El dilema de la próxima presidencia del Banco Central ante el fin del mandato de Rosanna Costa
La economista concluye su ciclo de cinco años como timonel del BC en febrero próximo. El presidente Kast y el ministro Quiroz deben definir si extenderán la presidencia de Costa hasta el término de su periodo como consejera en 2029, o si optarán por otro liderazgo, lo que para materializarse requiere que ella renuncie. Sebastián Claro, Felipe Larraín y Juan Andrés Fontaine asoman como alternativas posibles en el caso de que se opte por el cambio.
El miércoles 3 de febrero de 2027 es una fecha marcada en la agenda de Rosanna Costa. Ese día se cumplirán cinco años desde que fue designada como la primera mujer en presidir el Banco Central (BC) de Chile, todo un hito para el organismo que celebrará cuatro décadas de autonomía en tres años más. Por lo mismo, en los cinco meses que restan de aquí a entonces, el Presidente José Antonio Kast -junto a su ministro de Hacienda, Jorge Quiroz- deberá decidir el nombre de quien tomará el timón del instituto emisor para el siguiente quinquenio que por ley le corresponde ejercer al máximo consejero del ente monetario.
Pero el efecto de esa, en apariencia, sencilla decisión, no es baladí.
Corresponde a una pieza de un entramado mayor de definiciones que el gobierno deberá hacer durante los próximos tres años para la futura composición de los representantes de centroderecha presentes en el consejo del Banco Central, constituido por cinco miembros: Costa (centroderecha), Alberto Naudon (centroderecha), Luis Felipe Céspedes (centroizquierda), Claudio Soto (centroizquierda) y Kevin Cowan (centroizquierda).
Rosanna María Assunta Costa Costa llegó al consejo del instituto emisor en enero de 2017 -nombrada por Michelle Bachelet- por el lapso que le quedaba como consejero al timonel del BC que vencía en ese entonces, Rodrigo Vergara, y luego fue confirmada en el cargo en diciembre de 2019, por otros 10 años.
Su designación como presidenta del BC en febrero de 2022 por parte del expresidente Sebastián Piñera -luego de que Mario Marcel renunciara a esa posición para sumarse como ministro de Hacienda al gobierno de Gabriel Boric que debía asumir el 11 de marzo-, fue un proceso tenso y de arduas negociaciones entre actores claves del oficialismo y de la administración entrante. La trama incluyó numerosos mensajes de su sector a un dubitativo Piñera -que en paralelo buscaba asegurar el apoyo de la oposición a su proyecto de PGU-, y las gestiones de Boric y Marcel para que se nominara, en vez de Costa, al consejero Pablo García a la cabeza del BC.
Dadas sus fechas de nombramiento, si bien Costa culmina su periodo como presidenta del ente rector en febrero próximo, su ciclo como consejera se extiende hasta el 28 de diciembre de 2029. Ese último plazo todavía es unos meses antes de que finalice el actual gobierno, por lo que su reemplazo por los siguientes 10 años también debe ser zanjado por el propio Kast.
Y aún más, esta administración deberá tomar otra decisión relevante respecto al BC: su actual vicepresidente, Alberto Naudon, concluye su periodo como consejero el 22 de marzo de 2028, por lo que su recambio también forma parte del diseño que le quiera dar al futuro consejo del instituto emisor.
La definición de Costa
A partir de este telón de fondo, las alternativas que se abren son múltiples y no fáciles de determinar en la práctica. Al respecto, un exconsejero del instituto emisor que prefiere el anonimato, considera que dicho escenario genera un “hecho político” relevante: “Independiente de lo que ocurra ahora en febrero con Rosanna Costa, el gobierno tiene plena flexibilidad y los mayores grados de libertad para decidir qué hacer con el consejo del Banco Central que casi cualquier otra administración. Puede construir mayorías en el Senado con mayor facilidad para los nombres que quiera proponer y, además, tiene dos ventanas para nombrar al futuro presidente del Banco Central”.
Cercanos al ente rector y otros exconsejeros coinciden en que la estrategia por la que opte la administración Kast en esta materia depende, en gran medida, de la decisión personal que tome la propia Rosanna Costa de cara al término de su ciclo como presidenta. Pero también, de lo que tenga en mente el ministro Quiroz para el máximo sillón del organismo monetario.

Quienes conocen a Costa, creen que la economista y exdirectora de Presupuestos tiene dudas acerca de completar su periodo como consejera (hasta diciembre de 2029). “Ella siente que ha estado un tiempo prolongado e intenso en el Banco Central y tiene una familia a la cual le quiere dedicar más tiempo, por lo cual es una posibilidad cierta la de renunciar una vez que deje la presidencia en febrero”, sostiene un cercano.
Sin embargo, la misma fuente estima que el panorama podría cambiar si Quiroz y Kast deciden mantenerla al mando del instituto emisor hasta fines de 2029, extendiendo su presidencia por casi otros tres años.
Durante la campaña presidencial de 2025, el equipo de Kast consideraba a Costa como una de las cartas para asumir en el Ministerio de Hacienda, puesto que finalmente recayó en Jorge Quiroz. Pero ello revela el vínculo cercano que construyeron la economista y Kast durante las últimas décadas, sobre todo cimentada desde sus roles de asesora legislativa de Libertad y Desarrollo, ella, y de diputado UDI en el Congreso, él. La relación con Quiroz, en cambio, es reciente -si bien se conocían hace bastante tiempo-, desde que el exconsultor llegó a Hacienda en marzo pasado.
“Tengo la impresión que si el gobierno le ofrece a Rosanna prolongar la presidencia hasta el término de su periodo como consejera, ella podría quedarse. Son menos de tres años y no sería un tiempo excesivamente prolongado para ella. Todo sabemos que es difícil negarse si un Presidente de la República te pide un gesto como ese”, reflexiona un exconsejero.
“Ella es cercana a Kast y ha tenido una buena relación con Quiroz, en general. Para el gobierno podría ser una buena solución mantenerla y preparar su estrategia para los dos próximos nombramientos (reemplazos de Naudon en 2028 y de la propia Costa en 2029) y para la persona que pudiera asumir como presidente en 2029. Esa es la opción más lógica”, asegura, a su vez, un economista.
Quienes han podido atisbar la postura del gobierno al respecto, señalan que Hacienda buscaría una decisión “conversada” con Costa y añaden que la intención es zanjar el tema con tiempo y no sobre la fecha límite. “Esto debiera tratarse hacia fines de noviembre y en diciembre, una vez despachado del Congreso el Presupuesto 2027”, afirman.
Por su parte, fuentes al tanto de la relación que ha tenido en estos meses el ministro de Hacienda con el consejo del Banco Central señalan que ha sido “bastante cordial” y sin tensiones. “Durante las reuniones habituales con el consejo, el ministro ha sido muy respetuoso de la autonomía del BC; entiende perfectamente los límites. Su forma ha sido diferente a la que ha tenido con la CMF (Comisión para el Mercado Financiero), respecto de la cual, en más de una ocasión, ha anticipado decisiones y directrices a adoptar a futuro por ese organismo”, comparan.
Con el BC la única diferencia nítida -aunque no pública- que ha tenido Quiroz en este tiempo, ha sido a propósito de la decisión del ente rector en mayo pasado, de elevar el Requerimiento de Capital Contracíclico (RCC) para la banca en el país, desde 0,5% a 1%. Quiroz no estaba de acuerdo y así lo hizo ver privadamente, pero el episodio no pasó a mayores, manifiestan cercanos al Banco Central.
Este viernes, sin embargo, un comentario del jefe de Teatinos 120 llamó la atención de la prensa y del propio ente rector. En un seminario organizado por BCI y PwC, Quiroz dijo: “Creo que la economía ha pasado a repuntar en el último trimestre y el próximo año también. Por ello, no hay ninguna necesidad, me parece, a estas alturas, de bajar la tasa (de interés). No va por ahí la reactivación, la reactivación va por la inversión privada que se ha recuperado”. Una alusión a una materia que es privativa del Banco Central y solo a poco más de una semana de que este deba pronunciarse al respecto en su Reunión de Política Monetaria del 8 de septiembre.
Bajo el escenario de que Costa siguiera en la presidencia del BC hasta 2029, el gobierno debería enfocarse en el recambio del puesto de Naudon, pero ya para 2028. “El perfil de presidente puede ser distinto al perfil de consejero. Hay gente a la cual le puedes ofrecer ser consejero del BC y te diría ‘no’, pero si le ofreces a esa misma persona la presidencia del consejo te diría ‘sí’. Dentro de esa categoría de personajes podrían estar nombres como Sebastián Claro (exvicepresidente del Banco Central) o Felipe Larraín (exministro de Hacienda)”, plantea un conocedor de las dinámicas de nombramientos del BC durante las últimas décadas.
Economistas y exconsejeros consultados manifiestan que entre las alternativas para reemplazar a Naudon en marzo de 2028 están cartas como la economista de la Universidad de los Andes, Cecilia Cifuentes, quien aseguraría la presencia femenina en el consejo una vez que se marchara Rosanna Costa. Otros candidatos podrían ser el actual gerente general del BC, Luis Oscar Herrera, y el socio de Econsult, Gonzalo Sanhueza, aunque este último habría señalado a cercanos no estar disponible para ir al instituto emisor.
El puzle se abre
Pero la estrategia del gobierno podría ser otra en la eventualidad de que Rosanna Costa renuncie al Banco Central en febrero próximo cuando finalice su periodo como presidenta, ya sea de mutuo propio o porque el Ejecutivo le transmite su preferencia de un cambio. “Si el gobierno decidiera no mantenerla como presidenta hasta 2029 y le da señales de que quiere su cupo en febrero para nombrar a otra persona en su puesto como nuevo presidente del consejo, no tengo dudas de que ella no va a hacerle la vida difícil ni a Kast ni a Quiroz, y va a salir del BC en ese momento”, dice alguien que la conoce bien.
