¿Por qué “farmear aura” es la frase del momento?
"Detrás de una frase aparentemente liviana, se esconde una radiografía precisa de las tensiones, los valores y las herramientas que los jóvenes consideran clave para su adaptación y supervivencia en el mañana", dice Nicolás Núñez, sicólogo, magíster en Neurociencia y académico de la Universidad Andrés Bello.

Es común que los discursos o modismos de las nuevas generaciones sean observados con distancia, o relegados a la anécdota superficial por la mayoría de la gente. Sin embargo, las expresiones del lenguaje juvenil muchas veces funcionan como manifestaciones culturales complejas, que reflejan nuevas formas de mirar la realidad.
Un claro ejemplo proviene de la frase del momento: “farmear aura”, un concepto que podría encerrar una lectura profunda y aguda sobre las necesidades psicosociales de los nuevos tiempos.
Para comprenderlo es necesario explorar en el origen de este concepto y analizar los procesos cognitivos y sociales que lo hacen útil como elemento de comunicación.
“Farmear” deriva del inglés farming; en español, agricultura, el cultivo de la tierra con la intención de producir de alimentos y materias primas esenciales para la sobrevivencia. En el contexto de los videojuegos, farmear es utilizado para describir acciones que los jugadores ejecutan para acumular puntos, o recursos, y asegurar el éxito y su sobrevivencia en el juego.
Para acumular recursos, un jugador utiliza habilidades como la planificación, la autorregulación, la postergación de la gratificación instantánea, evitando la exploración riesgosa o la confrontación, con el fin de acumular recursos y preservar la vida en el juego.
Por lo anterior, podríamos deducir que el concepto farmear, hace referencia a la atención puesta en recursos que son percibidos como esenciales y escasos, que requieren un trabajo persistente y un foco en la autopreservación.
Por otro lado, el “aura” puede entenderse desde la psicología, como el carisma, el atractivo interpersonal, o incluso compartir algunos elementos con el concepto de inteligencia social. En la tradición psicológica, conceptos como el carisma y la alta inteligencia social, pueden ser comprendidas como habilidades que permiten leer adecuadamente el entorno, regular las propias emociones, sintonizar con los estados mentales de los demás y generar una influencia positiva o magnética en el grupo.
Cuando se utiliza el concepto de “farmear” para aplicarlo al “aura”, se genera una metáfora sumamente lúcida de las necesidades psicosociales actuales. Lo que antes era la búsqueda sostenida de recursos o alimentos para la supervivencia biológica o digital, hoy se traslada a la producción sostenida de carisma, contacto y aprobación social para la supervivencia psicosocial.
En el ecosistema social actual, la validación y el magnetismo ya no se entienden como rasgos solo deseables, sino esenciales. Son vistos como recursos escasos que exigen un trabajo constante, disciplina y una inversión sostenida de energía en el tiempo.
Y claro, mucho de ello tiene que ver con que vivimos en una época atravesada por una crisis de desconexión. La evidencia señala a la soledad como la nueva gran amenaza para la salud y la vida. La soledad crónica se asocia a un mayor riesgo de patologías cardiovasculares, inflamación sistémica y trastornos metabólicos, además de relacionarse con un aumento crítico en los índices de mortalidad prematura. Asimismo, la soledad duplica la probabilidad de desarrollar cuadros depresivos y trastornos ansiosos.
Hoy en día, una red social fuerte puede ser visto, por algunos, como algo tan vital para la sobrevivencia, como el alimento o el refugio. Es el reflejo de una sociedad anhelando conexión, y buscando nuevas formas de alcanzarla, cultivarla y asegurarla.
Expresiones como “farmear aura” nos invitan a mantener una atención constante en los discursos de las juventudes. En una sociedad contemporánea donde los grupos tienden a fragmentarse en nichos, y la comunicación se llena de códigos cerrados, corremos el riesgo de perder la capacidad de entendimiento mutuo.
Detrás de una frase aparentemente liviana, se esconde una radiografía precisa de las tensiones, los valores y las herramientas que los jóvenes consideran clave para su adaptación y supervivencia en el mañana. Ampliar nuestro diálogo con ellos no solo enriquece nuestra comprensión, sino que nos permite tender puentes en una sociedad globalizada que, paradójicamente, clama con urgencia por mayores y mejores espacios de conexión humana.
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