Por Cristian Barrera
El primer quiebre de Cruzados: la historia detrás del fin del ciclo de José María Buljubasich en la UC
El grupo más crítico de la gestión del Tati se juntó el jueves con la idea de acelerar un cambio. El exarquero, cansado de los roces y las dudas sobre su gestión, buscó una salida amistosa con el presidente Matías Claro. No hubo reunión de directorio ni tampoco votación.

Fue una de las semanas más turbulentas desde que Cruzados asumió la administración de la rama de fútbol del Club Deportivo Universidad Católica. Una semana en la que José María Buljubasich, el único gerente deportivo que ha tenido la sociedad anónima, dejó su cargo, luego de 16 años. Para muchos, lideró el período más exitoso en la historia del equipo de la franja, con siete títulos de Primera, cuatro Supercopas y una Copa Chile. Una época dorada que incluye hasta un inédito tetracampeonato de torneos largos, con resultados que impulsaron el crecimiento institucional y la construcción del moderno Claro Arena. Un proceso exitoso, pero que se agotó, sin trofeos en los últimos cuatro años y con fichajes que no funcionaron. Pese a eso, la gestión del Tati siempre estuvo marcada por la unión de un directorio que siempre trabajó mancomunado, aunque hubiera legítimas diferencias. Hoy, sin embargo, esa unión ya no existe. Por primera vez desde su creación en septiembre de 2009, hay un quiebre en la concesionaria, que se origina, precisamente, por ideas contrapuestas sobre el trabajo del argentino y el modelo de la gerencia técnica.
De manera oficial, el adiós del exarquero se produjo el martes, pero comenzó a gestarse hace tiempo, con los ingresos de nuevos directores tras los aumentos de capital realizados para financiar la construcción del nuevo estadio. La UC llevaba varios años de irregularidad, sin ganar nada, con refuerzos de escaso aporte, por lo que en un sector de la mesa que conforman 11 miembros nació la idea de potenciar la gerencia técnica, con la integración de análisis de datos, scouting y estadísticas, pero con el transandino al mando. Otro grupo era más radical, ya que no se conformaba solo con robustecer la gerencia, sino que veía con buenos ojos reestructurar el área por completo, aunque eso implicara, eventualmente, la caída del histórico ejecutivo estudiantil, al que ya encontraban obsoleto. De ahí que a partir de 2024 el club contratara el servicio de la consultora deportiva Jamestown, una especie de gerencia técnica externa.
Según quienes conocen de cerca la interna del club, en el lado más afín a Buljubasich estaban el expresidente de Cruzados, Juan Tagle, y el actual timonel Matías Claro, junto con su hermano Juan Ignacio, que entró en abril de este año. En el otro estaban Aníbal Silva (director por la familia Izquierdo), Felipe Tisné y su hermano Juan Pablo, quien también ingresó en 2026 (ambos fueron nombrados por su hermano Fernando). “Hay directores como Francisco Lavín Chadwick que son buscados por ambos bandos, y otros más neutrales como los de la Fundación y la Pontificia, aunque siempre más alineados con el presidente”, apunta una fuente.
Luego de la salida de Tagle y la asunción de Matías Claro, el plan para reforzar la gerencia técnica se puso en marcha. En esa línea llegó como jefe de la secretaría técnica Javier Furwasser, exasesor deportivo de O’Higgins y Nacional de Montevideo. Con él llegaron dos analistas. En total, conforman un equipo de cinco especialistas, incluido Marcelo Peña, mano derecha de Buljubasich. Además, Claro reveló que este 1 de septiembre llegaría un jefe de una oficina de análisis de datos, y que el nuevo gerente técnico tendría la responsabilidad de unir el trabajo de estas dos áreas para “minimizar riesgos de errores” a la hora de contratar jugadores.
Relaciones desgastadas
Las últimas temporadas sin títulos aumentaron la sensación general, a nivel interno, de que el ciclo de Buljubasich estaba cumplido. Eso sí, la clasificación a la fase de grupos de la Copa Libertadores 2026 le dio un último respiro al Tati. Lo mismo ocurrió con la gran campaña del equipo de Daniel Garnero en el certamen. Hasta que llegó el mercado invernal. La UC enfrentó la llave de octavos de final ante Estudiantes de La Plata diezmada por las lesiones y las suspensiones, con la urgencia evidente de que hacía falta un jugador en la ofensiva, un extremo derecho, preferentemente. Hubo dos meses y medio para reforzar el equipo y alrededor de US$ 1 millón sobre la mesa. Sin embargo, el refuerzo no llegó. En ese momento, la continuidad del histórico gerente deportivo de Cruzados estaba en serio peligro.
Los hinchas expresaron su descontento y cargaron contra la dirigencia, que centró su mirada en la labor de Buljubasich, ya que, ante el alto costo de las primeras opciones, optó por “no traer por traer”, en vez de ampliar la búsqueda y ofrecer nuevas alternativas. “Hubo posibilidades de fichar jugadores interesantes, que incluso eran pagables, como Lautaro Millán, pero la gerencia técnica no estuvo a la altura”, revelan en la interna. La reacción del público generó nerviosismo en la mesa de la precordillera. A esas alturas, el Tati sabía que estaba en evaluación. “Mis números son muy buenos”, se defendió tras la derrota ante los argentinos. “Se me ha faltado mucho el respeto”, acusó, en una conferencia que parecía dirigida a sus detractores en el directorio más que a los aficionados. A esa altura, los bloques opuestos ya estaban operando.
