Muere a los 97 años Yayoi Kusama, referente mundial del arte de vanguardia
La artista japonesa, reconocida por sus instalaciones cubiertas de lunares, falleció el 14 de agosto en un hospital de Tokio. Según su sitio oficial, continuó pintando “hasta sus últimos días”.

La reconocida artista japonesa Yayoi Kusama, una de las figuras más influyentes del arte contemporáneo y célebre por sus obras e instalaciones cubiertas de lunares, murió a los 97 años.
La noticia fue comunicada este jueves a través del sitio web oficial de la artista, donde se informó que Kusama falleció el pasado 14 de agosto en un hospital de Tokio.
“Es con profundo pesar que el fallecimiento de Yayoi Kusama en un hospital de Tokio el 14 de agosto de 2026, a los 97 años”, señala el comunicado.
A lo largo de su trayectoria, la artista desarrolló una obra que abarcó distintas disciplinas, desde las artes visuales y la performance hasta la ficción y la poesía, convirtiéndose en una de las pioneras del arte de vanguardia.
El comunicado destacó además que Kusama se mantuvo trabajando hasta el final de su vida.
“Continuó pintando hasta sus últimos días, sin dejar nunca de lado su pincel, y continuó explorando el amor eterno y el alma inmortal”, señala la publicación.
De Matsumoto a Nueva York: la trayectoria de Kusama
Nacida el 22 de marzo de 1929 en Matsumoto, Japón, Kusama debió enfrentar desde joven la oposición de su familia a su interés por el arte. Según relató posteriormente en su autobiografía, su madre rechazaba que se convirtiera en pintora en medio de una sociedad en que las posibilidades de las mujeres de desarrollar una carrera artística eran limitadas.

Durante su juventud comenzó además a experimentar alucinaciones visuales y auditivas, que terminaron teniendo una profunda influencia en su obra. “En esas ocasiones, yo no estaba aquí. Estaba en un mundo al margen, y dibujaba para poder documentar todo lo que veía allí”, relató. Sobre los cuadernos en que registraba esas experiencias, afirmó: “Este es el origen de mis cuadros”.
En 1957 se trasladó a Nueva York, una decisión que resultó determinante para su trayectoria. “Si me hubiese quedado en Japón, jamás habría crecido como lo he hecho, ya sea como artista o como ser humano”, escribió Kusama, quien llegó a Estados Unidos después de haber establecido contacto por correspondencia con la pintora Georgia O’Keeffe.
Fue durante su etapa neoyorquina que desarrolló performances y happenings y consolidó uno de los elementos más reconocibles de su trabajo: los lunares de colores, que comenzó a extender sobre pinturas, objetos y cuerpos. En esos años también se relacionó con figuras centrales de la escena artística de la ciudad, entre ellas Andy Warhol.

Kusama regresó definitivamente a Japón en 1973 y, debido a sus problemas de salud mental, posteriormente decidió internarse voluntariamente en un hospital de Tokio, mientras continuaba desarrollando su obra en un estudio ubicado frente al recinto.
A lo largo de su trayectoria, la artista desarrolló una obra que abarcó distintas disciplinas, desde las artes visuales y la performance hasta la ficción y la poesía, convirtiéndose en una de las pioneras del arte de vanguardia.
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