Opinión

Parisi vuelve a poner la música

Lo que está pasando con el proyecto de sala cuna universal es bien sintomático de hacia dónde va la política chilena, y de por qué va hacia allá. Desde las derechas claman -en privado, con mucho más elocuencia- que hay una “amenaza populista” en el PDG de Franco Parisi. Sin embargo, al mismo tiempo, hacen todo lo posible para que él sea el próximo presidente de Chile.

Veamos sala cuna. En el gobierno pasado casi se llegó a puerto. El gobierno del presidente Boric flexibilizó mucho su idea inicial y construyó sobre la base del proyecto del presidente Piñera. Y se logró llegar a un acuerdo transversal que establecía, entre otras cosas, un financiamiento conjunto, que la sala cuna no se cargara a la mujer, sino a ambos padres, que fuera para todos los niños y niñas, independiente de la cantidad de empleadas que tuviera la empresa, y también incluía el fortalecimiento de la oferta pública.

En enero se tenía que votar en la Comisión de Educación del Senado, y los votos estaban. Pero el gobierno que llegaba no quiso darle ese triunfo al anterior, como si fuera un triunfo para un sector político y no uno para miles de madres que hoy no pueden trabajar, y especialmente para esos niños y niñas que requieren y merecen el cuidado y la estimulación temprana.

Y en una maniobra dilatoria insólita, el senador Sanhueza (UDI) se ausentó y la Comisión de Educación no pudo sesionar. Se dio como argumento que el financiamiento era débil. Pero en tal proyecto, el Fisco aportaba sólo el 15% de lo que el fondo de sala cuna necesita; Kast proponía financiamiento total del Estado: ¿Con qué recursos, si llegaron con el mandato de recortar?

Una vez llegado al poder, el nuevo gobierno, en vez de tomar lo ya acordado, decidió cambiar aspectos relevantes que evidentemente iban a enredar el proyecto, partiendo por el financiamiento: propusieron pagarlo solo con una cotización de cargo del empleador de 0,35%, la que sería compensada “de igual magnitud” con una reducción de la tasa de cotización de cargo del empleador al Seguro de Cesantía.

También dejaron de lado la oferta y el fortalecimiento de los jardines infantiles públicos. Y agregaron el copago.

Y como si esto fuera poco, decidieron arrastrar el poncho. Dilatar, demorar… Ni siquiera contaron los votos en el Senado, y el proyecto pasó a segundo trámite sin financiamiento y con un gol de media cancha de la senadora Yasna Provoste, como fue su indicación de que los titulares del derecho sean niños y niñas y no sus padres (y que motivó reserva de constitucionalidad). Por otro lado, la CUT ya le solicitó al gobierno detener el proyecto de Sala Cuna Universal y formar una mesa de trabajo.

¿Resultado de todo esto? En la Cámara se juega todo. Pese a que el nuevo modelo de financiamiento propuesto por Rau es aprobado por personeros tan importantes del progresismo como Mario Marcel, no hay apoyo por parte de la mayoría del exoficialismo.

Treinta años de intento de darles a las madres y sus hijos e hijas un beneficio del que nadie duda su gran efectividad se están yendo quizás no a la basura, pero al menos al refrigerador.

Pero en el diseño del gobierno hay alguien que tiene la llave para destrabar este proyecto en la Cámara: Franco Parisi.

El gobierno del Presidente Kast, siguiendo un guion ya visto, primero decidió negarle la sal y el agua a la oposición progresista, para luego darle en bandeja la oportunidad de meter un gol al líder del PDG, constituyéndose así, de facto, en el jefe de campaña de Parisi 2030.

El PDG de hoy sabe bien su peso. Ya midió su fuerza en la Ley de Reconstrucción, en que logró que el gobierno le hiciera genuflexiones, que lo recibiera con gran sonrisa el ministro Quiroz, y que accediera a rebajas tributarias en remedios y pañales a cambio de sus votos. Fueron los únicos que consiguieron algo para la gente de a pie, en una reforma que la gran mayoría de la población considera que favorece solo a los que tienen más.

En sala cuna, todo lo indica, el derrotero será similar. Van a hacerse sentir. Lo dijo fuerte y claro la diputada Zandra Parisi en el podcast Cómo te lo explico de La Tercera. Dijo que no están los votos del PDG para sala cuna y definió tres condiciones ad portas de reunirse con el ministro Rau mañana lunes. Pide cambiar el financiamiento -“no me gusta nada”, dijo-. Alegó también que “no están ni siquiera las salas cunas que se necesitan. Hoy día tenemos alrededor de 100 mil cupos en salas cunas, de los cuales 70 mil ya están ocupados”. Y pidió que la cotización sea a cargo del empleador del padre y no de la madre.

Remarcó, por si alguien no había entendido, que hasta que La Moneda no recoja esas consideraciones, los votos del PDG no están para aprobar la iniciativa. Sin PDG no hay sala cuna. El ministro Rau tiene escaso margen de maniobra, con un desempleo femenino de 10,3%...

El patrón se verifica, una vez más.

El que pone la música en este gobierno es de apellido Parisi.

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