Por Gonzalo Valdivia
Llega Clayface, la nueva apuesta del mundo de los cómics: “El terror más fascinante es aquel que se te mete bajo la piel”
El Universo DC presenta la inquietante historia de un actor que se somete a un innovador procedimiento para recuperar su rostro. Basada en un personaje conocido comúnmente como villano de Batman, la película plantea preguntas sobre la identidad, la ciencia y la IA. “Es el viaje de cómo un hombre se convierte en un monstruo”, afirma a Culto el director James Watkins.

Matt Hagen es un actor en ascenso en Hollywood. Nominado a importantes premiaciones, es el nuevo chico de moda en una industria obsesionada con la imagen. Su suerte se acaba el día en que desata la ira de un jefe de la mafia y es víctima de un acto de venganza que lo deja con el rostro desfigurado. Completamemte deprimido y desesperado, ve una luz de esperanza en un innovador procedimiento que podría devolverse su apariencia original.
James Watkins, director de Clayface, se sintió atraído al “viaje del personaje, el viaje de cómo un hombre se convierte en un monstruo”, asegura en entrevista con Culto. “Me pareció que la dimensión trágica del personaje –y su propia evolución– ofrecían un arco argumental sumamente interesante que podíamos explorar a fondo”, apunta.

Watkins tomó las riendas de un proyecto que ya contaba con un guión escrito por Mike Flanagan, el cerebro de las series La maldición de Hill House y Carrie, y supervisado por James Gunn y Peter Safran, los jefes del Universo DC. Flanagan construyó una historia alrededor de un personaje comúnmente conocido como villano de Batman. Nacido en los cómics 1940, en 1961 asumió la identidad de Matt Hagen, un buscador de tesoros que obtiene el poder de cambiar de forma tras encontrar un misterioso objeto radiactivo. Científico, modelo y detective son otros oficios que ha tenido en sus más de ocho décadas de vida.
“Creo que toda esa historia aporta elementos que, de una forma u otra, se perciben a lo largo del filme, pero, en última instancia, es una obra narrativa completamente original que funciona como una pieza independiente”, explica Tom Rhys Harries, el actor escogido para dar vida al protagonista, quien declara de manera tajante: “Creo que llega un punto en el proceso creativo en el que tienes que apoderarte por completo de él”.
Concisa y efectiva, Clayface no tarda en mostrar la transformación física de Matt Hagen y en revelarse como una película de horror corporal (o body horror), el género que en los últimos se ha revitalizado gracias a títulos como Titane (2021), Infinity pool (2023) y La Sustancia (2024). En vez de fiarse en esos u otros ejemplos recientes, Watkins tomó inspiración de La mosca (1986), el clásico de David Cronenberg.

“La mosca fue una película emblemática por la forma en que él dotó de realismo a ese mundo, la forma en que hizo creíble la ciencia, el proceso mediante el cual un hombre se transforma en mosca, logrando que aceptáramos ese viaje, además de la implicación emocional de los personajes. La relación entre Geena Davis y Jeff Goldblum, por ejemplo, aportó una dimensión humana a la historia. Así que ese corazón, terror y humor fueron elementos que todos aspirábamos a emular”, detalla el realizador.
Director de La dama de negro (2012) y No hables con extraños (2024), Watkins no estaba interesado en tejer una una cinta que apelarara a los sustos fáciles. Más bien, prefirió enfocarse en una construcción dramática que fuera incrementando la perturbación en la mente del espectador.
“Para mí el terror más interesante es aquel que se te mete bajo la piel; no es algo que funciona como un mecanismo de relojería, sino con lo que uno puede identificarse. El miedo a que nuestro propio cuerpo nos traicione, el terror a la socialización, o el terror a perder el sustento, la identidad, la capacidad de ganarte la vida o la reputación... Todos estos son miedos muy cercanos que exploramos en Clayface. También está el terror relacionado con el futuro de la ciencia, la medicina, la inteligencia artificial y todo ese tipo de asuntos”, plantea.

Desde su perspectiva, “una verdadera película de terror debe ser como una montaña rusa que genere un fuerte impacto visceral. Pero, al mismo tiempo, espero que este filme logre meterse bajo tu piel a través de los temas que aborda”.
A medida que la historia avanza, Matt Hagen pierde oportunidades laborales y seres queridos, además de lidiar con los fuertes sentimientos que experimenta hacia Caitlyn (Naomi Ackie), la científica con la que se asocia y quien está comprometida con el detective John Borrelli (Max Minghella). Todo ocurre mientras su apariencia no deja de alterarse y su identidad es puesta a prueba.
“Creo que lo que me interesa es cómo Matt intenta preservar su esencia frente a fuerzas externas que lo obligan a cambiar –afirma Tom Rhys Harries–. No creo que exista una línea divisoria clara a partir de la cual Matt se convierta, de repente, en otra persona. Me parece que esto refleja bien cómo las personas somos capaces de actuar: a veces, al cruzar un cierto umbral –una frontera ética o moral–, uno mismo se otorga un poco de margen. Una mentira pequeña, por ejemplo, podría conducir a realizar algo objetivamente terrible. También me parece interesante reflexionar sobre qué tipo de acciones somos capaces de justificar ante nosotros mismos”.
Eso conduce a una pregunta inevitable: ¿quién es el héroe y el villano en esta cinta? Actor y director coinciden en que es un punto ambiguo.

“Eso es precisamente lo que siempre ha hecho tan interesante a Clayface: ¿es un héroe o un villano? Lo que resulta cautivador es ese espacio liminal que existe entre ambos extremos”, opina Watkins. El actor indica: “La fortaleza que demuestra Matt al lograr salir de su papel de víctima y tomar el control de la situación, bajo circunstancias diferentes, sería considerado como algo digno de admiración. Y eso es lo que me parece interesante. Al final, el público –en el momento oportuno– pasa a ser quien juzga si eso está justificado o no”.
Aunque Clayface fue concebido como un largometraje independiente en el armado del Unicerso DC, no está descartado que a futuro el personaje reaparezca en la franquicia liderada por James Gunn y Peter Safran. Una saga donde tienen cabida desde producciones de superhéroes más convencionales hasta apuestas de género que podrían seducir a otros públicos.
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