Por Cristina Cifuentes
Canciller alemán Merz promete permanecer en el cargo a pesar del “desastre” en las elecciones regionales
El partido de extrema derecha AfD gana en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y el partido de izquierdas Die Linke se encamina a la victoria en Berlín.
El canciller alemán Friedrich Merz prometió permanecer en el cargo y luchar por cambios económicos que garanticen la sostenibilidad a largo plazo, a pesar de las fuertes derrotas sufridas por su partido, la Unión Cristiano Demócrata (CDU), y del aumento del apoyo a la extrema derecha y la extrema izquierda en las elecciones regionales.
Según estimaciones basadas en los resultados parciales del domingo, se esperaba que los conservadores de Merz obtuvieran solo entre el 5,1 y el 5,3% de los votos en el estado nororiental de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, justo por encima del umbral del 5% necesario para obtener representación parlamentaria.
La CDU había conseguido el 13% en las elecciones de 2021. Según los resultados parciales, se esperaba que el partido de extrema derecha y afín al Kremlin Alternativa para Alemania (AfD) se convirtiera en la colectividad más grande del antiguo estado comunista, al quedarse en primer lugar en la antigua región comunista con casi el 38%, más del doble de su puntuación anterior.

El resultado en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, un estado de 1,5 millones de habitantes que antiguamente formaba parte de Alemania Oriental, marcó la tercera vez que la AfD emergía como el partido más fuerte en una región, aunque parecía probable que el partido permaneciera excluido del poder en el Estado debido a un “cortafuegos” de no cooperación acordado por los demás partidos principales.
“Hemos más que duplicado nuestros votos en este land, estamos legitimados para formar gobierno”, dijo el copresidente de AfD, Tino Chrupalla, citado por el diario El País.
Por su parte, los socialdemócratas en el poder se encaminaban a quedar en segundo lugar con un 35,6% y 36,3%, en comparación con el 39,6% en 2021.
En la capital, Berlín, uno de los 16 estados federados de Alemania, el partido de extrema izquierda Die Linke -que ha prometido expropiar propiedades a los propietarios corporativos de la capital- parecía encaminarse a la victoria con aproximadamente el 25% de los votos, superando al gobernante CDU, que quedaría relegado en el segundo lugar con un 20%, frente al 28,2 por ciento de las elecciones anteriores de 2023.
El partido, que también ha aprovechado la alarma por el auge de la extrema derecha, estaba en camino de duplicar con creces su resultado del 12% que obtuvo en 2023.
Se pronosticaba que AfD quedaría tercero en Berlín con un estimado de entre el 13,8% y el 15,7%, frente al 9% anterior.
En este contexto, los resultados eran considerados los más bajos obtenidos por la CDU en unas elecciones estatales en la historia de la Alemania de posguerra. Es por eso que en un inusual discurso pronunciado la noche de las elecciones estatales, Merz -que enfrenta una impopularidad sin precedentes- admitió que la CDU se había visto gravemente perjudicada por el apoyo de Berlín en las dos contiendas del domingo.
Sin embargo, afirmó que seguiría siendo canciller y presidente del partido, y que continuaría impulsando reformas en ámbitos como los impuestos, la sanidad, las pensiones y la reducción de la burocracia.
“Esto es un desastre”, dijo Merz sobre los resultados en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, el antiguo estado natal de la excanciller de la CDU, Angela Merkel. El resultado, añadió, fue una reacción a las necesarias reformas económicas de su gobierno, las cuales intentaría impulsar para lograr la “prosperidad”. “Las reformas deben llegar”, dijo. “Lo que hay que hacer requiere firmeza, constancia y paciencia. Lo demostraré como líder del partido CDU y, sobre todo, como canciller de nuestro país”, añadió.

Merz afirmó que la economía alemana se enfrentaba a una “profunda convulsión”, mientras que el discurso público se había vuelto “más duro e irreconciliable”.
“La confianza en las instituciones de nuestro país está disminuyendo y está siendo socavada activamente por partidos radicales tanto de izquierda como de derecha”, afirmó.
“Alemania es capaz de reformarse. Incluso me atrevería a decir que estas reformas son el antídoto contra el veneno del autoritarismo, que se está infiltrando cada vez más en nuestra sociedad a medida que crece la fascinación por este sistema”, indicó.
Burkard Dregger, de la CDU en Berlín, dijo a la cadena BBC que era correcto que Merz continuara en el cargo. “Tiene mucho trabajo por delante y no tenemos tiempo que perder formando un nuevo gobierno a nivel federal”.
Describió al electorado como “impaciente” y añadió que “no era realista esperar que todos los problemas se resolvieran en el plazo de un año”.
Derrota de la CDU
Las derrotas del partido de Merz se producen dos semanas después de la sorprendente victoria de la AfD en las elecciones de Sajonia-Anhalt , donde el partido de extrema derecha intenta ahora formar su primer gobierno regional.
Estos resultados podrían envalentonar a los críticos de la CDU, que culpan a la baja popularidad del canciller y exigen un cambio en la cúpula del gobierno. Algunos miembros del círculo íntimo de la CDU declararon al Financial Times la semana pasada que caer por debajo del umbral del 5% necesario para la representación parlamentaria en el parlamento de Mecklemburgo-Pomerania Occidental podría ser un catalizador para un cambio de líder del partido e incluso de canciller.
El domingo por la noche, Merz convocó a una reunión con los pesos pesados del partido en Berlín para extraer lecciones de las elecciones e intentar afianzar su lealtad.
The Guardian señaló que Alemania tiene importantes obstáculos constitucionales para reemplazar a un canciller en contra de su voluntad, y cualquier sucesor designado tendría que demostrar el apoyo de la mayoría gobernante. De no lograrlo, podría convocarse a nuevas elecciones.

Merz asumió el cargo en mayo de 2025 al frente de una coalición con los socialdemócratas de centroizquierda (SPD), prometiendo reactivar la economía alemana y reducir drásticamente el apoyo a la AfD.
“Su incapacidad para lograr avances decisivos en ambos frentes ha generado una profunda decepción con su liderazgo, y solo uno de cada diez alemanes se declara satisfecho con su gestión. La falta de conexión con los votantes resulta especialmente evidente en el antiguo este comunista, donde la AfD tiene mayor fuerza”, indicó The Guardian.
En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, la primera ministra estatal del Partido Socialdemócrata, Manuela Schwesig, se distanció durante la campaña de un cambio clave en el sistema de pensiones que contaba con el apoyo de su partido en el gobierno de coalición de Merz.
Se esperaba que ella se mantuviera en el poder dentro de una coalición de izquierdas, incluso si la AfD resultaba ganadora tras el recuento final de votos. A pesar de liderar las encuestas durante meses, la extrema derecha no logró obtener el apoyo suficiente para gobernar en solitario, y los demás partidos han descartado colaborar con ella.
Mientras tanto, una victoria confirmada de Die Linke en Berlín -donde el partido de extrema izquierda ha pedido la expropiación de los propietarios corporativos para combatir el aumento de los precios de la vivienda- podría convertir a su candidata, Elif Eralp, en la primera líder de origen turco de la capital.
Eralp anunció que, en caso de ser elegida alcaldesa de la ciudad, aplicará medidas urgentes para solucionar la crisis de los precios de la vivienda, con más viviendas de protección oficial y mayor regulación de alquileres.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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