Por Pablo Retamal N.
“Cedieron al terror y a los militantes”: cómo la exclusión de Ariana Harwicz de festival español divide a los escritores
La exclusión de la destacada autora -finalista del Premio Booker- del evento literario Cultur Alh desató acusaciones de discriminación, la intervención de la diplomacia trasandina y la división entre escritores. La decisión de los organizadores, según dijeron, fue detonada por su posición, contraria al boicot cultural a Israel.

Si las cosas hubiesen seguido su cauce, la escritora argentina Ariana Harwicz habría viajado desde el medieval pueblo de Saint-Satur, en Francia, donde reside, hasta la española ciudad de Granada. Ahí, la casa de estudios local organiza el festival literario Cultur Alh, que se desarrolla actualmente desde el pasado 21 de septiembre hasta el próximo domingo 27.
Harwicz, finalista del Premio Booker Internacional en 2018 y una de las autoras trasandinas mas importantes de la actualidad con títulos como Mátate, amor (adaptada al cine en 2025 por Lynne Ramsay), estaba considerada en el cartel, pues iba a ofrecer una charla con el escritor Jesús Ortega, que llevaba por título “Oponerse al mundo”.
Sin embargo, pocos días antes de su inicio, la organización confirmó que retiró la invitación a Harwicz, bajándola del evento. Patricia Escalona, codirectora junto a Ana Gallego Cuiñas de esta cita, que va por su segunda edición, confirmó a los medios que “ha sido rescindida la invitación” a la autora. Como motivo argumentó que la decisión pasó por “la contundente posición de Harwicz, contraria al boicot cultural de Israel, fue lo que provocó el rechazo”. Esto, en el contexto de que Harwicz profesa la religión judía.

Incluso, según informa El País, los estudiantes de la Universidad de Granada mostraron su oposición a leer sus libros por parte de los clubes de lectura. Pero el remate vino por una carta enviada por parte de la Red Universitaria para Palestina de Granada ha sido lo que ha motivado la decisión de los organizadores de cancelar la charla de la escritora en este festival.
“Es muy improbable que hubiéramos podido hablar de sus libros si había manifestaciones. No habría podido haber debate ni literario ni político, lo que iba a haber es una protesta”, apunta la organizadora. Gallego Cuiñas reconoció a los medios: “La organización de CULTUR-ALH recibió diversas peticiones para que reconsiderara la presencia de Ariana Harwicz” y justificó la baja “en el marco de los compromisos institucionales de la Universidad de Granada respecto a Palestina y los derechos humanos”.
En un comunicado, la organización del festival dio a conocer sus motivos: “La organización de Cultur-Alh recibió peticiones de la Red Universitaria por Palestina de Granada, de distintos lectores y de uno de los clubes (de lectura) participantes para que se reconsiderara la presencia de Ariana Harwicz”.
“Tras valorarlas, decidimos modificar el programa, en coherencia con el compromiso de la Universidad de Granada con los derechos humanos y con los acuerdos adoptados por su Consejo de Gobierno respecto a Palestina. Es una decisión organizativa sobre esta edición concreta y no queremos convertirla en una polémica pública ni en una confrontación personal con la autora, cuya trayectoria literaria respetamos”, cerraron.

Por supuesto, Harwicz no se quedó callada y reaccionó en su cuenta de X (antes conocido como Twitter). “No es un ‘Festival International de Artes Literatura y Humanidades’ y no es una Universidad pública en Granada. Las organizadoras dijeron cuánto admiran mis libros, que son todo menos propaganda”.
“Me desprogramaron a último momento. Cedieron a la presión de militantes. Cedieron al terror. Yo quería ir igual aunque hicieran una manifestación, dijeron que sería peligroso. Será un Festival sin disidencia. Qué pena por los estudiantes”.
Según relató la autora trasandina, al consultarle a la organización le respondieron que la situación podría ser “peligrosa” para ella, dado que no podían garantizar su seguridad ante posibles manifestaciones. Sin embargo, Harwicz tiene otra opinión: “Me desprograman por judía para convertirme en paria”.

Las reacciones
Con los días, la situación solo ha ido escalando en tensión. De hecho, intervino el embajador de Argentina en España, Wenceslao Bunge Saravia, quen calificó la situación de “suma preocupación” y advirtió que la exclusión de una escritora de una actividad “por razón de sus posiciones públicas” constituye “un antecedente de especial gravedad que no puede naturalizarse”.
Asimismo, el diplomático le pidió al rector de la Universidad de Granada que “se arbitren los mecanismos necesarios que desagravien a la autora argentina y se restablezcan las garantías de no discriminación”.
La misma casa de estudios tomó distancia en un comunicado público. “La Universidad de Granada no comparte dicha decisión. Una universidad pública debe ser un espacio abierto al pensamiento crítico, al contraste de ideas y a la expresión de posiciones plurales, también cuando estas resultan discrepantes o controvertidas”.

Sin embargo, a través de una carta pública, un grupo de escritoras y escritores pro Palestina -que están invitadas al festival- respaldaron la decisión, entre otros, Rita Segato, Sabina Urraca, Gabriela Wiener, María Fernanda Ampuero, Ángelo Nestore y la chilena Lina Meruane. En su publicación, señalan: “Conocemos la obra literaria de Harwicz y coincidimos en valorar su provocadora exploración de la complejidad humana: ese es uno de los asuntos centrales de la literatura, al que nosotras mismas nos hemos dedicado, y su discusión pública nos parece de suma relevancia. Eso no está en cuestión”.
“Lo que está en cuestión es si tiene algún valor y es éticamente correcto compartir un espacio público con quien ha hecho declaraciones en las que: Niega el genocidio que está llevando a cabo el Estado de Israel contra los palestinos; Injuria a quienes nos oponemos al proyecto de aniquilación de todo ese pueblo, expresado reiteradamente por miembros del Gobierno de Israel”.
“En los años recientes y en esta coyuntura, Harwicz no solo ha descrito la práctica pacífica del boicot antisionista como ‘ataque antisemita’, plegándose acríticamente a la posición del gobierno israelí de igualar la religión judía con la ideología colonialista”.
“Toda institución educativa, todo festival cultural o literario, está en su legítimo derecho de excluir a quienes entorpecen o exceden los límites de la libertad de expresión. Quienes niegan un genocidio, así como quienes antes negaron el Holocausto judío, contribuyen a legitimar la negación del exterminio racista de todo un pueblo y se hacen políticamente cómplices de estos hechos”.

Pero otros autores y autoras tienen otra posición. Más de 350 nombres, entre los que se encuentran Maria Negroni, Óscar Tusquets, Margo Glantz, Piedad Bonett, Valeria Correa Fiz o Rodrigo Rey Rosa firmaron una carta expresando su apoyo a Ariana Harwicz y rechazando las cancelaciones.
“Defender la libertad de expresión solo para quienes piensan como nosotros no es defenderla: es sustituir la confrontación libre de ideas por la selección ideológica”. Asimismo, hicieron alusión a la carta firmada por los participantes que apoyan la exclusión de Harwicz, pues expresa “preocupación por que se atribuyan a Harwicz posiciones que, según recoge la declaración, ella rechaza haber sostenido, o por que sus palabras circulen descontextualizadas sin darle la oportunidad de explicarse”. Y añade: “La discrepancia política, por profunda que sea, no justifica la tergiversación, la descalificación personal ni la estigmatización”.
“Este comunicado no exige compartir las opiniones de Ariana Harwicz. Exige algo anterior: que nadie sea apartado de la vida cultural por sostener ideas propias, y que ningún desacuerdo se convierta en una condena personal”, concluye.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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