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La vida después de una rectoría: los nuevos pasos de Rosa Devés e Ignacio Sánchez (y su crítica postura sobre Fondecyt)

La exrectora de la Universidad de Chile y el exrector de la UC coincidieron en una instancia de debate universitario, justamente uno de los focos a los que han apuntado luego de dejar sus respectivos cargos. Ambos describen sus nuevas vidas fuera de la conducción universitaria y cuestionan las restricciones propuestas para el concurso de Postdoctorado 2027, especialmente para investigadores extranjeros.

Rosa Devés e Ignacio Sánchez, exrectores de las universidades de Chile y Católica. DRAGOMIR YANKOVIC/ATON CHILE

Después de años al frente de las dos principales universidades del país, Rosa Devés e Ignacio Sánchez han comenzado una nueva etapa. Lejos de abandonar la vida universitaria, ambos exrectores han optado por regresar a espacios que, dicen, habían quedado relegados por las exigencias de la conducción institucional. Entre ellos está el contacto directo con los estudiantes, la docencia y la reflexión sobre los desafíos del sistema de educación superior.

Devés, quien estuvo desde 2022 y dejó la rectoría de la Universidad de Chile este año, asegura que si bien ya no ejerce actividades académicas, esto no significó su retiro. “Yo me jubilé para trabajar”, dice. Su intención es mantener una relación estrecha con la institución y, particularmente, con sus alumnos.

“Me interesa mucho establecer un contacto más directo con los y las estudiantes. Eso es algo que siempre anhelé como rectora, tener más tiempo para eso, para el encuentro, para la formación, para conocerlos mejor también”, sostiene. A ello se suma su participación en organizaciones sociales, actividades académicas y culturales. “Estoy en distintos mundos, pero trabajando”, resume.

Aunque ya no encabeza la Universidad de Chile, mantiene una relación cercana con la actual administración de la institución. Muy cercana con la actual rectora, Alejandra Mizala, y con su equipo. Devés comenta que por lo pronto dará una charla en el aniversario en la Universidad Central, y este jueves presentó un libro de poesía escrito por Lucas Palacios, exministro y actual rector de Inacap.

Rosa Devés e Ignacio Sánchez

Una trayectoria diferente, aunque con una conclusión similar sobre el regreso a la vida académica, describe Ignacio Sánchez. El exrector de la Universidad Católica estuvo 15 años al frente de la institución, entre 2010 y 2025, y a partir de este año la UC es conducida por Juan Carlos de la Llera, pero el vínculo de Sánchez con la casa de estudios se remonta a casi medio siglo, cuando ingresó a estudiar Medicina.

Su idea, fuera de la rectoría, ha sido dividir su tiempo entre la docencia y distintas iniciativas públicas y sociales. La mitad de su jornada la dedica a enseñar Medicina en campos clínicos de la UC, entre ellos el Hospital Clínico, el Sótero del Río y el Josefina Martínez, en Puente Alto. Allí trabaja semanalmente con grupos reducidos de estudiantes de quinto y sexto año, internos y becados de especialidades. “Ha sido muy interesante”, dice sobre este retorno a la docencia directa.

La otra mitad de su tiempo transcurre fuera de la universidad. Participa en fundaciones y corporaciones como Fundación Encuentros del Futuro, la Comisión Presidencial de Verdad y Niñez, el directorio de Coaniquem y la Teletón. Además, lidera Fundación Aequalis, dedicada a generar un espacio de reflexión sobre educación superior. “Quiero aportar desde mi conocimiento y de la experiencia que he tenido en la universidad”, explica.

Ambos participaron recientemente en un seminario sobre los desafíos de las universidades, organizado por la U. Finis Terrae, donde uno de los momentos más políticos de la conversación estuvo marcado por la controversia en torno a las nuevas bases del concurso Fondecyt de Postdoctorado 2027, impulsadas por el Ministerio de Ciencia que encabeza Ximena Lincolao.

Rosa Devés, exrectora de la Universidad de Chile. MARIO TELLEZ

El debate se ha concentrado en la priorización de determinadas áreas de investigación y en las restricciones para que investigadores extranjeros no residentes en Chile puedan acceder a estos fondos. Una decisión que ha movilizado a académicos, universidades y sociedades científicas.

Devés fue enfática al advertir que excluir a postulantes extranjeros constituye “un error”. Aunque dice entender el argumento del gobierno, que ha vinculado la medida con la necesidad de generar oportunidades laborales para investigadores chilenos, sostiene que la llegada de postdoctorantes internacionales cumple un papel mucho más amplio.

“Ese vínculo con postdoctorantes internacionales, a su vez, genera muchos vínculos posteriores. Es un primer paso. Y esa inserción de la ciencia y de la academia chilena a nivel global es fundamental, y ellos son, de alguna manera, articuladores de esa inserción”, afirma.

A su juicio, su presencia también repercute directamente en la formación de los investigadores nacionales. “Enriquecen el futuro de nuestra academia”, señala. Dos o tres años de trabajo en una universidad chilena, agrega, pueden generar “un devenir distinto para las universidades chilenas”.

En el seminario, además, Devés vinculó esta discusión con un desafío mayor. La expansión de la inteligencia artificial y la creciente concentración del conocimiento y las tecnologías en grandes corporaciones. A su juicio, este fenómeno representa una amenaza para un modelo universitario basado en la libertad de pensamiento. Por eso, valoró la reacción transversal que generaron los cambios en Fondecyt y la defensa que distintas disciplinas hicieron de su propio aporte.

Sánchez comparte el diagnóstico sobre la necesidad de mantener abierto el sistema. “En el mundo de la ciencia, en el mundo de las artes y humanidades, debiera ser muy amplio, con pocas restricciones, para que realmente los mejores, de Chile y del extranjero, puedan adjudicarse estos proyectos”, sostiene.

El exrector recuerda que la UC cuenta con cerca de 200 profesores internacionales que se han radicado en la institución. Para él, los programas de postdoctorado son precisamente una de las vías para continuar construyendo cuerpos académicos de nivel internacional.

Ignacio Sánchez, exrector de la U. Católica de Chile. PABLO VASQUEZ R

“Lo que buscamos es que los mejores y las mejores postulen a los distintos postdoctorados, y que sea un inicio de carrera académica”, dice. Por eso, agrega, “no es una buena noticia restringir” y la alternativa debiera ser ampliar las posibilidades de participación.

También cuestiona que el postdoctorado sea concebido únicamente como un instrumento de inserción laboral. “Son vistos como un desarrollo de los conocimientos adquiridos en un doctorado”, explica. Su objetivo central, afirma, es reforzar la capacidad de un investigador para desarrollar investigación independiente.

“Este es un sistema muy flexible, que tiene que ser muy amplio de entrada y salida para poder realmente generar el estímulo que requiere la creación de conocimiento”, concluye.

La crítica de ambos exrectores coincide también su visión sobre las Humanidades, Ciencias Sociales y las Artes. “En el mundo que estamos viviendo necesitamos mucho más Humanidades y no menos, mucho más Artes y no menos”, planteó Sánchez durante el seminario. A su juicio, el debate debiera centrarse en la calidad de las investigaciones y no en cuestionar el valor de determinadas disciplinas. “Debiéramos financiarlas con mayor esmero, porque es el pensamiento transversal y el pensamiento más global del país”, sostuvo.

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