Culto

El conflicto que envuelve a la postulación chilena en la próxima Bienal de Arquitectura de Venecia

La Subsecretaría de las Culturas anuló el concurso por “incumplimientos formales” y convocará a un nuevo jurado. Alejandra Celedón, integrante del panel original, cuestiona la decisión: asegura que se rompe el anonimato de las propuestas y que la medida afectará la representación del país en el prestigioso evento de 2027.

Pabellón de Chile en la 19ª Bienal de Arquitectura de Venecia, en 2025. Fotografía: Cristóbal Palma

La Subsecretaría de las Culturas anuló el concurso destinado a seleccionar el proyecto que representará a Chile en la 20ª Bienal de Arquitectura de Venecia, que se realizará entre el 8 de mayo y el 21 de noviembre de 2027. La autoridad argumentó “incumplimientos formales” y resolvió designar un nuevo jurado para retomar la evaluación de las propuestas. La medida generó un fuerte cuestionamiento por parte de la arquitecta Alejandra Celedón Förster, quien integraba el jurado original en representación de los concursantes y que ya había curado el pabellón chileno en la edición de 2018.

En una carta publicada en El Mercurio, Celedón sostuvo que el jurado cumplió cabalmente con su mandato: evaluó las propuestas en su mérito y emitió el fallo en una sesión presencial, conforme a las bases del concurso. “Si faltaba alguna formalidad, estábamos disponibles para subsanarla”, señaló. Según su relato, la subsecretaría optó por anular todo el proceso y convocar a una nueva instancia evaluadora, decisión que, a su juicio, pone en riesgo aspectos centrales del llamado.

Uno de los puntos más críticos que plantea la arquitecta es la imposibilidad de garantizar el anonimato de las propuestas, condición expresamente establecida en las bases. Estas exigían que los proyectos se presentaran de manera que no fuera posible identificar a sus autores durante la evaluación. “Los autores ya son conocidos y ya nadie podrá evaluar a ciegas”, advirtió Celedón. Por esa razón, considera que, si el fallo original no será respetado, “corresponde anular el concurso, no repetir la evaluación”.

Celedón anunció que no participará de un eventual nuevo proceso. “No puedo garantizar el anonimato que exigen las bases”, afirmó. El resto del jurado original estaba compuesto por Serena Dambrosio, Mathias Klotz, Fernando Pérez, Alberto Sato, Sofía von Ellrichshausen y Enrique Walker.

Chile debe definir el proyecto que ocupará su pabellón en la Sala dell’Isolotto del Arsenale, un espacio de aproximadamente 250 metros cuadrados. La Bienal de Arquitectura de Venecia es uno de los encuentros más relevantes a nivel global en la disciplina, y el país ha construido en las últimas décadas un reconocimiento internacional sólido en la materia. En la edición anterior, Chile participó con el pabellón Inteligencias Reflexivas.

La arquitecta cerró su carta con una crítica más amplia a la forma en que se gestionó la decisión: “La decisión afectará nuestra representación en Venecia, cuando la arquitectura chilena goza de amplio reconocimiento internacional, y compromete la fe pública en los concursos del Estado. Esperamos que la burocracia esté al servicio de las ideas y la cultura, y no al revés”.

La respuesta

El subsecretario Carlos Lobos respondió en una carta enviada al Decano hoy. “La decisión de realizar una nueva revisión de los proyectos para seleccionar el Pabellón de Chile en la 20ª Bienal de Arquitectura de Venecia 2027 responde a incumplimientos de las bases que afectan la validez y trazabilidad del proceso. Las medidas adoptadas no cuestionan el desempeño ni la idoneidad del jurado, como ya le fue informado. Entre otros aspectos, los miembros de dicho órgano colegiado no contaron con acceso a la plataforma para registrar sus evaluaciones individuales en tiempo y forma. Asimismo, la carga posterior y extemporánea de los antecedentes generó graves inconsistencias en las fundamentaciones colectivas —donde 30 de los 39 proyectos presentaron textos idénticos para criterios distintos— y la omisión de las fundamentaciones del conjunto de las propuestas en el acta final, lo que impidió certificar técnicamente qué proyectos alcanzaron la condición de elegibles”.

“Frente a estas irregularidades, la institución se encuentra tramitando la aceptación de la renuncia del funcionario a cargo y ha instruido los procedimientos correspondientes para determinar eventuales responsabilidades administrativas internas. El actuar de esta autoridad responde también de manera directa a las exigencias fijadas por la Contraloría General de la República. En este contexto, la necesidad de convocar a un nuevo jurado para llevar a cabo la evaluación resulta jurídicamente ineludible. Al haber comunicado al jurado la nómina de proyectos y los preseleccionados al finalizar la sesión, la garantía del anonimato —principio rector que rige las etapas iniciales de evaluación para asegurar la imparcialidad objetiva y la igualdad de trato entre todos los participantes— quedó severamente comprometida. Como institución, no podemos validar un procedimiento cuya fundamentación y apego estricto a las bases no estén debidamente acreditados. Su cumplimiento constituye un deber ineludible de la autoridad, especialmente considerando los criterios establecidos por la Contraloría. Las medidas adoptadas no buscan desmerecer el trabajo de evaluadores ni participantes, sino resguardar la validez jurídica del proceso, los derechos de quienes concursaron y el prestigio internacional de la arquitectura chilena”.

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