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Australia advierte sobre el aumento del extremismo y la violencia política tras presunto atropello deliberado contra diputada

La Policía Federal alertó sobre el crecimiento de las amenazas contra parlamentarios luego de que la legisladora independiente Helen Haines fuera embestida por un vehículo frente a su oficina en Wangaratta, al noreste del estado de Victoria. Los médicos le amputaron ambas piernas y el sospechoso enfrenta cinco cargos.

Helen Haines fue atropellada frente a su oficina en Wangaratta.

La comisionada de la Policía Federal Australiana (AFP), Krissy Barrett, advirtió este miércoles sobre el aumento del extremismo en línea y de la polarización política, dos días después de que la diputada independiente Helen Haines fuera atropellada frente a su oficina en Wangaratta, localidad a poco más de 200 kilómetros al noreste de la capital del estado de Victoria.

Según recogió la agencia France Presse, Barrett afirmó que la AFP ha registrado un aumento constante de insultos, amenazas e intimidación en línea dirigidos a los diputados federales del país oceánico.

Barrett señaló que existe “un nivel creciente de posturas extremistas, particularmente en el ámbito digital”. “El entorno actual de amenazas delictivas es sumamente tenso y, en lo que respecta a los parlamentarios federales, la AFP sigue registrando un volumen creciente de abusos en línea, retórica amenazante e intimidación”, añadió.

Helen Haines

Haines, de 65 años, permanece en estado crítico pero estable en el hospital Alfred de Melbourne. Su esposo, Phil Haines, confirmó este miércoles que los médicos debieron amputarle ambas piernas tras el atropello.

“Habíamos esperado que se pudiera salvar su pierna derecha, pero los cirujanos también tuvieron que amputársela”, detalló el marido, y advirtió que la recuperación será larga.

El ataque ocurrió el lunes 19 de octubre, cuando un Toyota Land Cruiser embistió a Haines. De acuerdo con el ministro de Asuntos Internos, Tony Burke, los testigos observaron cómo el sospechoso realizaba un giro en “U” antes de arrollar a la diputada, para luego dar marcha atrás y volver a arremeter contra ella, según apuntó la BBC.

El primer ministro australiano, Anthony Albanese, calificó de inmediato el hecho como un presunto ataque. “Esto no fue un accidente. Al parecer, se trató de un acto deliberado”, declaró a la cadena pública nacional.

El presunto autor, Brendan Nugent, de 43 años, fue detenido en el lugar, donde la policía le incautó un cuchillo. Este miércoles compareció ante el Tribunal de Magistrados de Wangaratta por cinco cargos, entre ellos causar lesiones graves de forma intencionada y causar daño a un funcionario público.

El comisario de la Policía de Victoria, Mike Bush, no descartó presentar nuevos cargos, incluido el de intento de asesinato.

Las autoridades aún no establecen el móvil del incidente. La unidad antiterrorista de la policía federal está colaborando en la investigación.

El acusado no solicitó la libertad bajo fianza y deberá regresar al tribunal el 4 de febrero. Su familia afirmó que mantenía una amistad con Haines desde hacía más de 20 años y calificó lo ocurrido de “devastador e incomprensible”.

Amenazas en aumento

La violencia contra políticos es un fenómeno poco común en Australia. El último asesinato político ocurrió en 1994, cuando el legislador John Newman fue asesinado a tiros en la entrada de su casa.

Sin embargo, parlamentarios y expertos han advertido sobre una creciente oleada de amenazas debido a la mayor polarización política. Las amenazas contra los legisladores y sus oficinas de atención al electorado se duplicaron entre 2021 y 2025, según datos de The Japan Times.

Entre enero y junio de este año se registraron 1.067 denuncias por “comportamiento de acoso y amenazas” contra “altos cargos”.

La comisionada de la Policía Federal Australiana, Krissy Barrett. Foto: Archivo

A comienzos de este año, Albanese tuvo que ser evacuado de su residencia oficial por una amenaza de bomba. Políticos australianos han recibido balas por correo, la oficina de un parlamentario judío fue atacada con artefactos incendiarios y algunas diputadas, y en ciertos casos sus hijos, han sido objeto de amenazas de violencia sexual.

La semana pasada, la ministra de Pequeñas Empresas, Anne Aly, denunció una oleada de amenazas de muerte después de que su opositora, la conservadora Angie Bell, sugiriera que debía ser “avergonzada y lapidada en la plaza pública”.

