Por Cristina Cifuentes
Oleshky, la ciudad ucraniana ocupada por Rusia que estaría al borde de una catástrofe humanitaria
Los constantes ataques con drones rusos y los bombarderos de artillería han imposibilitado la entrega de alimentos y medicinas esenciales, así como la evacuación de civiles por carretera. Ucrania presentará la situación en Oleshky ante la Asamblea General de la ONU, según declaró el canciller Andrii Sybiha el domingo.

Ucrania acusó a Rusia de “crear deliberadamente una catástrofe humanitaria” en la ciudad ocupada de Oleshky, en la región de Kherson, donde los constantes ataques con drones rusos y los bombardeos de artillería han imposibilitado la entrega de alimentos y medicinas esenciales, así como la evacuación de civiles por carretera.
La ciudad ubicada en el este de Ucrania, que antes de la guerra tenía una población de alrededor de 24.000 habitantes, fue ocupada por Rusia durante los primeros días de la invasión de 2022. Actualmente, quedan unas 2.000 personas, entre ellas unos 50 niños, declaró Tetiana Hasanenko, jefa exiliada de la Administración Militar de la ciudad ucraniana de Oleshky, al diario Kyiv Independent.
Situada en la margen izquierda del río Dniéper, la zona se encuentra en la línea del frente entre el territorio controlado por Ucrania y el ocupado por Rusia, lo que la deja expuesta al riesgo de ataques desde cualquiera de los dos bandos.
También se utiliza con frecuencia como base para los ataques rusos contra la propia ciudad de Kherson, que permanece bajo control ucraniano en la otra orilla del río.
La abundancia de minas antipersonales en tierra y drones en el cielo hacen que cualquier intento de escape sea arriesgado, pero, según los informes, algunos están emprendiendo ese viaje.
Varios funcionarios ucranianos han declarado en los últimos días que se han mantenido conversaciones con Rusia sobre un posible plan de evacuación, así como con el Comité Internacional de la Cruz Roja, pero Moscú se niega a seguir adelante, indicó el portal de la televisión polaca TVP.
“Estas personas necesitan ser salvadas”, dijo al Kyiv Independent, Dmytro Lubinets, defensor del pueblo de Ucrania para los derechos humanos, y agregó que los residentes están desesperados por escapar “de este infierno”.

“La gente está desesperada y simplemente camina por carreteras minadas (para escapar)”, declaró al Kyiv Independent un residente de Oleshky, cuya identidad se mantiene en secreto por razones de seguridad.
Esta primavera (boreal), en medio de una situación humanitaria cada vez más precaria, los voluntarios aún podían evacuar a civiles de la ciudad a pesar de los riesgos, según informó el periódico ucraniano. Ahora, varios meses después, los voluntarios afirman que incluso esos esfuerzos de evacuación ya no son posibles, pues Rusia se niega a cooperar y deja a los civiles ucranianos atrapados en la ciudad ocupada, enfrentándose a la hambruna.
De esta forma, según afirmó el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, en una publicación en X, Rusia está “convirtiendo el acceso humanitario en un instrumento de presión”.
“La situación en Oleshky es particularmente grave”, escribió. “No hay electricidad ni gas. Los alimentos, las medicinas y otros productos básicos han estado bloqueados durante el último mes”.
“Informes escalofriantes indican que la gente está buscando restos de comida y recogiendo hierba para sobrevivir” añadió.
En medio de este contexto, Ucrania presentará la situación en Oleshky y otras comunidades ocupadas del óblast de Kherson ante la Asamblea General de la ONU, según declaró Sybiha en Facebook el domingo.
“Estamos planteando sistemáticamente la situación humanitaria en la región ocupada de Kherson en foros internacionales, incluidos el Consejo de Seguridad de la ONU y el Consejo Permanente de la OSCE”, dijo el canciller ucraniano.
“El 20 de agosto, en Kiev, lo comenté en detalle con Tom Fletcher, Secretario General Adjunto de Asuntos Humanitarios y Coordinador del Socorro de Emergencia de las Naciones Unidas. Le agradezco su visita personal a la región de Kherson a finales de agosto y sus continuos esfuerzos para desbloquear el acceso humanitario. La siguiente etapa es Nueva York y el segmento de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas”, indicó.
El Consejo Ucraniano de Iglesias y Organizaciones Religiosas también ha hecho un llamado al Papa León XIV y a los líderes de otros organismos religiosos mundiales para que “alcen la voz y utilicen todos los medios disponibles para salvar a los habitantes de Oleshky, en la región de Kherson, de morir de hambre”.

En un informe publicado la semana pasada, Dmytro Lubinets, jefe de derechos humanos de Ucrania, afirmó que la situación en Oleshky se ha convertido en un “infierno”.
Según Lubinets, Ucrania había preparado una misión de evacuación humanitaria para Oleshky y aprobado una lista de civiles que debían abandonar la ciudad. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) también había manifestado su disposición a participar, mientras que las fuerzas ucranianas se habían estado preparando para garantizar un alto el fuego durante la misión, añadió.
Sin embargo, Moscú no ha confirmado su disposición a proceder, declaró Lubinets. Ucrania sigue presionando a Rusia para que permita la evacuación y se mantiene en contacto con el CICR y otras organizaciones internacionales, añadió.
Hasanenko declaró al Kyiv Independent que “Rusia guarda silencio” sobre la situación.
Al principio, las autoridades rusas fingieron no percatarse del desastre e intentaron presentar a Oleshky como una ciudad en funcionamiento, organizando visitas y tomando fotografías allí esta primavera, dijo la jefa exiliada de la Administración Militar de la ciudad ucraniana de Oleshky.
Pero, dado que la situación humanitaria se ha vuelto imposible de ocultar, esas visitas han cesado, añadió.
Un residente de Oleshky declaró al Kyiv Independent que la situación alimentaria se ha ido deteriorando durante meses. “Para Año Nuevo, ya escaseaban los huevos y apenas pudimos comprar manzanas. Después, no volvimos a ver nada de eso hasta la primavera. Cuando por fin las vimos, estaban a precios desorbitados”, dijo el residente.
“De repente, dejaron de llegar los repartos de pan”, añadió. “Estoy tomando té con miel. Y eso es todo.”
Según Hasanenko, el último reparto de comida a domicilio que se realizó con éxito en la ciudad fue el 26 de mayo.
“En la ciudad no hay absolutamente nada de carne, harina, aceite, mantequilla, pan precocinado ni otros productos básicos”, afirmó. Algunos residentes locales han publicado en internet fotografías de pan conservado en frascos.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
1.
3.
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE
















