Por Gonzalo Valdivia
Olivia Wilde y la elogiada cinta La Invitación: “Me volví mucho menos cínica respecto al matrimonio”
La actriz y cineasta ha conseguido entusiastas críticas por su tercer largometraje como directora, la historia de dos parejas que comparten una tumultuosa noche en el departamento de una de ellas. Remake de un filme español, el proyecto le permitió adoptar una nueva postura en torno a las relaciones de larga data. “Me fascina la idea de personas que técnicamente están en una relación pero que en realidad son completos desconocidos”, señala en una conferencia a la que asistió Culto.

Antes de leer el guión escrito por Rashida Jones y Will McCormack, Olivia Wilde acudió a la fuente original y se propuso ver Sentimental (2020), la película del director Cesc Gay sobre la caótica noche que comparten dos parejas en el departamento de una de ellas.
“Me encantó. Me reí a carcajadas y pensé: esta es una premisa muy simple que resulta tan fértil para la adaptación. Entiendo perfectamente por qué la gente la está adaptando a diferentes idiomas”, señala Wilde mientras explica la trastienda de La invitación (ya disponible en cines chilenos), su tercer largometraje como directora y el primero basado en una idea ya existente, en este caso la producción española que ha inspirado diferentes proyectos en Corea del Sur, Italia, Suiza y Francia.

Primera versión en inglés de la historia creada por Gay, la cinta comienza con los desencuentros de Joe (Seth Rogen) y Angela (Olivia Wilde), una pareja de San Francisco que atraviesa un frágil presente debido al peso de la rutina y la desidia de ambos. Pese a que es el momento menos adecuado para aparentar que todo marcha bien, invitan a comer a sus vecinos de arriba, Piña (Penélope Cruz) y Hawk (Edward Norton), una pareja que posee la complicidad y fogosidad que Joe y Angela probablemente perdieron hace años.
En vez de optar por un sistema de trabajo convencional, Wilde desarrolló un taller en el que participaron tanto el elenco como Rashida Jones y Will McCormack. En esa instancia preliminar conversaron en detalle sobre los personajes y la historia, y resolvieron aplicar algunos ajustes al texto. ¿Un ejemplo? Originalmente el filme no comenzaba con Joe –un profesor de música consumido por la monotonía y por sus dolores lumbares–, sino que con Angela, una artista dedicada hace años a la crianza y las labores domésticas.
“Sentí que la parálisis de Joe en su crisis de la mediana edad es donde debería comenzar esta película, y estaba realmente interesada en adentrarme en su psique”, indica Wilde en una conferencia a la que asiste Culto, junto con destacar el despliegue de Seth Rogen y asegurar que “personalmente, como la orgullosa ‘madre’ de la película, creo que es su mejor trabajo”.

Por su parte, Rashida Jones piensa que el producto más fructífero de ese proceso creativo en grupo fue el nacimiento de un momento que no estaba en la versión en español: una escena en que se intercambian las parejas, y Joe se queda a solas con Piña y Angela hace lo propio con Hawk.
“Es una forma perfecta de impulsar la narrativa. Hablamos acerca de hasta dónde llevarla, y yo propuse la idea de que la espalda de Joe lo arruina todo para todos”, cuenta Jones –en una conferencia diferente– en relación al problema físico que causa que la dinámica se interrumpa abruptamente. Revivir ese momento le permite subrayar que “lo que diferencia a esta pareja de la de la película española es que, mientras en la versión española parecen un poco escandalizados y excitados, en esta versión están tan entretenidos que casi se les quita el dolor”.
Wilde estaba decidida a que el largometraje se convirtiera “en una pieza viva y dinámica que cambia a medida que actuamos, permitiendo mucha improvisación”. Bajo esa lógica, el rodaje se desarrolló de manera cronológica en un set construido especialmente para la ocasión. “Podíamos sentir, a un nivel visceral, cuándo algo no estaba funcionando o cuándo necesitábamos ajustar el ritmo o llevar al público a un espacio energético ligeramente diferente. En cierto modo, es casi como editar el filme mientras lo diriges, porque puedes intuir cuándo necesitas aumentar o disminuir la intensidad”.
Completos desconocidos
“Me fascina la idea de personas que técnicamente están en una relación pero que en realidad son completos desconocidos, y que no han continuado reconociendo su individualidad dentro de la relación; esa autonomía, esa responsabilidad por la propia felicidad”, explica la directora de La noche de los nerds (2019) y No te preocupes cariño (2022), quien se enfoca en abrir una discusión sobre la monogamia y el lugar que ocupa el sexo en las relaciones de larga data.

Aunque considera que el largometraje “trata más sobre relaciones que sobre sexo”, piensa que “el sexo influye en las relaciones de una manera increíblemente significativa que creo que, al menos en la cultura estadounidense, a menudo se subestima como una forma de comunicación no verbal y confianza, como una exploración que la gente valora menos que la mayoría de las otras cosas y sobre la que no se habla”.
“Creo que el coraje de comunicarte con tu pareja sobre cómo estás evolucionando, y cómo deseas seguir explorando tu propio erotismo, fue una fuerza motriz del filme. Realmente queríamos investigar qué sucede cuando dos personas confunden la intimidad con la fusión: la idea de que ‘seguimos casados, hemos fusionado nuestras vidas, por lo tanto somos íntimos’, cuando no podrían estar más distanciados”, apunta Wilde.
Uno de los grandes aciertos de La invitación reside en que, si bien se aproxima a temas serios, confía en las bondades del humor y en que reír en una sala llena puede ser algo parecido a una experiencia catártica.
“En apariencia, esta película es una comedia: queremos que la gente se ría, se reconozca y se perdone. Creo que la risa elimina la vergüenza, sobre todo cuando se trata de una catarsis colectiva en la sala de cine. Pero espero que, debajo de la risa, haya una pregunta que invite a la reflexión y que está directamente relacionada contigo mismo: ¿has considerado tu responsabilidad con tu propia felicidad? Sólo tienes una vida, ¿así es como eliges vivirla?”, pregunta la realizadora.
Aunque no es una cinta autobiográfica, Olivia Wilde reconoce que ha extraído cierto aprendizaje a partir de este proyecto, en particular de sus conversaciones con la psicoterapeuta Esther Perel, quien se desempeñó como consultora. La especialista, afirma Wilde, desarrolló “la idea de que una relación puede contener varias relaciones; que quizá toda relación esté destinada a terminar en algún momento, pero que se puede comenzar una nueva relación con la misma persona”.

“Ese concepto de reinvención me impactó profundamente hace años, cuando escuché a Esther mencionarlo en una charla TED, y me transformó por completo. Yo estaba decidida a incluirlo en La invitación, y creo que reflexionar sobre ese concepto mientras hacíamos el filme me volvió mucho menos cínica respecto a las relaciones duraderas y el matrimonio. Me encanta el concepto de la libertad de reinventarse y evolucionar, tanto individualmente como en pareja”, sostiene.
Wilde admite que observar el efecto que ha generado La invitación en el público es lo que ha terminado de reacomodar esas ideas. “Me ha conmovido profundamente la relación que ha generado el público con la película y la emoción que han expresado. He oído a muchísimas personas decir que, si no la vieron con su pareja, quieren volver a verla con ella. De hecho, creo que este filme podría –aunque es un objetivo ambicioso– lograr que más gente sea menos cínica con respecto a las relaciones, e incluso que repare algunas que están al borde del colapso. Ya veremos. Pero me encanta que la gente quiera compartirla con su pareja. Toda la experiencia me ha vuelto menos cínica”, finaliza.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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