Por Paulina Reyes
Mujer Impacta apunta a un nuevo vínculo con empresas y Estado: “Queremos que miren y valoren lo que entrega el mundo social”
Tras 14 años y 117 iniciativas reconocidas, Mujer Impacta busca dar un nuevo paso: que las soluciones sociales, además de destacadas, logren sostenerse y crecer a través de nuevas redes. Su directora, María Paz Tagle, planteó la necesidad de conectar las iniciativas con empresas y convertirlas en soluciones reales para sus desafíos.

Salir de Santiago para encontrar historias de mujeres que están generando soluciones a problemas es uno de los propósitos que en 2013 dio origen al premio Mujer Impacta. La convocatoria recibe cada año entre 600 y 800 historias de mujeres que lideran iniciativas sociales en distintas partes del país y que, muchas veces, surgen a partir de experiencias personales. Este año, por primera vez, la convocatoria recibió postulaciones de Ñuble y una de sus iniciativas fue seleccionada.
“Nosotros queríamos ver cómo llegábamos a descubrir estas historias, cómo salíamos de Santiago, cómo llegábamos a las regiones”, explicó la fundadora y directora ejecutiva de Fundación Mujer Impacta, María Paz Tagle en entrevista con Radio Duna. Para ella, el concepto de emprendimiento social es relevante porque se trata de mujeres que, al igual que otros emprendedores, desarrollan iniciativas, pero con un objetivo que combina impacto social y desarrollo.
Las iniciativas reconocidas abarcan diversas áreas, pero la principal, educación. Medio ambiente, inclusión, salud y tecnología -aunque esta última ha costado más- concentran parte importante de los proyectos, y advirtió que las problemáticas suelen cruzarse entre sí. Una iniciativa dirigida a adultos mayores puede abordar inclusión; otra enfocada en jóvenes puede trabajar en salud o medio ambiente. “Es muy difícil encasillar”, señaló en el programa Hub Sustentabilidad.
Entre las historias destacadas este año está la de una doctora que, a partir de la experiencia de su padre, fallecido sin haber podido acceder a una clínica, desarrolló una aplicación que permite informar a médicos y personal de salud dónde hay camas disponibles. La herramienta ya fue piloteada en un centro y, para Mujer Impacta, representa un ejemplo de cómo una experiencia personal puede transformarse en una solución con alcance más amplio.
Pero detrás de las 117 iniciativas que han recibido el reconocimiento existe también una preocupación menos visible sobre qué pasa más allá del premio. Muchas de las mujeres que llegan a Mujer Impacta empezaron sus proyectos a partir de situaciones personales difíciles, como la pérdida de un hijo, el cáncer, la violencia o la falta de agua. “No voy a quedar en la rabia, en mandar una carta a un medio, en el municipio (...) quiero hacer algo por encontrar una solución”, dijo Tagle sobre el origen de varias de estas iniciativas.
Así, el problema aparece cuando esas soluciones empiezan a crecer y las necesidades de las personas que dependen de ellas también aumentan. “Cuando tú ves que ya no solamente estás ayudando a cinco abuelos que estaban solos (...) y no los puedes dejarlos botados”, planteó Tagle. A diferencia de un emprendimiento tradicional que puede cerrar si no funciona, explicó, las iniciativas sociales adquieren una responsabilidad con las personas a las que atienden.
Esa experiencia llevó a la fundación a modificar su propio modelo, donde ya no solo se trata de reconocer y visibilizar a las mujeres, sino entregarles herramientas y redes para que puedan sostener sus proyectos y seguir creciendo. Parte de ese trabajo se realiza a través de la red Mujer Impacta, donde las ganadoras pueden compartir contactos, conocimientos y recursos, además de acceder a mentorías, apoyo para mejorar su oratoria y pitch y espacios para contar sus historias.
El llamado a las empresas a vincularse
De ese modo, la fundación está buscando cambiar la relación con el sector privado. “Estamos cambiando desde pedir una donación hasta generar un servicio”, comentó Tagle. La idea es que las empresas puedan acudir a Mujer Impacta cuando tengan una necesidad concreta -por ejemplo, en inclusión, medio ambiente, reforestación, agua o tecnología- y encontrar dentro de su red iniciativas que ya están trabajando en esas materias. “Queremos que las empresas miren y valoren lo que entrega el mundo social”, agregó.
El modelo apunta así a generar un vínculo más directo entre empresas e iniciativas sociales. En vez de que las primeras desarrollen soluciones desde fuera de los territorios o recurran a servicios de alto costo, Mujer Impacta busca actuar como un puente con mujeres que ya conocen esas problemáticas y han desarrollado respuestas. “Aquí hay soluciones concretas”, aseguró Tagle.
Así, cuenta, el desafío es que ese vínculo pase antes de que los problemas se profundicen. “A veces podemos partir de algo tan chiquitito con las soluciones que tenemos y las respuestas son gigantes”, explicó. Contó además que la fundación ya está preparando tres pilotos con empresas en distintas temáticas, con la expectativa de demostrar que el trabajo con el mundo social puede generar resultados tanto sociales como económicos.
Después de 14 años, el premio Mujer Impacta busca entonces descubrir y reconocer a mujeres que están transformando sus comunidades, pero más aún, contribuir a que esas soluciones no desaparezcan por falta de recursos, redes o capacidades. “Con este nuevo servicio queremos generar esta nueva oportunidad de que, por favor, no vayan a morir las iniciativas, sino que sigan siendo sostenibles, contactándolas con quien las necesite”, terminó diciendo Tagle.
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