En octubre del año pasado, la AFP creó un equipo de investigación de seguridad nacional, que Barrett describió como una “unidad de intervención rápida contra el odio”. Su trabajo ha derivado en la imputación de 41 personas por amenazas contra políticos federales, ministros y el propio primer ministro. Solo este mes, la policía imputó a otros tres hombres por amenazas contra políticos y funcionarios.

“Tendemos a esconder la cabeza en la arena y decir ‘aquí no pasa’, pero esto lleva ocurriendo desde hace más de una década”, dijo a la cadena británica Josh Roose, profesor de la Universidad Deakin especializado en extremismo violento.

Según el académico, la tensión socioeconómica, el aumento de los problemas de salud mental, los “oportunistas” que sacan provecho del descontento y un entorno digital “cancerígeno” impulsan esta tendencia. “Esto ocurre en ambos extremos del espectro político”, afirmó.

“Esto no ocurrió en Estados Unidos”

El director de la Organización Australiana de Inteligencia de Seguridad (ASIO), Mike Burgess, lleva años advirtiendo sobre el riesgo de violencia política.

“Al igual que el cambio climático aumenta la probabilidad de fenómenos meteorológicos extremos sin predecir tormentas concretas, la violencia por motivos políticos -incluidos los actos de terrorismo- es más probable, aunque no podamos predecir un ataque específico”, señaló en su evaluación anual de amenazas para 2026.

El martes, Burgess sostuvo que la intolerancia política, la retórica violenta y la polarización contribuyen a crear un “entorno permisivo para la violencia”.

Efectivos de la Policía Federal Australiana.

Sumado a lo anterior, la policía federal ha indicado que la ideología ya no es el único factor que motiva estos casos y que el resentimiento también está radicalizando a las personas. “Se sienten marginadas, se sienten solas y buscan algo a lo que aferrarse, algo que les dé sentido y propósito”, explicó Barrett a la cadena ABC a comienzos de este mes.

Ante una investigación parlamentaria, la subcomisionada interina de la AFP, Sandra Booth, advirtió que la inteligencia artificial acelera la radicalización, que antes requería meses o años y hoy puede producirse en cuestión de días, según informó The Guardian.

“Australia se encuentra ante un tsunami de delincuencia juvenil, en el que jóvenes vulnerables y fácilmente influenciables están siendo radicalizados y manipulados a una velocidad vertiginosa”, señaló la subcomisionada.

Desde 2020, 65 menores -algunos de tan solo 12 años- se han visto involucrados en operaciones de la policía federal: 35 de ellos fueron acusados de delitos relacionados con el terrorismo. En uno de los casos, la policía halló presuntamente en el domicilio de un menor de 13 años, usuario de Discord, un cuaderno con planes para perpetrar un tiroteo en un centro escolar.

“Esto no ocurrió en Estados Unidos”, subrayó Booth. “Ocurrió en Australia”.

Violencia de género en la política

Tras el ataque a Haines, parlamentarios de distintas tendencias reconocieron que recurren a usar disfraces en instancias públicas, cierran con llave sus oficinas y analizan a las multitudes en busca de posibles amenazas.

La ministra de Pequeñas Empresas de Australia, Anne Aly. Foto: Archivo

“Ser mujer en la política cambia tu forma de moverte por el mundo. Pensamos en dónde estacionamos el auto, qué ruta tomamos para volver a casa o si organizamos actos públicos”, declaró Georgie Purcell, otra parlamentaria del estado de Victoria.

La subdirectora de la Escuela de Ciencias Psicológicas de la Universidad de Melbourne, Lisa Phillips, realizó hace cinco años una encuesta entre los legisladores de Victoria.

El estudio reveló que el 85% de las amenazas recibidas por las legisladoras de ese estado constituían actos de violencia por motivos de género.

En Canberra, algunos parlamentarios señalaron que las medidas de seguridad no se han adaptado a la magnitud de las crecientes amenazas, mientras que la Comisión Australiana de Derechos Humanos sostuvo que el ataque a la parlamentaria se produjo “en un contexto de creciente polarización y amenazas contra los políticos”, lo que podría socavar la democracia.

En Australia es habitual el contacto entre la ciudadanía y los representantes políticos, y muchos legisladores mantienen sus oficinas abiertas al público. Albanese, quien destacó a Haines por esa labor, planteó la necesidad de “abordar” la seguridad ante el incremento de las amenazas.

“No quiero ver un sistema político en el que no sea posible conversar con las personas en el supermercado, en la calle, en encuentros callejeros o en foros públicos; eso constituye una parte importante de nuestra democracia”, dijo.

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