Por Paula Pareja
Biblioteca municipal de Pedro Aguirre Cerda es rebautizada en honor a Eliana Vásquez, fundadora y directora de Icarito
La impulsora de la iniciativa, Erika Silva, destacó el rol de Eliana Vásquez en la educación chilena, asegurando que su pasión por la enseñanza sobrepasaba "incluso el dolor personal" al estar "al servicio de otros".

En la Villa Magisterio, en la comuna de Pedro Aguirre Cerda, al sur de Santiago, vivió por muchos años la escritora y profesora Eliana Vásquez Quintana, quien fue fundadora y directora de la revista Icarito de La Tercera.
La destacada trayectoria de la docente y el impacto en la educación que generó con Icarito - que se publicó periódicamente junto a La Tercera entre 1968 y 2009 y que actualmente es un sitio web- derivaron en que este miércoles recibiera un homenaje en su querida comuna.
En la Casa de la Cultura comunal, el alcalde de Pedro Aguirre Cerda, Luis Astudillo, encabezó el descubrimiento de placa de la biblioteca municipal, que hoy lleva el nombre de Eliana Vásquez.
“La biblioteca va a llevar el nombre de esta mujer ilustre y súper significativa para la educación chilena”, destaca la impulsora de la iniciativa, Erika Silva, docente de la Universidad de Valparaíso y directora de la Fundación Memorarte.
Pero el camino hacia este reconocimiento no fue fácil. Silva comenta a La Tercera que las gestiones para homenajear a Eliana Vásquez comenzaron hace años, y si bien en 2025 se llegó a un acuerdo con una administración de izquierda, éste se desvaneció. “Me dijeron vamos a hacer una votación para que la gente decida”, señala.
Silva reconoce que en Pedro Agruirre Cerda hay mujeres destacadas cuyos nombres podrían haber participado de esa eventual votación, como Claudina Núñez, histórica dirigente de la Población La Victoria y posteriormente alcaldesa de la comuna, o Viviana Díaz, galardonada con el primer Premio Nacional de los Derechos Humanos entregado en Chile. Sin embargo, la académica siempre consideró que el impacto nacional que provocó Vásquez no necesitaba “competir” para un homenaje.

“Era ridículo que hubiera una votación”, reconoce, no obstante, accedió a que se hiciera, aunque eso nunca ocurrió. “Por supuesto, nunca hicieron la votación, no hicieron nada”, lamenta.
Pese a los obstáculos, Silva no se rindió en su misión y tras las últimas elecciones municipales acudió a la concejala María Ignacia Arjona (RN). “Un día me planto delante de ella, sin conocerla, sin saber nada de ella, le cuento la historia de Eliana y me dice que sí. Ella hizo que la idea se concretara, que ni siquiera hubiera votación”.
Para la académica la intervención de la concejala fue muy significativa y simbólica. “A la hora de mover los hilos, lo hizo una concejala de derecha sabiendo que yo soy de izquierda”, sostiene.
“En tiempos de tanta rivalidad política, los puntos de encuentro entre personas de derecha y de izquierda son vitales”, reflexiona tras la ocurrido.

Promotora de la lectura y una pesada “carga” en dictadura
Oriunda de Penco, en la Región del Biobío, Eliana Vásquez se instaló en Santiago tras haber cursado sus estudios de Pedagogía en la Universidad de Concepción.
La profesora tuvo tres hijos: Gustavo, Gastón y Eliana. Silva afirma que Eliana Vásquez “no era una persona militante de izquierda, no tenía una militancia activa”, pero sus hijos sí, de hecho ellos enfrentaron graves consecuencias en la dictadura.
“Uno de sus hijos se va al exilio y a su hija, que tenía 14 años, la tomaron presa”. La académica afirma que le pareció “muy golpeante” descubrir que, mientras la hija de Vásquez estaba presa en Londres 38, el 11 de septiembre de 1974, a un año del Golpe de Estado, la directora de la revista “estuvo obligada a poner un saludo a la Junta Militar, junto a una foto de Pinochet”.

“Con toda esa carga, ella tuvo que seguir en esta misión de seguir educando, a pesar de todo, seguir adelante entendiendo que lo que hacía era muy importante, no solo para los estudiantes, también para los profesores, porque los profesores tenían muy pocos libros”.
Precisamente el suplemento educativo Icarito, fue uno de los métodos de ayuda escolar más importantes en los sectores populares entre los años 70 y los 90, previo a la llegada del internet. Para Silva, el rol de Vásquez fue fundamental para que el material se mantuviera activo en tiempos de inestabilidad.
“Existe esa templanza en el acto de educar, en el legado, que sobrepasa incluso el dolor personal para entender que uno está al servicio de otros. Eso es escaso en tiempos de individualismo”, destaca.
Silva resalta además la pasión que tenía Eliana Vásquez por la docencia. “Ella era muy promotora de la lectura, y por eso es importante que la biblioteca lleve su nombre. Yo soy buena lectora y soy buena escritora gracias a Eliana”, afirma.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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