Por Cristina Cifuentes
Netanyahu versus Erdogan: Israel apunta a Turquía como su próximo rival
La tensión entre ambos países ha ido escalando. Desde el ataque la semana pasada a un aeropuerto en Siria que -según Israel- iba a acoger tropas turcas, hasta la emisión por parte de Ankara de una orden de arresto internacional contra Netanyahu.

Las relaciones entre Turquía e Israel han entrado en una fase de mayor tensión, la que va desde disputas diplomáticas periódicas hasta una rivalidad estratégica impulsada por intereses regionales contrapuestos y preocupaciones de seguridad.
El reciente ataque de la Aviación israelí contra un aeropuerto militar en Idlib (noroeste de Siria) que, asegura Israel, iba a acoger tropas turcas, tuvo como objetivo principal enviar un mensaje directo tanto a los líderes sirios y turcos, tras información de inteligencia específica que supuestamente indicaba que Damasco se estaba preparando para violar el statu quo con Israel al permitir el despliegue de tropas turcas en territorio sirio, según Haaretz.
Una fuente diplomática que habló con el diario israelí dijo que, hasta hace poco, Turquía había tenido cuidado de no cruzar las líneas rojas establecidas por Israel y no había tomado ninguna medida práctica para establecer una presencia militar en Siria. El ataque significó que los contactos que Israel y Turquía han mantenido en los últimos años no han logrado superar completamente sus diferencias, sostuvo el periódico.

El miércoles pasado, Netanyahu se refirió al ataque en un podcast de campaña del Likud, y señaló que Israel “no tolerará una presencia militar turca que se desplace hacia el sur, porque nos amenaza”. “Transmitimos un mensaje. El mensaje llegó, pero al parecer no lo entendieron bien, así que nos aseguramos de que lo comprendieran mejor”, añadió.
Por su parte el ministro de Defensa Israel Katz señaló que ”Erdogan está arrastrando a Turquía a aventuras peligrosas en Siria. Israel no permitirá que nadie amenace su seguridad”.
“Sería mejor que Erdogan siguiera pronunciando discursos vacíos y fantasiosos contra Israel en el Parlamento turco y no pusiera a prueba la determinación de Israel de defenderse”, añadió en el texto escrito en X.
Por su parte, Ankara ha rechazado las acusaciones y Damasco negó después que hubiera militares turcos en la base o intención alguna de transformarla en una base turca. Washington, por su parte, ha acusado a Israel de aumentar deliberadamente las tensiones.
Funcionarios de las tres capitales creen que el inusual ataque israelí estuvo vinculado, al menos en parte, a las elecciones generales de Israel que se celebrarán en dos meses, sostuvo Haaretz.