Dos días después de la eliminación copera, es decir, el jueves 20 de agosto, cuatro directores de Cruzados se reunieron en el Tip y Tap de Avenida Las Condes, en el sector de San Damián, entre las 15.30 y las 16 horas. Los asistentes fueron Aníbal Silva (quien es presidente de la comisión de fútbol formativo), Felipe Tisné, Juan Pablo Tisné y Francisco Lavín, según confirman diversas fuentes a El Deportivo.
Buljubasich se enteró de la cita. En la precordillera coinciden en que la relación entre él y Felipe Tisné estaba muy desgastada. Otros apuntan que muchos en el club sabían que Silva era uno de los principales críticos del exarquero de River. Por lo mismo, a nadie le extrañó que el Tati interpretara la junta como un movimiento para acelerar su despido. En ese escenario, se reunió este lunes con Matías Claro para buscar una salida, la que fue oficializada el martes a primera hora.
Aunque se comunicó como un despido, en realidad no fue tan así. La idea de Cruzados era evaluarlo a final de año, pero Claro, que asumió la presidencia en abril, también recibió presiones de varios lados. Si bien en un principio era más crítico de Buljubasich, en estos meses que trabajó junto con él comprendió las complejidades de su labor. “Intentó sostenerlo hasta fin de año, pero no pudo”, dicen en San Carlos de Apoquindo. Otros son más drásticos: “Hay molestia en el sector más neutral porque creen que el Tati merecía salir de otra forma y en otros tiempos”.
De hecho, la salida de Buljubasich no se decidió en una reunión de directorio. Ni siquiera hubo votación. Fue Claro quien le comunicó a cada miembro de la mesa la determinación. Recién este lunes se reunirá el directorio en San Carlos de Apoquindo, previo al partido entre la UC y O’Higgins, en el Claro Arena (20.45).

“Traté de darles siempre lo mejor. Con profesionalismo, con honestidad. Dejé todo, lo mejor que pude. Con errores, con aciertos. Nos pasa a todos, pero siempre con el deseo de que al club le vaya bien”, dijo un emocionado José María Buljubasich.
“Yo quería seguir en el cargo, pero entiendo la situación que vive el club, entiendo que hay un directorio que puede y tiene la potestad de tomar decisiones. Lo entiendo y acepto, y valoro que así sea. Comparto en cierta medida la decisión del directorio”, agregó.
Una de las razones de la salida inmediata del Tati tiene que ver con la preocupación del directorio sobre el tiempo que puede tomar encontrar un nuevo gerente deportivo. Tampoco se veía con buenos ojos que llegara a fin de año y se enfrentara de inmediato a un mercado de fichajes y, quien sabe, a la búsqueda de un nuevo cuerpo técnico, ya que Daniel Garnero termina contrato a fin de año.
“Uno no planifica un cambio tan importante como este. Lo que sí es que nosotros queremos potenciar el proyecto deportivo y queremos prepararnos bien para la ventana de contrataciones del verano para la temporada 2027 y probablemente eso adelantó las decisiones en el directorio. Si necesitábamos hacer un recambio, necesitábamos tener el tiempo necesario para buscar una persona y que pudiera trabajar en un nuevo ciclo en el ámbito deportivo”, aseguró Matías Claro.
“Su forma de trabajo se quedó atrás”
Andrés González ingresó a trabajar en Cruzados como scouting del primer equipo en noviembre de 2022. También lo hizo como analista de datos y asumió funciones en la secretaría técnico. El ingeniero comercial dejó el club en enero de este año.
Tiene una opinión clara sobre la gestión de José María Buljubasich. “Creo que su forma de trabajar se fue quedando atrás. En mi última etapa sentí una vuelta hacia una metodología mucho más tradicional, concentrada en mercados conocidos y donde la experiencia y la intuición volvían a tener mucho peso”, sostiene.
“Hay áreas deportivas que están creciendo, incorporando profesionales, desarrollando sus propias herramientas, trabajando con datos, tecnología y buscando nuevas formas de encontrar jugadores y tomar mejores decisiones. Mientras otros avanzaban, yo sentía que nosotros estábamos volviendo hacia atrás en varias de esas cosas”, agrega.
González apunta un dato llamativo: “También ocurrió que algunos jugadores que habíamos descartado o que tenían evaluaciones desfavorables después volvían a aparecer como opciones y algunos terminaron llegando al club”.
Por último, sobre los directores de Cruzados descontentos con la labor del Tati en la gerencia deportiva, señala: “Prefiero no dar nombres, porque ya no estoy dentro y no sé qué piensa hoy cada persona. Sí hubo integrantes del directorio que preguntaban bastante por nuestro trabajo, querían conocer las herramientas que utilizábamos, entender cómo funcionaba el área y saber qué cosas podíamos hacer mejor”.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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