“Si se toma una decisión que no la incluye, Rosanna no se va a quedar”, coincide, a su vez, un exconsejero, quien pone sobre la mesa el otro factor clave a considerar en la estrategia que adopte el gobierno en este escenario: el perfil de presidente del consejo del BC que busca Quiroz.
En ese sentido, otro exconsejero recuerda las ciertas fricciones que hubo en el consejo del instituto emisor con su anterior composición, hasta antes de que llegaran los consejeros Soto y Cowan, y como ello planteó reparos al liderazgo de Costa. “Pablo García y Stephany Griffith-Jones, cada uno en su estilo, a ratos generaron ‘ruido’ y complejizaron el manejo del consejo”, señala. “Con el fin de sus periodos eso ya no está y le ha dado un respiro a Costa, quien en más de una ocasión no lo pasó bien con estas tensiones. La pregunta es cómo Quiroz evalúa todo eso de cara al nuevo periodo que viene”, plantea la misma fuente.
Quienes conocen la interna del ente rector cuentan que hoy las relaciones en su consejo son muy fluidas y de trabajo conjunto, destacando el aporte de Kevin Cowan, especialmente en el ámbito financiero y de la regulación. “Eso podría ser un aliciente para que Rosanna se quede por unos años más”, estima un cercano. Además, añade, está el hecho de que en general hay una buena evaluación de cómo el BC ha lidiado con la inflación en los últimos años, bajo el mando de Costa, sobre todo considerando el convulsionado escenario externo que se ha debido enfrentar, con los efectos sobre los precios de las guerras en Ucrania y en Irán. Actualmente la inflación en 12 meses se ubica en 3,5% y el ente rector tiene una estimación de 4,2% para el cierre del año.
No obstante, de prevalecer la salida de Costa en febrero, los nombres que ya asoman como candidatos para asumir la presidencia por el resto de su periodo, hasta diciembre de 2029, y luego con la posibilidad de ser renovados por 10 años más, son los de Sebastián Claro, Felipe Larraín y del exministro de Economía, Juan Andrés Fontaine.
“Sebastián Claro podría tener las mejores chances, dado que la nominación de consejero debe ser aprobada por el Senado y siempre se ha buscado la mayor unanimidad posible, debido a su perfil moderado. Ya fue consejero del BC por 10 años y vicepresidente, y no se ha visto involucrado en polémicas como Larraín o Fontaine cuando fueron ministros de Piñera. Además, fue parte del equipo de segunda vuelta de Kast en la carrera presidencial de 2021, por lo que el mandatario lo tiene muy bien considerado”, analiza un cercano al Banco Central.
Pero un influyente economista pone en la balanza también la influencia de Quiroz en el tema. “Quiroz ha explicitado su alta valoración profesional tanto de Fontaine como de Larraín, además de por Hernán Büchi (exministro de Hacienda del régimen militar). Y el veto que la izquierda siempre le había puesto al nombre de Fontaine ha tendido a desaparecer luego de que este participara en la ‘cocina’ para modificar la reforma tributaria de 2014. Además, en estos meses, Fontaine y Larraín han estado apoyando firmemente las políticas impulsadas por Hacienda. En cambio, Quiroz no tiene una cercanía especial con Claro. Eso puede ser relevante a la hora de una definición”, argumenta.
Por otro lado, hay quienes colocan el factor edad sobre la mesa, toda vez que se trata de un cargo de, al menos, mediano plazo. Mientras Claro tiene 53 años, Fontaine y Larraín tienen 72 y 68 años, respectivamente.
En cualquier caso, otro economista consultado hace notar que “la opción más cómoda para Quiroz es tener un presidente del BC que sea lo suficientemente fuerte e independiente como para deslindar en él parte de la responsabilidad si las cosas en la economía no funcionan bien”.
Asimismo, un exconsejero del ente rector enfatiza que el jefe de la billetera fiscal debe cuidarse muy bien de no transmitir que su preferencia para un eventual nuevo timonel del BC tiene que ver con posiciones más “pro Hacienda”. “Si se percibe que Quiroz está nombrando a alguien muy cercano a sus posturas o influible en el instituto emisor, los mercados pueden reaccionar de mala forma. Son muy sensibles en esa materia y existe una alta valoración del activo que significa para el país tener un Banco Central autónomo ”, advierte.
Otros dos escenarios alternativos que se plantean en este puzle que tiene que resolver el gobierno son, por un lado, que en el evento -improbable dicen todos los consultados- de que Costa decidiera seguir como consejera aun cuando no se le extendiera la presidencia, la alternativa que le quedaría al Ejecutivo sería nombrar como presidente a Naudon hasta su fecha de partida, en marzo de 2028. Y por otro lado, en el caso de extenderle la presidencia a Costa, hacer entrar en 2028, en el reemplazo de Naudon, a un candidato de alto tonelaje con miras a ser el nuevo timonel del Banco Central a partir de fines de 2029. Esto, con el objetivo de no tener que presentar al Senado a esa persona cuando ya esté electo el nuevo gobierno que deberá dirigir el país a contar de marzo de 2030.
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