Las dudas sobre el avance de la IA
Las advertencias de los CEO de las empresas de IA sobre la necesidad de ralentizarla han levantado dudas. Si bien el tema será central en la cumbre entre Trump y Xi, no parecen haber incentivos para que ambos países busquen una gobernanza global.

El debate sobre el avance de la IA alcanzó un nuevo nivel en los últimos días, luego de los dichos de un exinvestigador de Anthropic, quien sostuvo que había un 10% de probabilidades de que esa tecnología extinguiera a la humanidad en esta década y la posterior reacción del propio CEO de esa compañía, Dario Amodei, en un ensayo donde propuso “ralentizar” su avance. “Mi primera preocupación tiene que ver con el hecho de que desde este verano aproximadamente, la IA avanza a un ritmo considerablemente más rápido, en primer lugar porque la IA es cada vez más capaz de crear a la siguiente generación de IA”, escribió. Una advertencia que recibió el respaldo de otras figuras del sector, como el CEO de OpenAI, Sam Altman, y Elon Musk, quien compartió en X el texto de Amodei, y agregó: “Dario tiene razón”.
Más allá de la actitud responsable que algunos puedan ver en el llamado de los representantes de las principales compañías estadounidenses de IA, despierta dudas y levanta varias interrogantes. No solo porque no hay claridad sobre las motivaciones de los CEO de la industria de IA para pedir regulaciones y bajar el ritmo del desarrollo de esa tecnología -cuando ellos mismos podrían hacerlo sin necesidad de pedir la intervención de terceros-, sino también porque la factibilidad de avanzar en un marco regulatorio global resulta difícil de implementar. A diferencia de otros sectores sometidos a rigurosos controles, como el nuclear, que es tangible y cuya producción requiere una alta inversión, el desarrollo de la IA se da en un plano más difuso y con muchos actores. Ello no quita que se deban exigir normas sobre su uso.
A lo anterior se suma la abierta disputa entre Estados Unidos y China, donde el desarrollo de la IA es un componente clave. El propio presidente de Estados Unidos salió de inmediato a descartar la posibilidad de ralentizar el desarrollo de la IA, porque ello solo terminaría beneficiando a Beijing. Por su parte, el periódico oficial chino Global Times acusó a Amodei de tener “una agenda oculta” y de buscar “estrangular” el desarrollo de la IA china con sus llamados a contener esa tecnología. Hoy China invierte menos de una décima parte de lo que se invierte en Estados Unidos en ese campo, como revela el AI Index Report de 2026, que elabora la Universidad de Stanford. Sin embargo, a diferencia de Estados Unidos, sus modelos, como Deepseek, funcionan con códigos abiertos.
El jueves de esta semana Donald Trump y Xi Jinping tienen previsto reunirse en Washington, cumbre donde el tema de la IA estará en el centro de la agenda. Algunos abogan para que ambos líderes acerquen posiciones para establecer una suerte de gobernanza global sobre la IA. Un objetivo que, sin embargo, se asume difícil de lograr. Más allá de los puntos planteados por Amodei, lograr un control real sobre el avance y desarrollo de esa tecnología, por sus propias características, parece virtualmente imposible. Además, en la competencia abierta entre ambos países no están claros los incentivos para que Trump y Xi estén dispuestos a llegar a un acuerdo. Ello no quita que el desarrollo de la IA, como advierten algunos expertos, podría acabar siendo a futuro el principal factor de conflicto entre ambas potencias.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE













