El Deportivo

Luto en el básquetbol chileno: fallece histórico entrenador Carlos Iglesias

El recordado técnico argentino radicado en Chile hace casi medio siglo falleció este sábado en Temuco tras batallar contra una dura enfermedad.

Carlos Iglesias enfrentaba una dura enfermedad.

El básquetbol chileno está de duelo. Este sábado se confirmó el fallecimiento de Carlos Iglesias, a los 70 años. El exjugador y entrenador argentino llevaba casi medio siglo radicado en el país y se ganó el apodo de “Loco” por su singular personalidad.

Oriundo de General Roca, llegó a Chile en 1977 y dejó huella en numerosos equipos de la Dimayor, tanto como deportista como en su faceta de entrenador. Como jugador defendió a Unión Deportiva Española, Salesianos de Valdivia y Universidad de Concepción.

Como técnico, se consagró campeón en 1994 al mando de Universidad de Temuco, hazaña que repetiría en la temporada 2012-2013 con Español de Talca. También dirigió a Puente Alto, Ancud y Puerto Varas, entre otros clubes.

Iglesias luego de radicó en la ciudad de Temuco, donde pasó sus últimos días batallando contra una dura enfermedad. El municipio de la capital de La Araucanía lamentó el fallecimiento en sus redes sociales.

“Un legado inolvidable en el deporte local. Con profundo pesar, la Municipalidad de Temuco despide a Carlos Iglesias, figura histórica del básquetbol comunal y referente de pasión, entrega y resiliencia para toda la comunidad”, resaltaron.

“Su huella queda para siempre guardada en la memoria colectiva y en las páginas de nuestra historia deportiva”, agregaron.

El velatorio de Carlos Iglesias se llevará a cabo este sábado y domingo entre las 9 y 22 horas en la Funeraria Versalles en la ciudad de Temuco.

Un showman

El “Loco” alimentó numerosas historias que le dieron con justicia su apodo por el que fue reconocido en las canchas del país. En una ocasión fue expulsado en un partido ante Colo Colo en el viejo Gimnasio Nataniel. Se ubicó en otro sector y desde ahí vio por televisión las instrucciones del rival durante los minutos y se las transmitió a su cuerpo técnico.

Su carácter vehemente y sus ampulosos gestos están en la retina de los fanáticos nacionales. Era una fiera defendiendo a sus jugadores y ese carácter le valió el respeto y cariño de todo el ambiente. De hecho, Carlos Álvarez lo homenajeó con el libro Bendita Locura.

Los últimos meses fueron complejos, ya que la comunidad del básquetbol se unió para acompañarlo en su delicado estado de salud.

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