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Las explosivas revelaciones de las memorias del hermano de Lady Di que sacuden a la Corona británica

El libro "El canto del cisne. Diana, mi hermana", del conde Charles Spencer, incluye acusaciones sobre la reacción de Carlos III tras la muerte de la princesa en 1997, además de nuevos detalles sobre su matrimonio y su salud mental. El Palacio de Buckingham cuestionó la veracidad del relato sin desmentirlo punto por punto.

Charles Spencer y sus memorias "El canto del cisne. Diana, mi hermana". Foto: Archivo

El conde Charles Spencer, hermano de Diana, princesa de Gales, publicó una serie de acusaciones contra el rey Carlos III de Reino Unido en su nuevo libro de memorias, titulado El canto del cisne. Diana, mi hermana, programado para salir a la venta este martes.

El libro, que el Daily Mail comenzó a publicar por entregas a mediados de septiembre mediante un acceso exclusivo, reconstruye los últimos años de vida de Lady Di y el comportamiento del entonces príncipe de Gales tras su muerte, ocurrida en un accidente automovilístico en París el 31 de agosto de 1997.

El conde Charles Spencer en una entrevista a la BBC. Foto: Archivo

Entre las revelaciones más comentadas figura el relato de una llamada telefónica que Spencer sostuvo con Carlos pocas horas después del accidente. Según escribió el conde, el hoy rey sonaba “eufórico, como alguien a quien le ha tocado la lotería”, según consignó The Standard.

El libro también recoge una disputa telefónica posterior entre ambos, ocurrida mientras se organizaba el funeral de Diana, en la que Spencer aseguró que Carlos afirmó “pronto nos olvidaremos de ella” tras un arrebato de ira. La frase llevó al Palacio de Buckingham a emitir un comunicado público, algo inusual en la institución, en el que se sugirió que el dolor de Spencer por la muerte de su hermana podría alterar sus recuerdos.

Las memorias abordan además el matrimonio de Diana y Carlos desde el compromiso hasta la separación, el trastorno alimentario que la princesa enfrentó durante años y episodios en los que, según su hermano, contempló quitarse la vida. El Palacio de Buckingham cuestionó la exactitud del relato sin desmentirlo punto por punto, mientras excolaboradores de la Casa Real calificaron algunas de las afirmaciones de inverosímiles.

La reacción de Carlos y la pregunta de Isabel II

Spencer relató en el libro cómo vivió la noche del accidente desde su casa en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, luego de recibir una llamada de su otra hermana, Jane, que le informó del choque en el túnel del puente del Alma, en París.

Horas más tarde, cuando ya se había confirmado la muerte de Diana, recibió el llamado del entonces príncipe Carlos.

El entonces príncipe Carlos saluda mientras sale de la Abadía de Westminster. Foto: Archivo Martin Meissner

Sonaba eufórico, como alguien a quien le ha tocado la lotería. Recuerdo haber pensado eso en aquel momento. Me comunicó que había informado a Guillermo y a Harry de la muerte de su madre a primera hora de la mañana, en sus habitaciones de Balmoral. Todo sonaba extrañamente frío y pragmático, dada la magnitud de la tragedia”, escribe el hermano de la difunta princesa.

Luego, continúa: “Al recordarlo ahora, sospecho que la primera reacción del príncipe debió de ser pensar más en cómo este suceso podría liberarlo para casarse con la mujer a la que amaba, en lugar de valorar la pérdida de aquella a quien no amaba”.

El libro, además, revela la reacción de la reina Isabel II al conocer la noticia del accidente. “Cuando la Reina se enteró de las primeras noticias sobre el accidente de tráfico de Diana, preguntó con irritación, ‘¿Qué estará tramando ahora?’”, describe Spencer según los adelantos de las memorias.

“Esto ocurrió antes de que quedara clara la gravedad del asunto”, añadió después.

Las memorias del conde llegan casi cuatro años después de que el príncipe Harry publicara Spare, en el que relató que Carlos le dijo “lo intentaron, hijo mío, me temo que no sobrevivió” al comunicarle la muerte de su madre, y que “mi padre no me abrazó” en ese momento.

La disputa por el funeral

También, según el relato de Spencer, el actual Rey Carlos III se habría puesto furioso cuando la Casa Real propuso que los príncipes Guillermo y Harry -entonces de 15 y 12 años- caminaran detrás del féretro de su madre durante el cortejo fúnebre.

El conde Spencer se opuso a la reacción del príncipe de Gales y así se lo hizo saber a uno de los asesores de la reina Isabel II.

Guillermo, Harry y Carlos en el funeral de Diana. Foto: Archivo

Luego, la discusión escaló a una llamada telefónica con el entonces príncipe Carlos. “‘El Rey montó en cólera’ sería la expresión adecuada, empezó a arremeter contra toda mi familia, cuestionando su sentido del deber y diciendo que no estaban a la altura”.

“Estuvo despotricando durante un buen rato -no sé cuánto tiempo exactamente, pero fue un período considerable- y yo simplemente escuchaba”, relató el conde.

