Por Felipe Retamal
Cómo el asesinato de Tupac Shakur parece encontrar la verdad (y de qué modo involucra a Sean “Diddy” Combs)
Duane “Keffe D” Davis fue declarado culpable de asesinato en primer grado por el crimen ocurrido en 1996. Una entrevista secreta con la policía, sus propias declaraciones, las acusaciones a "Diddy" y la guerra entre Death Row y Bad Boy fueron claves en un caso que durante décadas parecía que quedaba en la impunidad. La sentencia se dará a conocer en octubre.

Pareció que nunca se esclarecería, pero a casi 30 años del tiroteo que costó la vida a Tupac Shakur, la estrella del gangsta rap, la justicia ha señalado a un culpable. Se trata de Duane “Keffe D” Davis, un antiguo pandillero al que se le acusa de haber orquestado el crimen.
El lunes 30 de agosto, Duane Keith Davis, hoy de 63 años, fue declarado culpable de asesinato en primer grado por la muerte de Tupac Shakur en 1996. El jurado popular establecido en Las Vegas determinó que el acusado fue responsable de obtener el arma disparada por su sobrino Orlando Anderson la noche del 7 de septiembre de 1996.
“Duane Keith Davis se mostró serio e impasible al ser declarado culpable de asesinato en primer grado”, informó el New York Times, presente en la sala. “Los familiares y amigos de Tupac Shakur, sentados en la sala del tribunal, se abrazan. Algunos se pasan una caja de pañuelos y se toman de las manos mientras las partes deliberan en el estrado”.

Los familiares del músico se mostraron conformes con la resolución. “Hemos esperado 30 años para poder hacer el duelo como es debido”, dijo Zayd Akinyela, primo de Shakur, a los periodistas a las afueras de la sala del tribunal.
Según los reporteros presentes, tras leerse el veredicto Davis se dirigió al juez, solicitando que le devolvieran sus aparatos electrónicos y añadiendo: “Quisiera apelar esta decisión”. El juez dictaminó que el acusado permanecerá detenido sin derecho a fianza.
Sin embargo, los medios en EE.UU. han señalado que el escenario judicial para Davis es complejo. Se enfrenta a una posible condena a cadena perpetua, de cara a la sentencia que será dada a conocer al público el próximo 13 de octubre.
Según alegó la fiscalía, Davis fue el “comandante en el terreno del intento de matar a Tupac” la noche del 7 de septiembre de 1996. Todo se suscitó a causa de una paliza que ocurrió horas antes dentro del casino MGM Grand, con ocasión de un combate entre Mike Tyson y Bruce Seldon.

Horas antes, Tupac Shakur, además del cofundador de la discográfica Death Row Records, Marion “Suge” Knight, y otros sujetos atacaron al sobrino de Davis, Orlando Anderson -quien a su vez falleció en un tiroteo en 1998-. Estos le habrían golpeado como represalia por una disputa previa entre pandillas que involucraba a Mob Piru Bloods, que trabajaban con Death Row, y a sus rivales, los South Side Compton Crips de Davis y Anderson, aliados de Bad Boy Records, la competidora de Death Row. En otras palabras, la disputa comercial de los colosos del rap, también tenía una extensión en la violencia callejera.
Tupac fue tiroteado esa noche desde un Cadillac que se detuvo junto al BMW en el que viajaba y recibió cuatro disparos; dos balas impactaron en el pecho, una en un brazo y otra en un muslo. Fue trasladado al Centro Médico Universitario de Las Vegas donde falleció días después. Tenía 25 y se encontraba en un punto alto de su carrera, como una de las mayores estrellas del rap de su tiempo.
A pesar de que el crimen ocupó portadas y generó una natural conmoción, la investigación se estancó durante años debido a la falta de pruebas y la falta de cooperación de los testigos. El caso se reabrió en 2018, después de que Davis comenzara a hablar públicamente sobre su participación en el asesinato.
La pieza central de la acusación fue la entrevista grabada “secreta” que Davis concedió a la policía en 2008, como parte de un acuerdo de colaboración en una causa de narcotráfico en la que se vio involucrado. En ella describió su participación en el tiroteo con mucho detalle. Según la fiscalía, el relato bien puede considerarse como una confesión y afirmaron que el hecho de que Davis intentara obtener ventaja en un caso de narcotráfico no relacionado no le restaba importancia.

La Fiscalía argumentó que el relato del acusado se mantuvo muy consistente con los años. Por ello agregaron como pruebas otras entrevistas de Davis e incluso el pormenorizado relato del suceso en su libro de memorias, Compton Street Legend. “Keffe D” relata en el texto que la noche del crimen iba en el asiento delantero del Cadillac y que entregó una pistola, una Glock calibre .40, a quienes iban en el asiento trasero. Sin embargo, no detalla quién disparó contra Shakur.
En esas entrevistas, y durante todo el juicio, Davis insistió en señalar a otro responsable por el crimen; Sean “Diddy” Combs, actualmente en prisión por causas relacionadas a conductas de abuso. “[Combs] dijo que nos daría cualquier cosa por la cabeza de esos tipos”, señaló en 2008. Es más, aseguró que el empresario y también rapero les habría ofrecido un millón de dólares por la cabeza de Tupac. Sin embargo la Fiscalía no profundizó en esa arista.
Por su lado, la defensa del expandillero sostuvo que gran parte de la acusación se basaba en presunciones más que en pruebas contundentes y que su cliente mintió. Además, objetaron la admisión por parte del juez de la entrevista grabada subrepticiamente con la policía en 2008.
Como sea, el veredicto contra “Keffe D” parece acercar la verdad respecto a uno de los crímenes más complejos que han cruzado el mundo de la música y que hizo de Tupac Shakur una suerte de santo secular del rap.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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