“El aspecto circunstancial del problema es que, a medida que Israel se acerca a un período electoral, la principal preocupación del primer ministro Benjamin Netanyahu es encontrar un nuevo objetivo político”, declaró a Daily Sabah Gökhan Çınkara, profesor asociado de la Universidad Necmettin Erbakan y director del Centro de Estudios Globales y Regionales.
“Esto ya era evidente en el cartel de campaña que utilizó para las elecciones”, dijo, y agregó que la disminución del apoyo al partido Likud de Netanyahu podría considerarse otra señal de la presión a la que se enfrenta.
Turquía se involucró por primera vez en Siria en 2011, cuando Ankara envió ayuda a los rebeldes que luchaban contra el régimen de Bashar al-Assad. Las fuerzas turcas entraron oficialmente en el país en agosto de 2016, y en 2020 Turquía reforzó significativamente su presencia mientras las fuerzas del líder sirio y sus aliados rusos preparaban una ofensiva contra los rebeldes en Idlib, que limita con Turquía.
Tras el derrocamiento del régimen de Assad por las fuerzas rebeldes lideradas por Ahmad al-Sharaa, actual presidente de Siria, la influencia de Turquía en el país se consolidó. El año pasado ambos países firmaron un acuerdo de cooperación militar, por el que Ankara se comprometió a ayudar a reconstruir las Fuerzas Armadas sirias con apoyo logístico, armamento y formación.
Al mismo tiempo, Damasco buscó desarrollar relaciones con otros países para así no tener que depender completamente de Ankara. Uno de los países con los que ha estrechado lazos es Qatar, que ha pasado a proporcionar gas a Damasco a través de Jordania. O Arabia Saudita, que contribuye a pagar el sueldo de sus funcionarios. Tanto Doha como Ankara son ahora anatema para Israel: las capitales más cercanas a los islamistas de la Hermandad Musulmana y los principales obstáculos sunitas para sus ambiciones hegemónicas en la región, indicó el diario El Periódico.
“La reconfiguración del mapa sirio choca con la estrategia regional de Israel, centrada en mantener débiles y fracturados a sus vecinos. No en vano, desde los días caóticos de la caída de Assad, sus militares ocupan ilegalmente 230 kilómetros cuadrados adicionales de territorio sirio, una presencia que facilita la desestabilización del país. Adicionalmente corteja a los drusos y, en menor medida, a los alauitas, dos de las minorías sirias. Israel también ha añadido a sus dominios la mayor parte de Gaza y el sur de Líbano, donde pretende quedarse también de forma permanente. Sus líderes no lo ocultan. A los nuevos territorios conquistados los llaman ‘cinturones de seguridad’”, escribió El Periódico.
Según Haaretz, Israel ha sugerido que Turquía está intentando establecer sistemas de defensa aérea en Siria que podrían restringir la libertad de acción de la Fuerza Aérea israelí, en particular en operaciones contra Irán.
La decisión también puede reflejar las recientes evaluaciones de seguridad israelíes sobre el gobierno de Al-Sharaa, cuyo líder, según han descrito repetidamente los funcionarios israelíes, es un “yihadista con traje“.
La actividad militar israelí en Siria se ha intensificado notablemente en las últimas dos semanas. Según fuentes sirias, Israel ha atacado objetivos sirios 27 veces, ha llevado a cabo 36 operaciones terrestres y ha detenido a 11 ciudadanos sirios.
Sin embargo, Damasco se ha abstenido hasta ahora de amenazar con una respuesta más contundente. El ministro de Asuntos Exteriores sirio, Asaad al-Shaibani, instó a Israel a reconsiderar su postura, afirmando que sus ataques perjudican “no solo a Siria”, sino también a “Estados Unidos y sus aliados en la región”.
El funcionario que condenó con mayor vehemencia el ataque fue el enviado especial de Estados Unidos para Siria, Tom Barrack, quien también es embajador de Estados Unidos en Turquía y es conocido por su cercanía a Ankara.
En medio de estas tensiones, Turquía emitió el viernes una orden de arresto internacional contra el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y otro ciudadano israelí, según dio a conocer en X el ministro turco de Justicia, Akin Gürlek.
“En el marco del procedimiento judicial relativo al ataque en aguas internacionales contra los activistas de la Flotilla (...) y de conformidad con las órdenes de arresto emitidas el 14 de julio de 2026 contra Benjamin Netanyahu y Afek Moskovitch por ‘genocidio’, el Ministerio de Justicia solicitó al Ministerio del Interior que emita alertas rojas con vistas a su arresto internacional”, afirmó el ministerio turco. Benjamin Netanyahu y Afek Moskovich son perseguidos judicialmente por “crímenes contra la humanidad, genocidio, privación agravada de la libertad, ‘ataques y lesiones voluntarias’, tortura, destrucción de bienes, saqueo agravado y apropiación indebida de vehículos de transporte”, precisó el ministerio.
Netanyahu no tardó en responder y calificó al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, de “dictador antisemita” y le advirtió que no se dejará intimidar.
Los cerca de 430 tripulantes de los aproximadamente 50 barcos abordados en mayo por el Ejército israelí en el Mediterráneo fueron llevados por la fuerza a Israel y posteriormente detenidos en la prisión de Ktziot, antes de ser expulsados.
Los activistas de la “Global Sumud Flotilla” partieron de Turquía con el objetivo de llamar la atención sobre la situación humanitaria en la Franja de Gaza, devastada por más de dos años de guerra, y buscaban también romper el bloqueo marítimo impuesto por Israel.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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