Crítica de discos: Akriila da un salto gigante, el theremin abraza a la guitarra y desde Sudáfrica suena Ecca Vandal
La cantante nacional escapa al casillero urbano y abraza otros lenguajes, en uno de los títulos más redondos del año. Por su parte, es un buen momento para descubrir la experiencia conjunta de Martín Benavides y Raúl Céspedes, y los ecos diversos que ofrece la cantautora sudafricana Ecca Vandal.

*Lucy miró al mundo y notó que está girando - Akriila
Derivada desde la escena urbana, Akriila abraza por completo su viraje al pop alternativo en su segundo disco. Una tarea compleja tras su celebrado debut Epistolares (2024), pero que la artista supera con éxito al llevar más allá su ambición estilística. Es un trabajo que repasa variados estados de ánimo y ofrece una de producción musical con muchos detalles.
Como en un cajón de sastre, abundan los recursos; las percusiones de vocación maquinal en dialogo con las flautas algo enterradas que marcan Moriría y moriría, dan paso a los sonidos saturados deAbrázame, que por momentos evoca el estilo de Camila Moreno. Y en Un <3 inestable, la artista enfatiza la letra: “No quiero plata, menos dinero/Solo manda un mensaje que me diga “Te quiero””, canta.
Hacia la segunda mitad están los cortes más interesantes; la combinación de guitarra acústica, voz con efectos y batería departedemipartedeties un punto alto, misma cosa con la pisteraSuavey la notableSantiago de Chile, la colaboración con Guitarricadelafuente, que propone un registro más íntimo y cómodo para la artista. A pesar del uso muy extensivo de voces procesadas y que los efectos tienden a sonar repetitivos, es uno de los buenos discos del año y abre la carrera de Akriila hacia un horizonte global. Un buen salto adelante (FelipeRetamal).
*Theremin y Guitarra - Martín Benavides y Raúl Céspedes
Habitualmente usado para ambientar secuencias de invasiones alienígenas y viejos filmes de terror, el theremin tiende a ser mirado como un invento curioso. Pero el instrumento creado por León Theremin, que no precisa contacto físico para sacarle sonido, guarda más posibilidades de las que parece. Y esas son las que explota el músico chileno Martín Benavides en este EP.
Notable multiistrumentista que descolló en el MTV Unplugged de Los Bunkers, se une a su socio de años, el virtuoso de la guitarra Raúl Céspedes (Macha y el Bloque Depresivo) para adaptar cinco piezas musicales. Ahí pasa Andantino, de Aram Khachaturian, en que el canto del theremin discurre entre los bloques de acordes pulsados por Céspedes. Este despliega su tono limpio en Rain, el estándar de jazz que popularizó Ella Fitzgerald, cuya voz es emulada por el theremin con un notable manejo de la dinámica. Un punto alto es la Canción del Frente Popular (Einheitsfrontlied), original de 1934, en que la cantada del theremin se vuelve más trémula y espesa, sobre un trabajo guitarrístico de Céspedes rico en recursos.
En la zamba Balderrama, el guitarrista luce su bagaje popular y por momentos el theremin evoca a la voz gruesa de Mercedes Sosa. Al cierre, la versión de Fawn, un tema de Tom Waits, despliega la posibilidades timbrísticas del theremin desde los agudos. Un EP tan exploratorio como interesante que muestra a dos músicos en toda su capacidad interpretativa (Felipe Retamal).
*Looking for people to unfollow - Ecca Vandal
Se supone que Ecca Vandal, cantautora sudafricana asentada en Australia, creció escuchando gospel, aunque cuando estuvo en edad de estudiar cambió todo por el jazz. Se supone también que su trabajo apunta a “devolver las cosas a lo que es real”. Algo de eso posee Looking for people to unfollow (Buscando personas para dejar de seguir), su segunda placa. Vandal canta encima de guitarras con exceso de pedaleras, en temas de trámite breve, al grano, como si la vida se fuese a acabar, se supone. Vandal tiene sentido de urgencia y no tiene empacho en gritarlo.
Pese a lo predecible de algunos pasajes de su último trabajo, hay frescura y honestidad en este álbum de impecable sonido. A veces emperantado con Placebo, en este disco resaltan Molly, Bleed but never die y sobre todo Then There’s one, que se sale del molde gracias al uso de sintetizadores y una melodía hipnótica que recuerda al trabajo del sello Beirut Records. Es recién a esta altura del álbum donde Vandal desarrolla su afición por otros géneros, como el hip hop. También lo hace en Do it anyway y en Ghosts, aunque ya sea algo tarde (Alejandro Tapia).
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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