Por Roberto Gálvez
Efecto temporales: asistencia escolar de julio fue la más baja de los últimos tres años
El porcentaje a nivel nacional cayó por debajo del 85%, lo que implica la categoría de inasistencia grave de acuerdo con los criterios oficiales. Si bien es un solo mes y atribuido a los temporales, el llamado experto es a no bajar la guardia, porque el cambio climático seguirá haciendo lo suyo.
El agua hizo lo suyo en los colegios chilenos. Los temporales de julio marcaron fuertemente la asistencia escolar, que vio su cifra más baja al comparar el mismo mes de los últimos tres años.
Acorde con cifras solicitadas por La Tercera y aportadas por el Centro de Estudios del Mineduc, julio tuvo una asistencia promedio de 84,3%, cayendo 3,4 puntos porcentuales respecto del año pasado, cuando fue de 87,7%. También fue más baja que en 2024, cuando la asistencia del mes central del invierno llegó a 86,8%.
Antes, en 2023, el primer año escolar con una sensación de mayor normalización tras la pandemia (en 2022 aún existían protocolos sanitarios), fue de 82,5%.
El problema y las alertas de este guarismo es que, si bien es un solo mes, un 85% o menos de asistencia sitúa al estudiante en la categoría de inasistencia grave, de acuerdo con los criterios de la propia cartera. El porcentaje, de hecho, es el mínimo exigido para la promoción automática de curso en los niveles de básica y media.
La caída es atribuida por el ministerio principalmente al sistema frontal de ese mes, que afectó a diversas regiones casi en simultáneo y por varios días. Las lluvias iban y venían en uno de los eventos meteorológicos más intensos de las últimas décadas. De hecho, la cifra es la más baja si se considera el promedio mensual de asistencia de cada mes de 2026.
Y aunque el año se desarrollaba sin señales alarmantes, para los expertos la baja de julio es un llamado a no bajar la guardia.
Analía Jaimovich, directora de Investigación y Asistencia Técnica en SUMMA, laboratorio de investigación e innovación en educación para América Latina y el Caribe, señala que se podría pensar que no ir de vez en cuando a clases no es gran cosa, pero la evidencia dice lo contrario. “Los estudios internacionales señalan que faltar a clases afecta el desarrollo de habilidades cognitivas y socioemocionales, y genera un efecto acumulativo que redunda en mayor riesgo de repitencia y de desvinculación escolar”, dice.
En tal sentido, establece que el problema de la inasistencia es particularmente serio en Chile. “Y la inasistencia grave está asociada a un mayor riesgo de trayectorias educativas interrumpidas, lo cual es crítico para el alrededor de 30% o 40% de estudiantes en Chile que ingresan al sistema educativo, pero no consigue graduarse de cuarto medio dentro del período teórico esperado”.
Los datos expuestos en esta nota provienen del Sistema de Información General de Estudiantes (SIGE) y, acorde con el Centro de Estudios, reflejan que la caída de julio de 2025 a julio de 2026 se concentra mayormente en las regiones de Coquimbo, Valparaíso y Aysén.
Por dependencia -tipo de colegio- el retroceso también fue generalizado: los recintos municipales cayeron 4,1%, los de administración delegada 4%, los de SLEP 4,2%, y los particulares subvencionados 2,9%.
Al observar por regiones, en 12 de las 16 hubo un retroceso de la asistencia. Solo Antofagasta, Tarapacá, Arica-Parinacota y Atacama mejoraron. Estas, en todo caso, recibieron mayores lluvias durante agosto, lo que podría mermar esa realidad.
Por el contrario, Coquimbo (-8,2%), Valparaíso (-6,5%) y Aysén (-5,7%) fueron las que sufrieron mayores retrocesos de asistencia. Coquimbo y Aysén, de hecho, son las regiones con menor asistencia en julio, con 80,3% y 73,2%, respectivamente.
Para Jaimovich, una parte importante de la solución al problema de la inasistencia grave pasa por los datos: “Es crucial intervenir a tiempo, antes de que el problema se vuelva crónico. Chile ha avanzado mucho en este sentido con el desarrollo de sistemas de seguimiento de trayectorias educativas, como Chile Presente, que ofrece alertas cuando el patrón de asistencia de un estudiante cambia bruscamente, facilitando la intervención oportuna e individualizada por parte de los profesionales de la educación”.
Al mismo tiempo, la especialista dice que nada de esto funciona si los establecimientos educativos no están bien preparados para recibir a los estudiantes. “La situación de los últimos días es un buen ejemplo: ha habido un aumento de la inasistencia durante julio, que puede estar parcialmente asociado a los fenómenos climáticos que nos ha tocado vivir. Es crucial en este sentido que los sistemas educativos tomen en serio la necesidad de mejorar su resiliencia frente a los desafíos que les plantea el cambio climático, porque este tipo de fenómenos solo va a ir en aumento”.
En efecto: desde el Mineduc reseñan que si bien las cifras de asistencia de julio estuvieron marcadas por las condiciones climáticas, al mismo tiempo mantienen un trabajo permanente para promover y mejorar la asistencia escolar. “En este marco, se está orientando a los equipos ministeriales y al sistema educativo en el uso de la plataforma Chile Presente, que entrega información sobre asistencia y permite a los equipos de liderazgo de los establecimientos identificar situaciones específicas y tomar medidas concretas para mejorarla”, detallan.
“Esto es especialmente relevante porque entendemos que la asistencia diaria es una condición fundamental para que los estudiantes puedan alcanzar los aprendizajes en la edad esperada y para construir una cultura educativa positiva”, suman.
La Tercera también pidió al Mineduc un balance de todas las suspensiones de clases durante julio y el número de colegios involucrados, información que no fue proporcionada.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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