Política

“Caótico”, “agresiones” y llamados de Piñera: Monckeberg y Harboe recuerdan su paso por la Convención a cuatro años del triunfo del Rechazo

En el programa de streaming de La Tercera, Desde la Redacción, entrevistados por Rodrigo Álvarez, los exconvencionales Cristián Monckeberg y Felipe Harboe abordaron su paso por el órgano constitucional y las lecciones que dejó el proceso. La exconvencional y hoy diputada Tatiana Urrutia (FA) también fue invitada pero finalmente no pudo participar.

03-09-2026. Cristián Monckeberg y Felipe Harboe. Foto: Pedro Rodríguez. PEDRO RODRIGUEZ

“Creo que aquí nos están escuchando más que en la convención”, relató con humor el exministro Cristián Monckeberg (RN) al inicio de una entrevista junto al exsenador Felipe Harboe en el programa de streaming de La Tercera, Desde la Redacción, con motivo de la conmemoración del plebiscito del 4 de septiembre de 2022 en el que un 62% de los votantes rechazó la propuesta de nueva Carta Magna formulada por la Convención Constitucional.

El comentario reflejó el tenor de la conversación, en que ambos repasaron hitos, anécdotas y también las lecciones y aprendizajes que dejó el proceso.

Instalación de la Convención

El acto inaugural fue el 4 de julio de 2021. Inició con casi tres horas de atraso en un contexto de manifestaciones y desorden. Tanto así, que el himno nacional interpretado por un grupo de jóvenes fue interrumpido por pifias de algunos propios convencionales.

“Ese primer día no solamente fue intenso. Recuerdo lo que se dijo y lo encuentro increíble. Recuerdo a Fernando Atria justificar el desorden, que interrumpir el himno nacional era una buena noticia, que impedir que partiera la convención era una buena noticia. Todo venía muy cargado a que esto fuera lo más revuelto y refundacional posible. Puedo dar fe de que la gente del sector al cual pertenezco llegó con la intención de que esto funcionara”, rememora Monckeberg.

Harboe fue el único entonces convencional que no pudo estar presente en la ceremonia. Evocando esa jornada relata: “El primer día estaba telemático porque estaba encerrado en un hotel producto del tema de la pandemia, pero vi con mucha preocupación lo que estaba ocurriendo. Ahí se empezó a observar que esto no venía bien, más bien en la lógica ‘Stingo’ de ‘nosotros vamos a poner la música y ustedes van a tener que asumir lo que corresponda’.

Llamados del expresidente Piñera

“Hoy día lo puedo contar, pero yo dejo la Secretaría General de la Presidencia y le cuento al presidente (Piñera): ‘Me voy a la convención’. Entonces me miró con una cara y dice ‘yo creo que eso no va a resultar’.

Harboe toma el guante y cuenta: “A mí me llamó”. Luego de anunciar que dejaría la Cámara Alta para competir por un escaño como convencional recibió la llamada. “Me dice, ‘oiga, ¿qué es esto de que se va del Senado, pero cómo se le ocurre? Si usted es importante en el Senado, además le quedan dos años y puede seguir siendo senador (...)’. Le digo, sí Presidente, pero si la violencia en la calle nos obligó a hacer un proceso constitucional y yo fui parte de ese acuerdo creo que uno tiene una responsabilidad política de ir a asumir esa obligación".

“A mí me planteó algo muy parecido”, complementa Monckeberg. “Me dijo ‘pero cómo, si usted está haciendo aquí una pega en la Segpres, es necesario. Además, difícil que esto resulte’. Pero así y todo era importante ir”.

Convivencia, “inciensos” y “desnudos”

En un intercambio con sabor a desahogo, Monckeberg y Harboe fueron intercalando recuerdos de su paso por el órgano constitucional. “Desde el día uno fue caótico”, “se avanzaba al gusto de ellos”, lanza Monckeberg, agregando: “Había unos que eran mal mirados y otros muy mal mirados. Los muy mal mirados eran el mundo de la centroizquierda, que venían con un sentido político a tratar de aportar”.

Harboe reflexiona: “Después de tantos años en la actividad pública no quiero decir que uno ya no le entren balas pero en realidad yo tenía la fijación de que uno tiene que debatir con pasión las ideas pero nunca respecto a las personas. Entonces recibía agresiones activas y otras pasivas y no había respuesta. Me acotaba a lo que tenía que hacer y daba argumentos. Lo que ocurre es que la argumentación muchas veces deja en evidencia que la ignorancia es insolente y yo creo que había mucha ignorancia, mucha irresponsabilidad”.

“Locura máxima”, arroja en un punto Monckeberg, a lo que Harboe se suma: “Llegabas ahí un día y estaban todos desnudos bailando”.

Monckeberg complementa: “Había desnudos. Yo estaba un día tomando un café y de repente aparece una niña, que no era convencional, se desviste, se saca la ropa, hace una arenga, se viste y se va... mucho incienso”.

Lecciones y aprendizajes

“Creo que si uno saca lecciones también hay errores que se cometieron. Cuando se fijaron las reglas, por ejemplo, a mí me tocó impulsar que los independientes se juntaran y pudiesen reunir firmas como si fueran un partido (...). Me acuerdo haber conversado con una convencional de la Lista del Pueblo que me dijo, ‘lo que nos pasó a nosotros es nos vinimos a conocer acá, juntamos las listas por WhatsApp’. Por eso la Lista del Pueblo duró lo que duró. Esa propuesta de que los independientes fueran un partido de la noche a la mañana sin saber quién era quién terminó en lo que terminó”, recuerda Monckeberg.

Para Harboe, “otro aprendizaje que hay que tener claro es que cuando uno intenta hacer una actualización de un proceso tan importante como el constituyente tiene que establecer reglas de participación que garanticen cierta calidad o conocimiento de los temas. Al final esto era una pegatina, un mamarracho del punto de vista jurídico (...). Cuando un 62% del pueblo de Chile le tapa la boca a esta gente que se llenaba la boca diciendo que representaba a los ciudadanos, cuando en las 16 regiones pierde la opción Apruebo es porque efectivamente estaban mirando un país que no existe”.

En medio de la discusión por la reapertura del debate constitucional a raíz de las reformas de seguridad del gobierno el también exsubsecretario del Interior agrega: “El país tiene que entender que podemos tener modificaciones constitucionales hacia el futuro pero no podemos aceptar cualquier modificación. Tenemos que sacar lecciones, que lo que fue el maximalismo del proceso 1, del proceso 2, en ambos el pueblo de Chile fue sabio y dijo no queremos eso. Eso no significa que nos quedamos con lo mismo. Chile tiene que hacer transformaciones, pero hacerlas responsablemente”.

Coincidiendo en la reflexión, Monckeberg apunta: “Me acoplo en eso. La experiencia te va indicando que lo refundacional no termina bien. ¿Significa quedarse haciendo más de lo mismo? No".

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