Opinión

Chile vuelve a mirar su mercado de capitales: La región está mirando también

Cómo le fue a la bolsa en agosto JAVIER SALVO/ATON CHILE

Hace un par de semanas ingresó al Congreso la reforma al mercado de capitales. Durante décadas, Chile fue la referencia obligada. Cuando en Colombia o Perú discutíamos cómo profundizar nuestros mercados, partíamos revisando lo que Chile ya había hecho. No necesitaba ser la plaza más grande de América Latina para destacar: había logrado construir un mercado profundo, confiable y con instituciones sólidas. Y eso lo convirtió en un referente.

Esa ventaja se fue erosionando, no necesariamente por una decisión puntual, sino porque el entorno siguió moviéndose, la competencia por capital se hizo global y otros mercados avanzaron. Con la reforma recién ingresada, Chile tiene la oportunidad de recuperar el dinamismo y volver a poner al mercado de capitales en un lugar que le corresponde: como una herramienta fundamental para el crecimiento.

Porque esa es, finalmente, la discusión de fondo. Si Chile quiere volver a crecer con fuerza, necesita un mercado de capitales más profundo, líquido y competitivo, capaz de canalizar el ahorro hacia la inversión y ampliar las alternativas de financiamiento para empresas y personas.

Las reformas de mercado de capitales requieren visión de largo plazo, capacidad técnica y acuerdos amplios para que sus efectos trasciendan a un ciclo político.

Hay, además, un punto que suele quedar fuera de las discusiones. Una buena reforma no solo debe crear incentivos o nuevos instrumentos; tiene que remover las fricciones que dificultan que esos incentivos se traduzcan efectivamente en más inversión, financiamiento y liquidez. Simplificar el acceso, reducir costos y facilitar la participación de inversionistas y emisores son condiciones esenciales para que las medidas que se aprueban produzcan efectos reales.

La aspiración de convertir a Chile en plataforma financiera regional tampoco es nueva; estaba en 2010 y volvió en 2019. Lo que cambió es el contexto. Hoy la competencia por capital es global. Chile ya no compite solamente con otros mercados de América Latina: compite con plazas de todo el mundo por atraer ahorro, inversión y emisores.

En esa competencia, la escala importa. No olvidemos que hoy nuestro principal competidor es el mercado de capitales de los EE.UU. La tendencia en los últimos 15 años muestra cómo la liquidez ha fluido desde los cinco continentes hacia EE.UU. Un ejemplo: la capitalización bursátil de EE.UU. el año 2010 alcanzaba los US$ 17 trillones, mientras que la de Chile en la misma fecha era de US$ 5 trillones; al año 2025 EE.UU. aumentó a US$ 69 trillones, mientras que Chile aumentó solo a US$ 7 trillones. Para que Chile sea atractivo para los inversionistas y generemos una atracción de flujos de inversión, se necesitan medidas potentes y de impacto.

El Ejecutivo actuó con una velocidad que vale la pena reconocer. El desafío ahora es cuidar durante la discusión legislativa el espacio de acuerdo que se ha construido. Existe un diagnóstico ampliamente compartido sobre la necesidad de recuperar profundidad y dinamismo en el mercado de capitales chileno. Esa coincidencia es una oportunidad que vale la pena aprovechar.

Conviene pensar en qué se traduce concretamente. Un mercado menos profundo no es un problema solo para los especialistas: es un crédito hipotecario más caro y por consiguiente, un acceso a la vivienda cada vez más restringido. Es una empresa de mediano tamaño que encuentra menos alternativas para financiar su crecimiento y, por esa vía, menos capacidad para invertir y generar empleo. La discusión suena técnica, pero se paga en dividendos mensuales y en empleos que no se crean. Ese es el argumento de urgencia.

Chile tiene hoy la oportunidad de volver a ponerse a la vanguardia. No para reconstruir el mercado que tuvo, sino para construir el que necesita para las próximas décadas: más profundo, más competitivo, más conectado con la región y con el mundo y, sobre todo, capaz de financiar más crecimiento y generar más oportunidades para las personas.

*El autor de la columna es CEO de nuam

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