Después, Carlos hizo una pausa que Spencer interpretó como un intento de recomponerse. “Pero entonces descargó por teléfono lo que siempre he interpretado como un desprecio reprimido hacia Diana, así como su horror ante el hecho de que el mundo estuviera tan conmocionado por la muerte de ella”.

“Ten por seguro que pronto nos olvidaremos de ella”, escribió el conde. Añadió que, tras escuchar aquello, colgó el teléfono.

El Palacio de Buckingham respondió con un comunicado calificado por los medios locales como inusualmente directo. “Si bien por principio no hacemos comentarios sobre libros, Su Majestad es consciente de que el dolor de la pérdida de un hermano puede nublar la razón, afectar el juicio y alterar los recuerdos de formas que otros no perciben, incluso muchos años después de tal pérdida”, declaró un portavoz de la institución.

Spencer calificó esa respuesta de manipulación psicológica en su contra, en lo que el Manchester Evening Post describió como una nueva acusación contra el Rey. “No todos los días te levantas y descubres que el Rey ha intentado manipular tu percepción de la realidad. Fue algo sorprendentemente provocador y un golpe bajo, porque en el fondo intentaba insinuar que yo había mentido, sin que el Rey pudiera negar lo que yo había dicho”, declaró a la BBC.

En el mismo extracto, Spencer expresó su preocupación por el estado de Harry durante el funeral. Según escribió, el entonces niño de 12 años enfrentó una “evidente falta de atención” y “necesitaba los abrazos de Diana... y se los negarían para siempre”.

Un matrimonio “realmente difícil”

Las memorias también reconstruyen el origen de las dudas de Diana sobre su matrimonio. Según Spencer, la noche previa a la boda, en julio de 1981, la princesa confesó a una amiga íntima que Carlos le había dicho que estaba muy feliz de casarse con ella, pero que en realidad no estaba enamorado de ella. El conde escribió que, apenas dos meses después del compromiso, Lady Di intentó romperlo, pero su padre se negó a permitirlo por considerar imposible retractarse de un compromiso de esa envergadura.

La situación en el matrimonio se volvió “realmente muy difícil” desde el principio, escribió el conde, y añadió que está “seguro de que ambos cónyuges llegaron a desesperarse el uno del otro en ciertos momentos”.

Los entonces príncipes, Carlos y Diana, al salir del hospital tras el nacimiento de Guillermo en 1982. Foto: Archivo Anwar Hussein

El libro detalla además un episodio ocurrido después del anuncio del compromiso, cuando Carlos le apretó la cintura a Diana y le dijo “vaya, un poco gordita por aquí, ¿verdad?”. Spencer relató que su hermana -que por entonces llevaba cinco meses luchando contra la bulimia- encontró el comentario devastador.

“Más tarde me confesó que su cintura se redujo de 29 a 23 pulgadas y media entre su compromiso y su boda”, escribió el conde.

Dudas sobre la salud mental de Diana

En sus memorias, Spencer también especuló con la posibilidad de que su hermana padeciera un trastorno por déficit de atención e hiperactividad, así como disforia sensible al rechazo, una interpretación personal del conde que el libro no presenta como diagnóstico médico.

Sostuvo que, en sus últimos años, Diana “condujo más de una vez hasta Beachy Head”, el acantilado de tiza más alto de Inglaterra, mientras pensaba en acabar con todo”, y que el amor por sus hijos “le impidió dar el paso definitivo”.

La princesa Diana de Gales. Foto: Archivo RM

Diana ya había hablado públicamente sobre la depresión, las autolesiones y la bulimia que enfrentó durante sus años en la familia real.

El relato de Spencer añade episodios que, según él, permanecieron en el ámbito privado hasta ahora. Entre ellos, una conversación en la que su hermana le anunció, en el restaurante San Lorenzo de Londres, su decisión de divorciarse.

Las afirmaciones del conde generaron dudas entre figuras cercanas a la Casa Real. Grant Harrold, quien fue mayordomo de Carlos cuando este era príncipe de Gales, dijo a Sky News que los comentarios atribuidos al Rey “simplemente no cuadran” y que, a su juicio, tienen “más que ver con vender libros”.

El jefe de prensa de la reina Isabel II durante la muerte de Diana, Dickie Arbiter, declaró al programa Newsnight de la BBC que Carlos estaba “destrozado en aquel entonces” y que la frase atribuida a él “no encaja con su carácter”. “Es imposible que haya dicho algo así, Charles Spencer está diciendo tonterías”, agregó. La comentarista real Jennie Bond calificó de “extraordinario” el relato del conde y dijo al espacio Breakfast del mismo canal que “por lo general hay dos versiones en cualquier conversación o historia”.

Spencer insistió en la exactitud de su versión. “Puedo decirles aquí y ahora que esas fueron exactamente las palabras que pronunció”, insistió ante la cadena pública, y agregó que solo había hablado por teléfono con Carlos en dos ocasiones a lo largo de su vida, lo que a su juicio explica la nitidez con que recuerda la conversación. “Digo la verdad”, afirmó el conde.

Una semana antes de su publicación oficial, cuatro ejemplares de las memorias fueron robados de un camión que los transportaba a un almacén en los Países Bajos, hecho que la policía holandesa investiga y que una fuente del sector editorial calificó ante el Daily Mail de “altamente sospechoso”.

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