaqus, apunta que en la medida que las acciones de libre flotación crecen, debería impactar el peso que tienen en estos indicadores.
Sin embargo, apunta que, según la evidencia disponible, “este tipo de movimientos tiene un mayor impacto en compañías que tienen un free float bajo inicial. Si bien Falabella mantiene todavía una relativa concentración de la propiedad (factores que las emisoras de índices toman en cuenta para calcular el porcentaje de flotación), lo probable es que el impacto de este tipo de movimientos sea cada vez menor respecto a los cambios en años anteriores”.
De hecho, hay que considerar que parte de las grandes ventas de acciones en los últimos años han sido adquiridas por quienes actores que hoy son relevantes en la compañía y participan en el directorio: Tomás Müller, director del retailer, informó el año pasado que su posición alcanza al 5,6%, mientras que la familia Fürst detenta un 3,63%.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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